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Reforma de las pensiones 2020 "Al final hay que ponerse de acuerdo"

Rudolf Strahm

Rudolf Strahm: "El Estado social llega a los límites de lo aceptable. No de su financiación, sino de su aceptación."

(Keystone)

El socialdemócrata Rudolf Strahm (74) es uno de los economistas más importantes de Suiza. En esta entrevista habla de Previsión para la Vejez 2020, una reforma de las pensiones que se somete a votación popular el 24 de septiembre.

swissinfo.ch: Desde su introducción en 1948, el Seguro de Vejez y Supervivientes (AVS) se ha reformado diez veces, la última en 1997. Desde esa fecha han fracasado todos los intentos de reforma. ¿Por qué?

Rudolf Strahm: En Suiza, las cosas de palacio van despacio. No se puede reducir las pensiones, cosa que se ha rechazado en tres ocasiones. Y tampoco se puede aumentar de golpe los impuestos. El actual proyecto de ley contempla pequeños pasos. Es un proyecto moderado y aceptable.

(swissinfo.ch)

swissinfo.ch: ¿Usted concede al proyecto altas probabilidades de ser aprobado el 24 de septiembre?

R.S.: Sí, creo que la probabilidad es alta. En Suiza existe un descontento mediano que hace posible que un compromiso racional encuentre ahora una aceptación. Todas las votaciones sobre las pensiones de vejez fueron siempre muy emocionales. La ciudadanía lo recuerda perfectamente. Han sido varios fracasos. Pero ahora parece viable un sí casi por aburrimiento, o sea: al final hay que ponerse de acuerdo para lograr un compromiso.

swissinfo.ch: ¿Ha conseguido el ministro Alain Berset un golpe magistral con el actual proyecto?

R.S.: Alain Berset ha logrado que cada grupo hiciera una concesión. También ha logrado reanimar la vieja coalición histórica entre la izquierda socialdemócrata, los conservadores católicos —el actual Partido Demócrata Cristiano (PDC)— y los pequeños comerciantes y campesinos.

Rudolf Strahm es un economista y miembro del Partido Socialista Suizo. Fue diputado nacional (1991 y 2004) y el comisionado oficial del Estado para el control de los precios (2004 y 2008). Ha publicado numerosos libros sobre temas económicos y políticos. 

(Keystone)

Históricamente, la única novedad es que los dirigentes actuales de la UDC [Unión Democrática de Centro, derecha conservadora] defienden una política antiestatista y combaten el seguro de vejez. Los precursores de la UDC, el antiguo Partido de los Campesinos, Comerciantes y Burgueses, así como los Demócratas dieron un claro apoyo al seguro de vejez en 1947. Especialmente para los campesinos y los pequeños artesanos no existía ninguna alternativa a un seguro de vejez estatal, no poseían entonces ninguna caja de pensión.

swissinfo.ch: Y ahora ocurre prácticamente lo contrario.

R.S.: Constatamos que una parte de la UDC se sale de la línea, ya que la Unión Suiza de Agricultores recomienda votar sí. Recientemente, el diario ‘Neue Zürcher Zeitung’ (NZZ) censuró a la UDC por no combatir suficientemente el proyecto de ley. Pero la dirección del partido sabe perfectamente que el seguro de vejez significa para una parte de la base mucho más que cualquier otro sistema de previsión para la vejez.

swissinfo.ch: Recientemente, el dominical ‘NZZ am Sonntag’ escribió que el exministro Blocher se ha distanciado claramente del Partido Liberal Radical (PLR, derecha), que se opone a la reforma 2020.

R.S.: Christoph Blocher y yo coincidimos durante doce años en la Comisión de Economía del Consejo Nacional [cámara baja]. Al final, te llegas a conocer tan bien como si fueras compañero de clase. Ciertamente, Blocher siempre fue un vehemente adversario del estatismo, pero nunca puso en tela de juicio el seguro de vejez. Porque sabe que el AVS es una parte esencial de Suiza y está fuertemente arraigado en la base de la UDC.

swissinfo.ch: ¿Las polémicas declaraciones de la presidenta del PLR Petra Gössi sobre los pensionistas suizos que viven fuera del país reflejan también el enfado sobre la posición del PDC?

