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El agricultor Wilber Sánchez conduce un tractor cerca de San Antonio de los Baños, en la provincia de Artemisa, en Cuba. 13 de abril de 2016. Los agricultores de Cuba, en medio de siembras de caña de azúcar, parcelas de vegetales y terrenos baldíos, están molestos por lo que consideran un retroceso en las reformas de mercado prometidas por el Gobierno cubano para mejorar sus condiciones. REUTERS/Alexandre Meneghini

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Por Marc Frank

ARTEMISA, Cuba (Reuters) - Los agricultores de Cuba, en medio de siembras de caña de azúcar, parcelas de vegetales y terrenos baldíos, están molestos por lo que consideran un retroceso en las reformas de mercado prometidas por el Gobierno cubano para mejorar sus condiciones.

"Todavía es una agonía la granja", dijo Martín, un agricultor de 36 años, cuyos intentos por cultivar vegetales se han visto frustrados por el monopolio del Gobierno sobre la distribución de combustible, fertilizantes y semillas que con frecuencia escasean.

Empapado en sudor y barro a las nueve de la mañana, Martín, que cultiva col y acelga cerca de la occidental ciudad de Artemisa, dijo que pagó 8.000 pesos o unos 330 dólares por semillas en el mercado negro, pero que ahora con los controles de precios restablecidos desde enero tendrá una pérdida.

Algunos de sus campos están vacíos debido a que el Gobierno no le ofrece semillas y otros insumos que necesita.

"No tenía dinero para comprarlos en la calle", dijo.

La irritación por el ritmo de las reformas de mercado para desmontar una de las últimas economías de estilo soviético en el mundo será uno de los temas prioritarios en la agenda del VII Congreso del gobernante Partido Comunista de Cuba, que comenzará el sábado.

No se suponía que fuera así. En el VI Congreso del 2011, el Partido Comunista adoptó un plan de medidas dirigidas al mercado para promover la empresa privada y estimular el crecimiento económico para 2015.

El Gobierno arrendó terrenos baldíos a los agricultores y se comprometió a dejarles comprar pesticidas, fertilizantes y otros suministros en mercados mayoristas, en lugar de esperar a que el Estado les asignara los productos. Comenzó a permitir que los agricultores distribuyeran los productos directamente a vendedores y consumidores.

Se hizo lo suficiente en otros sectores de la economía para permitir que algunas pequeñas empresas florezcan, creando una naciente clase media, que junto a un mayor acceso a internet, más la flexibilidad para viajar, la distensión con Estados Unidos y el aumento del turismo han dado a algunos cubanos más oportunidades y esperanzas.

Sin embargo, sólo una quinta parte de las reformas se han implementado, según Granma, el periódico del Partido Comunista. Los mercados mayoristas aún no se han instalado, por lo que es difícil para los granjeros atender la creciente demanda de la nueva clase media y de los restaurantes del sector privado.

Las sequías sucesivas se han añadido a sus problemas.

En el campo pueden verse tierras sin cultivar. Cuba importa el 60 por ciento de los alimentos que consume a un costo anual de 2.000 millones de dólares que salen de las escasas reservas del país.

Los problemas rurales de Cuba han frenado el crecimiento económico a un promedio de un 3 por ciento desde 2011, por debajo de la meta de 5 por ciento. A pesar del auge del turismo, la previsión de crecimiento para este año es de un 2 por ciento.

Martín, apoyado en su viejo tractor oxidado, dijo que las reformas en la agricultura han sido "una farsa".

"Dicen que no podemos hacer lo que queramos con nuestro producto porque no hay suficiente comida. ¿Por qué no hay suficiente? Porque no hay nada para trabajar. No hay combustible, fertilizantes, pesticidas, ni nada de nada", dijo visiblemente molesto Martín, quien pidió que no se revele su apellido.

La decisión del Gobierno de reafirmar el control sobre la distribución de alimentos ha llevado a que tomates y plátanos se pudran en los campos de la provincia de Artemisa, dijeron dos agricultores. Los camiones del Gobierno no llegan a tiempo para recoger las cosechas, señalaron.

Esos problemas no presagian nada bueno para las compañías extranjeras que exploran nuevos mercados en Cuba a medida que Estados Unidos relaja sus restricciones a la inversión.

QUEJAS MAYORISTAS

Los resultados del Congreso de cuatro días mostrarán si el Gobierno del presidente Raúl Castro volverá a comprometerse con las reformas o si han ganado terreno los conservadores que quieren mantener las políticas de la economía socialista.

El propio Castro ha criticado en el pasado a funcionarios y autoridades del Partido de nivel medio por resistirse al cambio, pero el aumento de los precios y la desigualdad han ofrecido munición a quienes quieren que las cosas marchen con mayor lentitud.

Los planes para transformar a miles de pequeñas y medianas empresas estatales en cooperativas se han topado con un muro de enredos burocráticos.

Un administrador de nivel medio dijo que sólo 25 de 120 restaurantes estatales de la ciudad, que se suponía iban a transformarse en cooperativas, han hecho el cambio.

En un intento por frenar las quejas, el Gobierno anunció el martes un plan para que algunas cooperativas y pequeñas empresas, incluyendo restaurantes, puedan acceder a la compra de suministros de productores y empresas mayoristas del país. Sin embargo, no se incluye a la gran mayoría de pequeños negocios privados, entre ellos, los llamados "paladares",

"Solíamos hacer una buena pizza. Pero tuvimos que ir a La Habana en busca de salsa de tomate, harina y queso (y) cuando llegábamos habían desaparecido los productos (...) Muchas veces se habían terminado. Nos dimos por vencidos (con las pizzas)", dijo Juan Pérez, propietario de un pequeño café en Guanajay, provincia de Artemisa.

(Reporte adicional y traducción de Nelson Acosta en La Habana.; Editado en español por Javier López de Lérida)

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