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Una foto aérea tomada por un drone del daño provocado por el terremoto en Pescara del Tronto, Italia. Las esperanzas de encontrar más sobrevivientes en el centro de Italia se desvanecían el viernes, tres días después de un poderoso terremoto en la zona, mientras aumentaba la cifra de muertos a 278 y se suspendían algunas operaciones de rescate. REUTERS/Stefano De Nicolo

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Por Steve Scherer y Gabriele Pileri

PESCARA DEL TRONTO, Italia (Reuters) - Las esperanzas de encontrar más sobrevivientes en el centro de Italia se desvanecían el viernes, tres días después de un poderoso terremoto en la zona, mientras aumentaba la cifra de muertos a 278 y se suspendían algunas operaciones de rescate.

Perros rastreadores y equipos de emergencias seguían registrando pilas de escombros en Amatrice, un pintoresco pueblo turístico que quedó destrozado por el terremoto del miércoles, pero no había señales de vida.

"Solo un milagro sacaría vivos a nuestros amigos de los escombros, pero continuamos buscando porque muchos están desaparecidos", dijo el alcalde del pueblo, Sergio Pirozzi, a periodistas. Agregó que unas 15 personas, entre ellas varios niños, no han sido halladas.

En pueblos cercanos, como Pescara del Tronto, los rescatistas suspendieron su trabajo luego de hallar a todas las personas que estaban desaparecidas.

Italia planea realizar el sábado un funeral de Estado en la cercana ciudad de Ascoli Piceno para unas 40 víctimas del terremoto. También fue decretado un día nacional de duelo, con banderas a media asta en todo el país, para recordar a los muertos, entre quienes había extranjeros.

El Departamento de Protección Civil en Roma informó que 388 personas eran tratadas por lesiones en los hospitales, 40 de ellas en estado crítico. Unos 2.500 pobladores quedaron sin hogar por el terremoto más letal en Italia desde 2009.

Los sobrevivientes debieron dormir por segunda noche en tiendas de campaña provistas por los servicios de emergencia cerca de sus comunidades arrasadas.

Más de 1.050 réplicas han sacudido la zona desde el terremoto de magnitud 6,2 del miércoles, causando más daño a las estructuras aún en pie. El movimiento telúrico original fue tan fuerte que el pueblo más cercano al epicentro, Accumoli, se hundió 20 centímetros, según el instituto geológico de Italia.

Para el viernes, la mayoría de las localidades afectadas estaban en silencio y vacías, con escombros apilados donde antes había edificios, el interior de algunas casas en pie a la vista y las pertenencias de sus residentes desparramadas entre los escombros.

"Amatrice tendrá que ser echado abajo", dijo Pirozzi, quien instó a los jóvenes a no abandonar el área porque eso sería el fin de sus comunidades destruidas casi por completo.

"Ninguna noche puede durar tanto que el sol nunca salga de nuevo. Estoy convencido de que Amatrice se levantará de nuevo. Se lo debemos a las (218) personas que murieron aquí", afirmó.

PRIMEROS FUNERALES

"Hemos retirado los últimos cuerpos de los que teníamos conocimiento", dijo Paolo Cortelli, miembro del servicio nacional de Rescate Alpino, quien ayudó a recuperar unos 30 cuerpos de Pescara del Tronto.

"No sabemos, y podríamos no saberlo nunca, si el número de desaparecidos que teníamos corresponde realmente con las personas que estaban efectivamente bajo los escombros", agregó.

Entre los extranjeros que murieron en el desastre había seis rumanos, una mujer española, un canadiense y un albano. Tres turistas británicos, incluido un niño de 14 años, también fallecieron.

El primer funeral para una de las víctimas se realizó el viernes en Roma. Marco Santarelli, el hijo de 28 años de un funcionario estatal, falleció en la casa de vacaciones que la familia tiene en Amatrice.

"No puedo encontrar las palabras para describir la pena de un padre que sobrevive a sus propios hijos. Tal vez no hay palabras", dijo el padre de Marco, Filippo Santarelli, al diario Corriere della Sera.

Más tarde el viernes estaba planeado un funeral para otras seis víctimas, entre ellas un niño de 8 años y dos niñas adolescentes de 14 y 15, en su pueblo natal de Pomezia, al sur de Roma.

El primer ministro, Matteo Renzi, declaró estado de emergencia en la región, permitiendo al Gobierno liberar 50 millones de euros (56 millones de dólares) para las tareas de auxilio. También prometió reconstruir las casas destruidas y dijo que reanudará los esfuerzos para reforzar las defensas italianas contra terremotos que sacuden regularmente al país.

"Queremos que esas comunidades tengan la posibilidad de un futuro y no sólo recuerdos", dijo el jueves a la prensa en Roma.

(Reporte adicional de corresponsalía de Roma, Escrito por Crispian Balmer y Philip Pullella. Editado en español por Carlos Aliaga y Lucila Sigal)

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