R.S.: Posiblemente, el apoyo del PDC al proyecto signifique para la señora Gössi una vulneración del pacto burgués. Pero la señora Gössi no tiene en cuenta el desarrollo histórico de la cuestión que acabo de describir.

El AVS siempre fue un proyecto de la izquierda y de los conservadores católicos. Pero también lo fue de los campesinos. Los radicales, sobre todo de Zúrich y Zug, siempre fueron muy críticos con el AVS, porque están fuertemente vinculados con la banca y las compañías aseguradoras. El debate no es nuevo. Ahora simplemente se ha reactivado.

swissinfo.ch: ¿No se podrá desmantelar el seguro de vejez mientras la izquierda y los sindicatos se opongan?

R.S.: Siempre se ha logrado impedir una reducción de las prestaciones del AVS. La señora Gössi tal vez quería movilizar a los detractores del proyecto. Retrospectivamente, esto supuso un gran error de comunicación. Se produjo un linchamiento digital en todas las regiones del país y en todos los grupos políticos contra ella y su reproche a los suizos del exterior, a los que pintó como parásitos del sistema suizo de previsión para la vejez.

Los puntos clave de la reforma  

  • Edad de jubilación de las mujeres sube a 65 años: A partir de 2018 aumentará progresivamente la de 64 a 65 años. Se prevén aumentos graduales de tres meses cada año a partir de 2018.
  • Flexibilización de la jubilación: La reforma hace posible la jubilación flexible entre los 62 y los 70 años. Si los asegurados se jubilan a los 65 años, recibirán la pensión completa. Si se jubilan antes, su pensión se reduce; si se retiran más tarde, sube.
  • Tasa de conversión de las cajas de pensión baja al 6%: La tasa con la que se convierte en la previsión profesional obligatoria el capital ahorrado en una renta, se reducirá progresivamente de hoy 6,8 al 6,0% hasta 2021. Con ello se pretende otorgar estabilidad al segundo pilar.
  • Las pensiones subirán 70 francos: A partir de 2019 los nuevos pensionistas recibirán como compensación un suplemento mensual de 70 francos. La pensión máxima de los matrimonios pasará del 150% al 155% de una renta individual. Hoy, la pensión mínima es de 1 175 francos, y la máxima de 2 350 francos.
  • Aumento del 0,3% de las deducciones salariales: Las deducciones salariales del AVS aumentarán 0,3 puntos porcentuales.
  • Aumento del 0,6% del IVA: Se incrementará en dos etapas en un 0,6%. A partir de 2018, se destinará un 0,3% del IVA al AVS. A partir del 1º de enero de 2021, se sumará otro un 0,3% del IVA en beneficio del AVS.
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swissinfo.ch: ¿Puede explicarnos históricamente cómo se puede criticar tantos años el AVS, cuando está considerado como una conquista de la política social en Suiza?

R.S.: El AVS es el sistema de previsión social más antiguo de Suiza. Durante generaciones fue considerado como un gran paso hacia la paz social. En los años 1890, los socialistas de Neuchâtel lo exigieron por primera vez, y durante la Huelga General de 1918 fue una de las principales reivindicaciones de los sindicalistas, hasta que en 1947, tras una lucha enconada, un 80% del voto popular masculino aprobó el AVS con una afluencia a las urnas del 80%.

El seguro de pensión estatal fue combatido por una parte de las aseguradoras y de los empresarios privados, liderados ya entonces por el periódico ‘Neue Zürcher Zeitung’. El NZZ calificó el proyecto de 1943 como un “nefasto desvío hacia una estatalización de la nivelación social completa”. Es cierto que los opositores formaban un grupo pequeño, pero al mismo tiempo luchaba con mucha vehemencia y una gran hostilidad.

swissinfo.ch: A usted le reprochan que habla mal del segundo pilar del sistema de previsión para la vejez…

R.S.: El segundo pilar forma parte del sistema suizo de tres pilares y nadie lo pone en duda, yo tampoco. A largo plazo, el sistema de capitalización [segundo pilar] es más estable si se toma en cuenta la evolución demográfica. Pero en la situación actual de tipos de interés muy bajos, que puede perdurar años en Suiza, se encarecerá el segundo pilar.

