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Socorristas removiendo escombros durante la noche tras el terremoto que afectó al centro de Italia, en Pescara del Tronto. La cifra de muertos por el terremoto que sacudió al centro de Italia alcanzó al menos las 250 personas el jueves y los rescatistas trabajaban por segundo día buscando bajo los escombros de las localidades devastadas. REUTERS/Remo Casilli

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Por Steve Scherer y Gabriele Pileri

AMATRICE, Italia (Reuters) - La cifra de muertos por el terremoto que sacudió al centro de Italia alcanzó al menos las 250 personas el jueves y los rescatistas trabajaban por segundo día buscando bajo los escombros de las localidades devastadas.

El sismo magnitud 6,2 afectó en la madrugada del miércoles a una serie de comunidades montañosas a 140 kilómetros al este de Roma mientras la gente dormía, destruyendo cientos de casas.

Decenas de trabajadores de emergencia con perros de rastreo trepaban sobre montañas de escombros para intentar hallar a personas aún atrapadas, mientras que grúas removían enormes pedazos de paredes.

"Gente como yo perdió todo, pero al mismo tiempo el hecho de haber sobrevivido significa que tenemos que seguir adelante paso a paso", dijo Alessandra Cioni, de 45 años y quien pudo salir arrastrándose de su destruida casa luego del sismo.

"Nos salvamos, no como la mitad de la gente de este lugar que perdió la vida", agregó, rompiendo a llorar.

El primer ministro, Matteo Renzi, prometió reconstruir las casas destruidas y dijo que reanudará los esfuerzos por aumentar las defensas italianas contra terremotos que regularmente sacuden al país. "Queremos que esas comunidades tengan la posibilidad de un fututo y no solo recuerdos", dijo a periodistas en Roma.

Una potente réplica el jueves por la tarde hizo retroceder a los rescatistas de los lugares en que trabajaban. Cayeron algunas piedras del dañado campanario de la iglesia del Siglo XIV de San Agustín en Amatrice y la fachada del edificio se desprendió, quedando inclinada sobre la calle.

Casi 200 de las víctimas murieron en Amatrice, famosa por un plato local de pasta y repleta de veraneantes antes del festival anual que estaba previsto para este fin de semana. Pero no estaba claro el número de visitantes en el área, por lo que se hacía difícil calcular la cifra de fallecidos.

Se cree que entre los muertos hay un español, cinco rumanos, un canadiense y varios extranjeros más, algunos de ellos cuidadores de ancianos, dijeron funcionarios.

DESTRUCCIÓN

Imágenes aéreas grabadas por drones mostraron partes de Amatrice, votada el año pasado como una de las localidades históricas más bonitas de Italia, totalmente destruidas.

Las localidades cercanas de Pescara del Tronto, Arquata del Tronto y Accumoli también resultaron extensamente afectadas. El Departamento de Protección Civil envió carpas para los sobrevivientes, que podrían estar sin un techo por muchas semanas.

Unas 365 personas heridas en el sismo estaban hospitalizadas, dijo Protección Civil.

Para la noche del jueves, los rescatistas dijeron que habían ayudado a salir a unas 215 personas desde los escombros, pero con el paso de las horas sólo encontraban muertos, incluidos muchos niños que estaban pasando sus vacaciones del verano boreal en la región.

Dos niños murieron junto a sus padres en el pueblo de Accumoli cuando el campanario de la iglesia cayó sobre el techo de su casa. La Justicia abrió una investigación sobre si hubo negligencia en recientes trabajos de restauración de la torre.

Aunque algunos edificios modernos quedaron dañados o destruidos, la mayoría de las edificaciones del área tenía cientos de años, lo que ayuda a explicar la extensa devastación.

El ministro de Cultura, Dario Franceschini, dijo que los 293 sitios culturales importantes de la región, en su gran mayoría iglesias, resultaron con grandes daños o completamente destruidos.

El movimiento telúrico fue tan potente que se sintió en Bolonia al norte y Nápoles al sur, ciudades que están a más de 220 kilómetros de su epicentro.

(Reporte adicional de Antonella Cinelli, Giulia Segreti y Roberto Mignucci; escrito por Philip Pullella y Crispian Balmer; editado en español por Carlos Aliaga/Carlos Serrano/Patricia Avila)

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