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El presidente colombiano, Juan Manuel Santos (a la izquierda en la imagen de la izquierda), y el líder de la guerrilla de las FARC, Rodrigo Londoño, en la firma de un nuevo acuerdo de paz en Bogotá, nov 24, 2016. El presidente colombiano, Juan Manuel Santos, y el líder de la guerrilla de las FARC, Rodrigo Londoño, firmaron el jueves un acuerdo de paz revisado pero que excluye cambios demandados por la oposición política, luego de que el pacto original fue rechazado en un plebiscito. REUTERS/Jaime Saldarriaga

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Por Luis Jaime Acosta

BOGOTÁ (Reuters) - El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, y el jefe de la guerrilla de las FARC, Rodrigo Londoño, firmaron el jueves un acuerdo de paz que fue modificado pero excluye cambios exigidos por la oposición política, luego de que el pacto original fuera rechazado en un plebiscito.

La sobria ceremonia, que se desarrolló en un teatro de Bogotá en medio aplausos y gritos de "sí se pudo", marca el inicio de la cuenta regresiva para que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) dejen las armas en seis meses y sus 7.000 combatientes formen un partido político para acabar el conflicto que dejó 220.000 muertos y millones de desplazados.

El acuerdo fue enviado al Congreso para su refrendación en el curso de la próxima semana.

"Quiero invitarlos a que, con la mente y el corazón abiertos, le demos la oportunidad a la paz", dijo Santos después de firmar el nuevo acuerdo con un bolígrafo hecho de una bala.

"Quiero invitarlos a (...) trabajar juntos por la reconciliación, alrededor de ideales compartidos de paz, de convivencia, y de respeto", agregó.

Después de cuatro años de negociaciones en Cuba, Santos y Londoño, alias "Timochenko", sellaron un acuerdo en septiembre, pero el pacto fue rechazado en octubre por los colombianos en una consulta, obligando al Gobierno a hablar con la oposición y a volver a la mesa con la guerrilla para hacer ajustes.

Pero las modificaciones no atendieron los dos principales reclamos de la oposición liderada por el ex presidente Álvaro Uribe: que los jefes de la guerrilla paguen con cárcel por sus delitos y que no puedan postulares a cargos de elección popular.

Luego de romper el diálogo con el Gobierno, la oposición anunció marchas y criticó la decisión de refrendar el pacto en el Congreso, donde el partido de Uribe es minoría. Por eso no descartó convocar a un plebiscito para sepultar el acuerdo.

LLAMADO A LA UNIDAD DE LAS FARC

Londoño invitó a todas las fuerzas políticas a unirse alrededor de la paz.

"Nadie debe quedarse por fuera. Con este acuerdo no se deponen posiciones ideológicas, políticas o de conciencia, solo ponemos fin de manera definitiva a la guerra para confrontar civilizadamente las contradicciones", aseguró Timochenko quien de nuevo pidió perdón a las víctimas del conflicto.

"Creemos indispensable, que para el bien del país, la palabra sea la única arma que nos permitamos usar los colombianos", agregó el jefe máximo de las FARC.

Pero el pacto ha dividido a la nación de casi 49 millones de habitantes, una sociedad conservadora donde todavía está arraigado el rechazo a la guerrilla por su pasado criminal y donde muchos aún no están dispuestos a perdonar.

Santos, ganador del Premio Nobel de la Paz por sus esfuerzos para acabar el conflicto armado interno, no solo tiene mayoría en el Congreso para lograr la aprobación del acuerdo, sino también para pasar los proyectos de ley necesarios para implementarlo.

El acuerdo incluye complejos temas como el acceso a la tierra para los campesinos pobres, lucha contra el narcotráfico, administración de justicia, compensación a las víctimas, desminado, la implementación de los pactos y un cese bilateral y definitivo al fuego supervisado por la ONU.

A pesar de todo, la firma del acuerdo con las FARC no garantiza el fin de la violencia en Colombia. Las conversaciones de paz con el Ejército de Liberación Nacional están estancadas, mientras el Gobierno combate a bandas dedicadas al narcotráfico integradas por ex paramilitares de ultraderecha.

El Gobierno estima que el acuerdo de paz impulsará la desacelerada economía del país productor de petróleo, carbón y café para lograr un crecimiento adicional anual de hasta dos puntos porcentuales en el PIB, que el año pasado se expandió un 3,1 por ciento.

(Editado por Pablo Garibian)

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