Es cierto que el segundo pilar generó en 2015 unos beneficios de 5 800 millones de francos, pero en el mismo año se destruyeron 3 800 millones en la gestión patrimonial, a los que hay que sumar 900 millones de francos para la administración de las cajas de pensiones. Uno de cada siete francos de la pensión se gasta en la gestión patrimonial y en la administración de las cajas. Son cifras de la Oficina Federal de Estadística.

swissinfo.ch: ¿Qué significa esto concretamente?

R.S.: Si en la situación actual, con tipos de interés tan bajos, se quiere generar 1 000 francos para la pensión de vejez, en el segundo pilar se tiene que ingresar más dinero de lo que se gasta para el AVS. Esta es la razón política por la que ha vuelto con fuerza el debate sobre el primero y el segundo pilar.

swissinfo.ch: ¿Cómo explica el papel de las aseguradoras y de la banca?

R.S.: Al tratarse de un sistema de repartición estatal, el AVS no es el vehículo de inversión predilecto de la banca y la gestión de patrimonios. Las compañías aseguradoras privadas siempre han fomentado el ahorro individual para la vejez, el denominado tercer pilar, al igual que el segundo pilar, que es la acumulación de capital en la caja de pensiones durante toda la vida profesional.

En cambio, la izquierda siempre ha condenado el segundo pilar. El principio de los tres pilares se estableció en los años 1970 y 1980 y es difícil reconfigurarlo en poco tiempo. Pero cada vez que se negoció la distribución de las prestaciones entre los tres pilares, se evocaron situaciones de crisis e incluso escenarios de ruina total que siempre resultaron falsos.

swissinfo.ch: La generación joven se siente insegura.

R.S.: Las pensiones están aseguradas al cien por cien, también para los jóvenes. El sistema es estable desde hace 70 años. Es posible adaptar el sistema, pero no desmantelarlo. Los casi dos millones de pensionistas pueden impedirlo en una votación popular. Si se necesitan financiaciones posteriores, se aceptarán paso a paso. El proyecto actual de reforma es sensato. Y en el año 2030 ya se verá lo que hay que hacer. Así funciona el sistema suizo.

swissinfo.ch: La población envejece. Es una realidad que pone a prueba la igualdad entre las generaciones.

R.S.: Correcto. Pero esto se predijo en los años 1990. El modelo de cálculo de la Confederación ya predijo en 1995 un déficit del AVS para el año 2005. Pero gracias al desarrollo de la masa salarial, se ha tenido que posponer en repetidas ocasiones este déficit: si aumenta la masa salarial, hay un incremento de los ingresos. Hay que decir que en 1999 se introdujo, de forma sigilosa y sin que se produjera ningún revuelo, la afectación de un punto porcentual del IVA al seguro de vejez. Con ello se logró retrasar las pérdidas.

swissinfo.ch: ¿Cuánto tiempo se mantendrá en pie este contrato generacional?

R.S.: El sistema está fuertemente arraigado, a pesar de que se cuestione constantemente y de que se quiera movilizar a los jóvenes contra la reforma antes de la votación con dudosos modelos matemáticos. El sistema tampoco colapsará después de 2030.

swissinfo.ch: ¿No hay motivos para estar preocupados?

R.S.: Hoy nadie pone en duda la necesidad de la refinanciación del sistema, tampoco la izquierda lo cuestiona, al contrario de lo que hizo hace diez años. Si hoy existe un debate en Suiza en torno a la propuesta que se someterá a votación en septiembre, no es porque se discute la necesidad o no de actuar para preservar la estabilidad del sistema y asegurar las pensiones, sino por todo lo que tenemos que ‘tragar’ para que el sistema siga funcionando. Además, ha vuelto el viejo conflicto ideológico sobre si es mejor una solución estatal o una solución semiprivada.

Rudolf Strahm

“La izquierda es la que más ha cedido porque tuvo que aceptar el aumento de la edad de jubilación de las mujeres de 64 a 65 años.”

