Contenido externo

El siguiente contenido proviene de socios externos. No podemos garantizar al usuario el acceso a todos los contenidos.

Cerca de 200.000 personas que viven debajo de la presa más alta de Estados Unidos, cerca de Oroville, en el norte de California, recibieron órdenes urgentes de abandonar sus hogares el domingo ante el peligro de que ceda un aliviadero de emergencia y provoque una inundación en las localidades cercanas. En la foto, el desagüe dañado de la presa en Oroville el 11 de febrero de 2017. California Department of Water Resources/William Croyle/Handout via REUTERS

(reuters_tickers)

Por Sharon Bernstein

OROVILLE, California (Reuters) - Cerca de 200.000 personas que viven debajo de la presa más alta de Estados Unidos, cerca de Oroville, en el norte de California, recibieron órdenes urgentes de abandonar sus hogares el domingo ante el peligro de que ceda un aliviadero de emergencia y provoque una inundación en las localidades cercanas.

Las autoridades emitieron una abrupta orden de evacuación a mediados de la tarde, diciendo que de derrumbarse el aliviadero de la presa del lago Oroville podrían verse anegadas una serie de comunidades rurales a lo largo del río Feather.

"Se ordena la evacuación inmediata de los bajos niveles de Oroville y las áreas río abajo", dijo el sheriff del Condado de Butte en un comunicado publicado en las redes sociales. "Esto NO es un simulacro."

El Departamento de Recursos Hidrológicos de California dijo en Twitter a las 4:30 p.m. locales (0030 GMT del lunes) que la predicción era que el aliviadero junto a la presa "fallaría en la siguiente hora".

Pero varias horas más tarde, la situación parecía menos grave, ya que el aliviadero no había cedido y el departamento de Recursos Hidrológicos dijo que equipos soltarían rocas desde helicópteros para rellenar un enorme agujero en el aliviadero. Las autoridades también estaban liberando agua para bajar el nivel del lago después de semanas de fuertes lluvias en un estado castigado por la sequía.

A las 10:00 pm, funcionarios estatales y locales dijeron que esos esfuerzos habían dado sus frutos y, debido a que el agua ya no fluía sobre el conducto dañado, el peligro inmediato había pasado. Pero advirtieron de que la situación seguía siendo impredecible.

Reuters