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Puertos francos


Los discretos búnkeres de los millonarios


Por Simon Bradley, swissinfo.ch


El puerto franco de Ginebra es un lugar apreciado por los aficionados al arte para guardar obras millonarias. (Keystone)

El puerto franco de Ginebra es un lugar apreciado por los aficionados al arte para guardar obras millonarias.

(Keystone)

Las familias acaudaladas invierten cada vez más en arte y tesoros que almacenan en los puertos francos, garantía de discreción, seguridad y exenciones fiscales. Pero el exitoso desempeño de los puertos y las zonas francas de Suiza se ve empañado por un reporte que cuestiona sus operaciones.

Observada desde el exterior, esta construcción ubicada en una ajetreada intersección ginebrina luce gris y anodina. Si no fuera por el continuo ir y venir de algunas furgonetas de reparto, nada delataría lo que sucede en su interior.

Resulta difícil imaginar que este sombrío almacén de seis plantas alberga obras de arte y objetos cuyo valor suma varios miles de millones de francos suizos. De acuerdo con la revista especializada en arte Connaissances des Arts, el Puerto Franco de Ginebra almacenó un total de 1,2 millones de obras de arte en 2013.

Y las instalaciones de La Praille son, además, sede de la bodega de vinos más grande del universo, según sus directores. Alrededor de 3 millones de botellas de caldos de añada, la mayoría de Burdeos, reposan serenamente en cajas de madera apiladas bajo las bóvedas del edificio y envejecen a una temperatura ideal, mientras ganan valor día tras día para regocijo de sus propietarios.

Este puerto franco –divido entre las instalaciones antes descritas y las que se encuentran en aeropuerto de Ginebra- celebra sus 125 años de existencia. Su principal propietario, el cantón de Ginebra, ofrece actualmente una superficie de almacenaje equivalente a 22 canchas de fútbol. La mayoría de este espacio ya está ocupado.

Hay tal demanda de espacios de almacenamiento de alta gama por parte de museos, coleccionistas privados e inversionistas que La Praille decidió inaugurar una extensión de 10.400 metros cuadrados en mayo dedicada al resguardo de obras de artes. Una superficie que ya está casi totalmente reservada.

Ginebra ofrece muchas ventajas, afirma Jean-Rene Saillards, director de ventas del Fine Art Fund Group. Esta compañía londinense almacena la mayor parte de sus colecciones en La Praille, un lugar donde las piezas pueden ser exhibidas, negociadas, prestadas a los museos e incluso restauradas.

“El puerto franco de Ginebra es bastante antiguo. No es un especio particularmente glamoroso, pero esto poco importa cuando uno va a ver una obra de arte, solo necesita una iluminación decente y la certeza de que estará bien resguardada”, señala Saillards. “El lugar es muy práctico y céntrico, es un sitio seguro para trabajar, y la gente valora la discreción”, agrega.

Saillards declina abordar el tema de los beneficios financieros. En un principio, los puertos francos fueron concebidos para almacenar materias primas y productos manufacturados que se hallaban en tránsito temporal. Pero con el paso de los años se han convertido en bodegas permanentes de los bienes de inversionistas y coleccionistas.

Fiscalmente, este tipo de puertos ofrecen la ventaja de no cobrar ni derechos de aduana ni impuestos a sus usuarios. Esto implica que un bien puede ser almacenado por tiempo ilimitado a un costo mínimo. Una pintura  puede ser trasportada por avión hasta Ginebra y quedarse aquí años sin pagar tasa alguna. Cuando los bienes se encuentran en un puerto franco, el propietario está exento del pago del impuesto a la importación y solo tributará cuando el objeto llegue a su destino final. Pero si logra vender la obra directamente en las instalaciones del puerto franco, el propietario no pagará ningún gravamen por la transacción.