(Keystone)

swissinfo.ch: ¿Quién tiene que ‘tragar’ más?

R.S.: Según su particular punto de vista, cada grupo político tiene que hacer concesiones. La que más ha cedido es la izquierda, porque tuvo que aceptar el aumento de la edad de jubilación de las mujeres de 64 a 65 años, sin que se compensara esta medida con una mejora salarial. Pero los 70 francos que se añaden a la pensión son en cierto modo una compensación para las pérdidas ocasionadas por esta medida.

swissinfo.ch: ¿Quiénes se benefician de la reforma de las pensiones de Berset?

R.S.: El grupo conformado por las personas de entre 45 y 64 años de edad. Si la reforma es aprobada, esta generación transitoria se beneficiará en breve tiempo de un aumento de las pensiones, mientras que la reducción del segundo pilar se producirá más tarde. Los jubilados de hoy y las personas que se jubilen de aquí a 2018 no tienen nada que perder, ni tampoco que ganar.

No se puede hacer un pronóstico respecto a los ciudadanos menores 40 años. No sabemos cómo evolucionarán en el próximo cuarto de siglo el crecimiento económico, la inmigración, la tasa de natalidad o el IVA. Parto del supuesto de que a partir del año 2030 se tendrá que refinanciar el AVS con otro punto porcentual adicional sobre el IVA. Soy partidario de aumentar este impuesto en lugar de un incremento de las deducciones salariales, porque de esta manera también se verán obligados a contribuir los pensionistas acomodados.

swissinfo.ch: ¿Sería posible hoy crear un sistema de previsión social como el AVS?

R.S.: Con la configuración actual del Parlamento no. El gasto social representa hoy una cuarta parte del Producto Interior Bruto y ha alcanzado los límites de lo políticamente aceptable. No es una cuestión de financiación, puesto que Suiza sigue teniendo impuestos y una cuota fiscal más bajos que todos los países vecinos. El Estado social llega a sus límites de aceptación por razones políticas y psicológicas.

En mi opinión, el sistema de previsión para la vejez es el más estable políticamente entre todos los seguros sociales existentes. El peligro de una reducción de las prestaciones lo veo más bien en la asistencia social, que se verá afectada por la inmigración masiva procedente de los países pobres.

swissinfo.ch: En su opinión, ¿qué es lo que valdría la pena copiar del sistema suizo?

R.S.: Las comparaciones son odiosas y resulta pedante hacer recomendaciones a otros países, teniendo en cuenta que nuestro sistema es el producto de una evolución histórica. En 1948 se introdujo el primer pilar, en 1985 la obligatoriedad del segundo pilar, y todavía en los años 1980 y 1990 se lograron mejoras en el tercer pilar mediante desgravaciones fiscales. 

Sin embargo, creo que lo más idóneo sería una combinación entre la financiación distributiva del AVS y el sistema de capitalización de las cajas de pensiones. Ambos sistemas tienen desventajas: el sistema de capitalización contribuye a estabilizar el desarrollo demográfico, mientras que el capital invertido no produce muchos beneficios en la situación actual, con tipos de interés tan bajos. 

La financiación distributiva del AVS tiene la ventaja que una buena coyuntura económica permite financiar las pensiones, pero también el inconveniente de una mayor carga para el erario público. Países como Francia, con un sistema de pensiones basado únicamente en el modelo de financiación estatal, se encuentran ahora con grandes dificultades debido a la evolución demográfica.

swissinfo.ch: La previsión para la vejez está destinada a evitar la pobreza entre las personas mayores. ¿Se gana con ello más estabilidad y paz social?

R.S.: Sí, ambas cosas: estabilidad financiera y paz social. Al mismo tiempo aumenta la identificación con el sistema social suizo como sistema político, con los empleadores y con el emplazamiento económico suizo.

Esta identificación —es decir, la voluntad de contribuir al bienestar del país y de la economía— va más allá de la estabilidad social. Produce una sensación de seguridad en el país, de que Suiza funciona.


Traducción del alemán: Antonio Suárez

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