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Representación femenina Diplomática suiza en las altas esferas de la ONU

Una mujer

Mirjana Spoljaric.

(Keystone)

Con la elección de Antonio Guterres como secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) se alzaron diversas voces que exigían la presencia de una mujer al frente de ese organismo. Desde entonces, Guterres ha nombrado a muchas mujeres para ocupar puestos de responsabilidad. Una de ellas es la diplomática suiza Mirjana Spoljaric.

Desde su oficina de Nueva York, en el piso 16 de la Primera Avenida, puede observar la sede de las Naciones Unidas y del East River. La secretaria general adjunta del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, Mirjana SpoljaricEnlace externo, no pasa mucho tiempo ahí, ya que sus 2 600 empleados trabajan principalmente en el terreno, en Europa Oriental, el Cáucaso y Asia Central. Es decir, “en una región que estuvo en primera línea durante la Guerra Fría y que todavía resiente los efectos de las tensiones de la época”, explica la diplomática.

Hay que mantener un cierto equilibrio para poder implicar a los distintos actores regionales en el poder: “Sin una buena cooperación con la Unión Europea, Rusia y Turquía, no podemos emprender nada y es imposible aplicar la Agenda 2030”, precisa. Esta AgendaEnlace externo es un programa muy ambicioso de la ONU que contiene 17 objetivos de desarrollo sostenible. La Oficina Regional del Programa de la ONU para el Desarrollo (PNUDEnlace externo), dirigida por Mirjana Spoljaric, asesora a los gobiernos de más de 170 países para ayudarles a alcanzar esos objetivos.

El hecho de ser suiza no jugó ningún papel en su nombramiento, afirma, pero sus orígenes influyen en su trabajo: “Durante mis veinte años al servicio de la diplomacia suiza, aprendí la importancia de la imparcialidad y la objetividad en las relaciones con los Estados. Esta neutralidad me es muy útil y también es muy apreciada”.

Encontrar nuevos mecanismos

Entre los objetivos de la Agenda 2030 se encuentran la lucha contra la pobreza y en pro de la igualdad de género. “Es poco probable que alcancemos nuestros objetivos si no promovemos la igualdad entre mujeres y hombres”, subraya la diplomática. Pero la resistencia es fuerte en todos los países, independientemente de la cultura y la religión.

La Agenda 2030 ya no prevé, contrariamente a los Objetivos del Milenio de la ONU, que los países ricos del Norte paguen por el desarrollo de los Estados pobres del Sur: “Sobre todo, debemos ayudar a los gobiernos a encontrar por sí mismos los fondos necesarios a nivel nacional. Esta es la única manera de lograr un desarrollo verdaderamente sostenible”.

Con los medios estatales tradicionales de apoyo al desarrollo sostenible es imposible alcanzar objetivos ambiciosos. Solamente los países más pobres recibirían apoyo: “El resto del mundo debe organizarse para recaudar los fondos necesarios en el marco de las estructuras existentes o de las nuevas instancias que deben implementarse”, precisa Mirjana Spoljaric. Por ejemplo, garantizando que los países productores se beneficien más del comercio de materias primas, facilitando la inversión para una mejor gobernanza, estableciendo sistemas fiscales eficaces o poniendo fin a la fuga de capitales.


Traducido del francés por Marcela Águila Rubín

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