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Por Maximiliano Rizzi

BUENOS AIRES (Reuters) - Representantes del sector agrícola de Argentina cuestionaron un proyecto de ley que limita el uso gratuito de semillas transgénicas de segunda generación con el que el Gobierno busca cerrar un largo pleito sobre regalías, ya que consideran que favorece exclusivamente al gigante estadounidense Monsanto.

El polémico proyecto de ley del oficialismo obligará a muchos productores del país -el mayor exportador mundial de harina y aceite de soja- a pagar por el uso de semillas obtenidas en su propia cosecha, un derecho conocido como "uso propio" que hasta ahora les resultaba gratuito.

La nueva norma estipula que los chacareros -exceptuando a los de baja escala- paguen regalías por las semillas que reproduzcan durante las primeras tres campañas tras la compra inicial, cuando hasta ahora solo pagaban al adquirir la nueva tecnología.

"Se termina el 'uso propio'. Eso es algo que no estamos tan dispuestos a ceder", dijo a Reuters Dardo Chiesa, presidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), una de las cuatro poderosas asociaciones agrarias del país.

El proyecto elaborado por el Ministerio de Agroindustria busca zanjar definitivamente una disputa por el cobro de regalías con el gigante de los negocios Monsanto que se inició hace más de un año y que escaló en mayo, en plena cosecha de soja, el principal cultivo del país. [nL1N18T26T]

Tras el estallido del conflicto, la empresa estadounidense anunció que reevaluaría sus planes de negocios en Argentina y que no lanzaría sus nuevas variedades de soja en el país, lo que generó revuelo y llevó al Gobierno a intervenir en la disputa, que fue aplacada con un acuerdo a fines de junio. [nL1N19F18T]

Los cortocircuitos entre la firma y los agricultores argentinos no son nuevos: demandas internacionales y embargos formaron parte de una feroz y larga disputa concluida hace casi una década con fallo favorable para Argentina. Ahora, ante el proyecto oficial, la tensión podría volver.

"Nos preocupa (...) No me queda muy claro cuál es el objetivo que tiene el Gobierno", expresó Jorge Solmi, director de la Comisión de Semillas de la Federación Agraria Argentina (FAA).

Es que las firmas semilleras sostienen que los agricultores deberían pagar regalías cada vez que usen semillas desarrolladas por la firma, como la popular variedad de soja Intacta RR2 PRO.

Pero los productores defienden el "uso propio" gratuito como un derecho obtenido tras el pago de la semilla original y afirman que el proyecto oficial lo echa por tierra al limitarlo a quienes no incrementen su área en campañas subsiguientes o cuya facturación no supere un límite que consideran bajo.

"Eso no contempla a un productor real. Al productor real se le elimina realmente el uso propio gratuito y pasa a ser oneroso", dijo Solmi.

MÁS CRÍTICAS

La iniciativa oficial, no obstante, tampoco fue bien recibida por el sector semillero.

"El proyecto claramente es muy restrictivo", dijo Alfredo Paseyro, gerente general de la Asociación de Semilleros de Argentina. "Nosotros tenemos una definición, como aspiración: por cada uso, un reconocimiento", señaló.

Una representante de Monsanto Argentina dijo que la firma no realizaría comentarios hasta no ver la versión completa del proyecto, que será presentado a inicios de septiembre.

El Gobierno cree que su ley transparentará el comercio de semillas y fomentará desarrollos tecnológicos, y calcula que la iniciativa llevará a que el 60 por ciento de la producción de soja y de trigo de Argentina abone derechos. Esa cifra representa a un 20 por ciento de los agricultores.

El pago "va a ser algo a lo que los productores van a poder acceder económicamente, no va a ser significativo. Se van a resolver los conflictos, en la medida en que esto salga del Congreso como lo estamos proponiendo", dijo Guillermo Bernaudo, jefe de Gabinete del Ministerio de Agroindustria.

Argentina es el tercer proveedor global de soja y en el ciclo 2015/16 alcanzó una cosecha de 58,8 millones de toneladas.

(Editado por Nicolás Misculin)

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