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Reservorios incas de agua


Nueva formas de cultivo ante el cambio climático


Por Paula Dupraz-Dobias en Pumatalla


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Bernabé Huarca cuida de sus alpacas, al costado de un 'qocha'.  (Paula Dupraz-Dobias )

Bernabé Huarca cuida de sus alpacas, al costado de un 'qocha'. 

(Paula Dupraz-Dobias )

Lejos de la mesa de negociaciones en Lima, el cambio climático es una realidad en la cordillera andina. Los habitantes en el altiplano peruano han debido adaptarse rápidamente a los cambios climáticos, con la ayuda de técnicas ancestrales.

En Pumatalla, 200 kilómetros al sureste de la antigua capital inca, Cusco, Silverio Choqueneira comenta que las temporadas de lluvia se han vuelto erráticas, lo que complica los cultivos, las épocas de siembra y de cosecha.

 "Antes, el periodo de sequía se extendía desde mayo hasta septiembre, y la temporada de lluvias era de enero a abril. Pero ahora, la lluvia puede caer en cualquier momento. Este año, ninguno de nosotros pudo cosechar".

"Antes, llovía suavemente, pero ahora la lluvia golpea la tierra con gran fuerza".

Choqueneira está a cargo de una estación meteorológica en su comunidad, que proporciona a emisoras de radio locales no solo lecturas diarias de temperatura, viento y humedad, sino también información sobre lo que eso significa en el cotidiano de la gente.

"Estamos perdiendo nuestras cosechas. Por eso ahora muchos se concentran en la cría de ganado, mientras que otros deciden emigrar a las ciudades", explica.

La estación meteorológica fue construida hace tres años, como parte del Programa de Adaptación al Cambio Climático (PACC), origen de la colaboración entre la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación (COSUDE), la ong Helvetas y el Ministerio del Medio Ambiente de Perú. PACC también ha sido fundamental en el apoyo a la construcción de una red de depósitos de agua en el altiplano, conocidos como 'qochas', para "cosechar" y "sembrar" el agua, comenta a swissinfo.ch Victor Bustinza, coordinador del programa.

En esta región, donde los estudios realizados mediante la cooperación entre Suiza y el Sistema Nacional de Meteorología e Hidrología del Perú determinan que las precipitaciones descenderán entre 15% y 30% en 2030, PACC ofrece a las familias y a las comunidades apoyo técnico y modesta ayuda financiera para recuperar el uso de estas pequeñas reservas de agua, que ya se conocían en la época precolombina. Uno de estos proyectos obtuvo un premio nacional de gestión ante el cambio climático.

Perú es el tercer país más vulnerable a los riesgos del cambio climático, después de Honduras y Bangladesh, según un informe del Centro Tyndall, con sede en el Reino Unido. Cabe decir también que los ecosistemas de montaña son los más expuestos a los efectos del cambio climático.

Tradición ancestral

A 4 300 metros sobre el nivel del mar, Bernabé Huarca tiene algunas docenas de alpacas y ovejas y algunas vacas y forma parte de la comunidad campesina Anansaya Urinsaya Ccollana, situada en la región de Kuntukanki. En los últimos dos años, con ayuda de PACC, construyó una pequeña presa en el extremo inferior de una llanura que antes los lugareños utilizaban como campo de fútbol.

"Vamos a construirla más alta", explica Bernabé, mientras su rebaño bebe en la laguna. En años pasados, cuatro de sus hijos abandonaron esta pobre zona agrícola. Sin embargo, el granjero explica que desde que se construyó la ‘qocha’, los pastos son más verdes. Además, vecinos también aprovechan este y otros pequeños embalses creados según las técnicas incas.

Como parte de un plan integral comunitario, el PACC apoya la construcción y rehabilitación de dos tipos de ‘qochas’. Las  primeras son construidas en áreas planas y reforzadas con bloques de barro. Estas lagunas retienen o “cosechan” el agua de lluvia para emplearla en la temporada seca en los altos andinos, mientras que las segundas permiten infiltrarla a través de acuíferos para hacerla descender por las laderas e irrigar la vegetación.

