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El presidente del Banco Central de Chile, Rodrigo Vergara, posa para una fotografía en su oficina en Santiago. 5 de julio de 2016. El Banco Central de Chile conduce su política monetaria con un "sesgo flexible" ante una inflación por encima del objetivo y un crecimiento económico limitado, lo que eventualmente podría retrasar aún más un alza de la tasa de interés, dijo el martes a Reuters el jefe del organismo. REUTERS/Pablo Sanhueza. SOLO PARA USO EDITORIAL. NO PARA REVENTA NI ARCHIVO

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Por Antonio De la Jara y Anthony Esposito

SANTIAGO (Reuters) - El Banco Central de Chile conduce su política monetaria con un "sesgo flexible" ante una inflación por encima del objetivo y un crecimiento económico limitado, lo que eventualmente podría retrasar aún más un alza de la tasa de interés, dijo el martes a Reuters el jefe del organismo.

El presidente del instituto emisor, Rodrigo Vergara, destacó que la Tasa de Política Monetaria (TPM) está en un 3,5 por ciento, la más baja de América Latina, tras iniciar en el último trimestre del 2015 un ciclo de menor estímulo monetario para mantener ancladas las expectativas de inflación.

Sin embargo, las turbulencias externas y la contracción de la inversión minera en Chile -el mayor productor mundial de cobre-, sumado a un mayor desempleo, han golpeado el dinamismo de la economía y moderado las expectativas de alzas de la TPM.

"Hay ciertos indicadores que apuntan a que es posible que este período de mantención (de la tasa) sea algo más largo de lo que originalmente se pensaba", dijo Vergara en una entrevista.

Según los más recientes sondeos del Banco Central entre operadores y analistas de la plaza, la TPM se mantendría estable durante el resto de este año y sólo vería un alza en la primera mitad del 2017.

Economistas apuestan a que el próximo movimiento del Banco Central sería transitar a un sesgo neutral en su política monetaria desde su actual nivel "levemente restrictivo" para apoyar la actividad económica.

No obstante, Vergara enfatiza en que la discusión sobre el sesgo debe "desdramatizarse" más aún cuando la inflación anualizada sigue arriba del rango meta (2,0-4,0 por ciento) en los últimos dos años, por lo que se debe continuar "vigilante".

"Nuestro sesgo es bastante flexible y evidentemente podría ser que en el análisis de los últimos acontecimientos eso nos lleve a pensar en que la normalización pueda postergarse aún más de lo que estaba en el ultimo Informe de Política Monetaria (IPoM)", dijo el jefe del organismo.

Con todo, Vergara puso paños fríos a las expectativas del mercado de que una reciente apreciación de la moneda local pueda ayudar a contener los precios al consumidor.

"Creo que apostar demasiado a esa apreciación que ha tenido en el último tiempo la moneda, desde el punto de vista inflacionario, puede ser riesgoso. Creo que el tiempo dirá si esto es algo más permanente o transitorio", apuntó.

CRECIMIENTO Y GASTO EN 2017

La marcha de la economía se ha deteriorado por la caída de la inversión y pesimistas indicadores de confianza empresarial y del consumo.

En mayo, la actividad económica creció un 1,8 por ciento, una cifra que Vergara consideró consistente con lo proyectado.

Para este año, la entidad ha pronosticado una expansión del PIB en un rango del 1,25 al 2,0 por ciento, un panorama que no cambiaría mucho en el próximo IPoM antes de que la economía avance hacia un rango de un 2,0 a un 3,0 por ciento en 2017.

"Este año ya está jugado, es difícil que cambie mucho", dijo Vergara.

    No obstante, admitió de que tendría que analizarse si la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea o la evolución de los indicadores de confianza merecerían una revisión de la previsión de crecimiento económico para el próximo año.

"Eso tenemos que evaluarlo en el próximo IPoM, pero evidentemente han sucedido cosas que no van en la dirección positiva del crecimiento", dijo Vergara.

"Los últimos acontecimientos ameritan una revisión, un estudio, un análisis y eso eventualmente podría hacernos revisar (proyecciones), pero es algo que no hemos analizado todavía", agregó.

En medio del menor dinamismo de la economía y presiones del mundo político y social para un mayor gasto fiscal, el presidente del Banco Central destacó en su plena confianza en que el Gobierno honrará sus compromisos de una reducción de 25 puntos base por año en el balance fiscal estructural.

En marzo, el Gobierno recortó el gasto en un 1,0 por ciento, con lo que el presupuesto de la nación se expandiría un 4,2 por ciento este año.

"Nosotros esperamos que se cumpla con eso que se ha comprometido, una baja de 25 puntos base en el balance estructural por año y que el presupuesto próximo contenga esa regla", dijo Vergara.

(Editado por Fabián Andrés Cambero y Javier López de Lérida)

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