“Es solo cuando un bien abandona un puerto franco que deber ser valuado y gravado”, confirma Christine Sayegh, presidenta del Puerto Franco de Ginebra, quien desestima que almacenar obras sea interesante en términos financieros.

Pero dada su ubicación geográfica, a poca distancia del centro de la ciudad, el puerto franco ginebrino posee una innegable importancia estratégica para el cantón, ya que le genera ingresos de entre 10 y 12 millones de francos anuales.

¿Reputación en juego?

Más clientes

La expansión de los puertos francos mantiene el dinamismo impulsada por el interés de clientes acaudalados de los países emergentes y por el creciente interés que despiertan las obras de arte, y otros objetos de valor, como alternativas de inversión.

Según analistas de la firma internacional Wealth X, en 2013 había en el mundo 199.235 personas de ‘alto poder adquisitivo’ (UHNW en inglés), cuyos ingresos anuales rebasan los 30 millones de dólares. La riqueza total acumulada de este grupo sumaría 27,8 billones de dólares.

Wealth-X pronostica que en los próximos cinco años Asia será la región que más individuos UHNW genere, dejando atrás a Europa y EEUU.

En Suiza cuenta con 6.330 UHNW. Es el tercer país europeo con más individuos de alto poder adquisitivo, detrás de Alemania y Gran Bretaña. Con 7,9 personas por cada 10.000 habitantes, Suiza es el país con mayor densidad de riqueza en todo el mundo.

Pese al éxito financiero de estos establecimientos, un informe publicado en abril por la Oficina de Control Federal de Finanzas (OCFF) proyecta una serie de sombras sobre las operaciones que realizan los 10 puertos francos y las 245 zonas francas que existen en Suiza.

La OCFF advierte que este tipo de estructuras pueden ser utilizadas para eludir impuestos o para evitar el cumplimiento de la ley en lo relativo al almacenamiento y comercialización de “objetos culturales, material de guerra, medicamentos y diamantes en bruto”.

Eric-Serge Jeannet, subdirector de la OCFF, afirma que, tal como sucede con el secreto bancario, las zonas comerciales francas ponen en riesgo la reputación de Suiza.

“Obviamente, no se puede sospechar de todo el mundo. Pero tampoco puede descartarse la posibilidad de que alguien eluda el pago de impuestos y busque ganancias, ya que esto es parte del atractivo que ofrecen estos lugares”, declara a swissinfo.ch.

Los funcionarios del puerto franco de Ginebra aseguran que se apegan a la ley y eligen cuidadosamente a sus arrendatarios, aunque reconocen que, al igual que las agencias inmobiliarias, es imposible saber en detalla lo que almacena cada uno de sus clientes.  Afirman que conocen lo que entra y sale de los puertos francos, pero no el detalle fino de los inventarios, una tarea que corresponde más bien a los funcionarios aduaneros que trabajan directo en las instalaciones de los puertos francos.

En Ginebra, los funcionarios portuarios argumentan que se atienen a la ley y eligen cuidadosamente a sus arrendatarios. Sin embargo, reconocen que se enfrentan al mismo problema que las agencias inmobiliarias, es imposible conocer detalladamente lo que almacena cada uno de sus clientes.  Afirman que conocen lo que entra y sale de los puertos francos, pero no el detalle fino de los inventarios, una tarea que corresponde más bien a los funcionarios de aduana que trabajan en las instalaciones de los puertos francos.

“Existen riesgos potenciales para la reputación que no podemos subestimar. Aun así, no creemos que este riesgo se haya concretizado, sobre todo debido a las medidas que hemos puesto en marcha”, explicó en su momento Pierre Mauden, ministro de Economía y Seguridad de Ginebra, quien celebró la publicación del informe ‘preventivo’. Sin embargo, considera que “hablar de que hay optimización fiscal (en los puertos francos) es ir demasiado lejos”.