Para implementar esta técnica, los campesinos requieren asistencia técnica y entrenamiento, que reciben por parte de PACC.

Flavio Valer, coordinador de PACC, muestra cómo estos reservorios fueron construidos a varios niveles de altitud, respetando la geología de las cuencas. Desde lo alto, franjas de nueva vegetación destacan entre el típico paisaje árido cubierto de ichu, la hierba nativa.

Henry Mamani, seleccionado como líder por PACC para promover la conciencia en la comunidad de Pucacancha  para responder al desafío del cambio climático, explica que los ‘qochas’ han tenido un éxito tal, que la gente de otros pueblos aledaños ha pedido a sus autoridades desarrollarlos también en sus localidades, donde ya se han presentado conflictos a causa de la escasez del agua.

La seguridad alimentaria y el desarrollo

"Esto nos ayuda a aliviar los efectos de la pobreza y la desnutrición, pues es una solución que contribuye a nuestra seguridad alimentaria", subraya el líder de la comunidad. La pobreza extrema, la cual, según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), afecta al 23% de la población del Perú, implica al 52,9% de los habitantes en las zonas rurales en la montaña.

Según Mamani, aproximadamente 2 000 personas del área resultan beneficiadas con el agua de los cuatro ‘qochas’ comunales, entre ellos, el mayor, el Moroccacca. Los agricultores en altitudes más bajas, dice, ahora producen leche y queso que venden en el mercado en Cusco y Puno, las dos ciudades más cercanas.

Jean Gabriel Duss, director de la COSUDE en Perú, explica que PACC, que se espera concluya en 2016, es un ejemplo de como Suiza, en su 50 años de cooperación con Perú, ha proporcionado asistencia técnica así como el apoyo financiero a programas que las autoridades regionales y nacionales han adoptado y ampliado.

"En la primera fase del PACC (de 2009 a 2013), el aporte científico resultó esencial, pues existía la necesidad de demostrar si había realmente cambios en el clima en el Perú. Y al momento en que debió aplicarse la climatología de montaña, Suiza tenía el conocimiento para poder colaborar con Perú", explica Duss.

"La gente en la región del altiplano vive ya estos cambios climáticos y sabe cómo adaptarse a ellos. Los minisistemas hidráulicos tienen origen en su propio conocimiento. Así que fue interesante ver cómo unir la ciencia junto con este conocimiento ancestral".

Por su parte, Bustinza explica que una disminución de las precipitaciones en la cuenca de Vilcanota, donde viven aproximadamente un millón de personas, podría ser devastador, afectando seriamente el desarrollo local.

Jaime Durand, al frente de la Dirección de Cambio Climático, Desertificación y Fuentes Hídricas del Ministerio del Ambiente, recuerda que si no se toma una decisión concertada para evitar el incremento de cuatro grados Celsius de la temperatura global, la situación en Perú “será muy preocupante, en un mosaico climático como el que este país tiene, en el que se incluyen sus costas desérticas, sus montañas y su zona selvática”.

“Requerimos innovación”, subraya. “Se necesitan nuevos modelos, y poder conciliarlos con el conocimiento ancestral para frenar el cambio climático” . 

Preocupados por el futuro

Choqueneira, el meteorólogo local en Pumatalla está de acuerdo. “No debemos perder ese saber. Puedo ver que hay coincidencias entre este y el conocimiento científico. Nuestros ancestros decían ‘uraymantan wayra wayramu paran challanqana’, lo que en quechua significa “lloverá, pues el viento viene del oeste’. Y es justo lo que leo en los instrumentos de medición meteorológica”.

A pesar del desarrollo de los ‘qochas’, Choqueneira aún se muestra preocupado ante el futuro. A diferencia de muchos vecinos que han dejado esta región, a causa de la pobreza, Silverio insiste en quedarse donde está y continua la siembra de verduras. “Si todos se van, ¿quién va a producir la comida para los que aquí vivimos?

Y en el caso de aquellos que han decidido quedarse, pero dedicarse a la cría de ganado, se pregunta: “¿Cómo dedicarse al ganado, sin agua?. Sin ella, no hay vida”.


Traducción: Patricia Islas, swissinfo.ch

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