Más transparencia

Existen organismos internacionales que monitorean las zonas francas del mundo. En 2010, el Grupo de Acción Financiera contra el Lavado de Dinero, (GAFI) –organismo intergubernamental con sede en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), en París–denunció en un informe que las zonas francas abren espacios para el blanqueo de dinero y la financiación del terrorismo al carecer de sistemas de vigilancia adecuada y de inspecciones regulares.

Los autores del reporte OFCC confirman su preocupación con respecto a los controles realizados por las autoridades aduaneras de Suiza.

Los representas del Puerto Franco de Ginebra afirman que los funcionarios aduaneros tienen una presencia importante en estas instalaciones. Pero que el personal de aduanas trabaje directamente en el puerto franco no es sinónimo de que sus controles sean eficaces, opina Jeannet.

La Administración Federal de Aduanas (AFA) manifiesta a swissinfo.ch que los controles que realiza en los puertos francos se basan en un riguroso análisis de riesgo y tienen lugar en distintos lugares. Y añade que los recursos humanos se asignan de la forma más conveniente posible.

“Y el contenido de los inventarios será todavía mejor controlado y analizado en el futuro”, enfatiza la AFA.

Escándalos

Más clientes

La expansión de los puertos francos mantiene el dinamismo impulsada por el interés de clientes acaudalados de los países emergentes y por el creciente interés que despiertan las obras de arte, y otros objetos de valor, como alternativas de inversión.

Según analistas de la firma internacional Wealth X, en 2013 había en el mundo 199.235 personas de ‘alto poder adquisitivo’ (UHNW en inglés), cuyos ingresos anuales rebasan los 30 millones de dólares. La riqueza total acumulada de este grupo sumaría 27,8 billones de dólares.

Wealth-X pronostica que en los próximos cinco años Asia será la región que más individuos UHNW genere, dejando atrás a Europa y EEUU.

En Suiza cuenta con 6.330 UHNW. Es el tercer país europeo con más individuos de alto poder adquisitivo, detrás de Alemania y Gran Bretaña. Con 7,9 personas por cada 10.000 habitantes, Suiza es el país con mayor densidad de riqueza en todo el mundo.

Sin embargo, algunas investigaciones internacionales ponen en tela de juicio la transparencia de los puertos francos suizos en el pasado. En 1994 se descubrió que uno de ellos resguardaba antigüedades saqueadas que pertenecían al Museo Getty de Los Ángeles. Y en 2003, las aduanas suizas hallaron 200 piezas antiguas robadas –incluidas dos momias–  que se resguardaban en el puerto franco ginebrino. Dichas piezas fueron devueltas a Egipto.

Tras estos escándalos, Suiza decidió aumentar los criterios de transparencia en el manejo de este tipo de instalaciones, así como endurecer las leyes nacionales relativas al lavado de dinero y a la transferencia de bienes culturales.

Hoy, los puertos francos están sometidos a las mismas regulaciones a las que se ciñe toda importación: es decir, deben declarar el nombre del propietario, el origen y el valor de los bienes importados que almacenan. Y desde 2009 también tienen la obligación de contar con inventarios de los bienes resguardados.

Pese a ello, los casos que despiertan suspicacias no han desaparecido. En 2010, se descubrió un sarcófago romano en el puerto franco ginebrino cuya desaparición había sido denunciada antes en Turquía.

“Si alguien quiere hacer trampa, siempre encontrará la forma de lograrlo y de violar la ley”, afirma Jeannet. “Aplicamos el Proceso de Kimberly y se exigen certificados en el caso de los diamantes, pero ¿permiten realmente los controles destapar casos de fraude y otros problemas? No estoy seguro”.

Por ello, el informe publicado por la OCFF emitió una serie de recomendaciones para mejorar la calidad de los controles que se realizan en zonas y puertos francos de Suiza. Y el Gobierno tiene el compromiso de presentar una nueva estrategia global para este sector de aquí a finales del año 2015.


Traducción del inglés: Andrea Ornelas, swissinfo.ch

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