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El presidente cubano habla a una audiencia en un evento en la Plaza de la Revolución de La Habana con su par venezolano Hugo Chávez, el 3 de febrero de 2006 REUTERS/Stringer - RTR15UFC

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Por Nelson Acosta

LA HABANA (Reuters) - El líder cubano Fidel Castro, una leyenda de la izquierda revolucionaria que gobernó su país durante casi medio siglo, murió el viernes a los 90 años, marcando el fin de una época para América Latina y el mundo.

Su hermano y presidente Raúl Castro anunció el deceso del veterano ex guerrillero marxista en un mensaje transmitido el sábado por la televisión estatal, sin revelar las causas.

"Hoy 25 de noviembre de 2016 a las 10.29 de la noche falleció el comandante en jefe de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz", dijo el mandatario vestido de verde olivo, al leer un sobrio texto que concluyó con un "hasta la victoria siempre".

Los rumores sobre la muerte de Fidel fueron recurrentes desde que en julio del 2006 una enfermedad intestinal -cuyos detalles nunca se conocieron- obligó a ceder el mando a Raúl, quien oficialmente asumió la presidencia dos años después.

Desde China a Rusia, pasando por Venezuela y el Vaticano, líderes de todo el mundo mandaron pésames por la muerte del icono de la Guerra Fría, que desafió a Washington erigiendo un bastión comunista a 150 kilómetros de sus costas.

El presidente saliente de Estados Unidos, Barack Obama, quien protagonizó un acercamiento sin precedentes con la isla comunista, mandó un mensaje de condolencias al pueblo cubano, asegurando que la historia "juzgará el enorme impacto de esta figura singular en su pueblo y en el mundo".

Sin embargo, el mandatario estadounidense electo, el magnate republicano Donald Trump, reaccionó con un agresivo comunicado que podría ser el preludio de una nueva era de hostilidades entre los viejos enemigos ideológicos cuando asuma en enero.

"Aunque no se pueden borrar las tragedias, muertes y dolor provocados por Fidel Castro, nuestro gobierno hará todo lo que pueda para asegurar que el pueblo cubano pueda al fin iniciar su viaje hacia la prosperidad y la libertad", dijo Trump.

A pesar del tono, aún no está claro cuál sería la nueva política de Washington hacia la isla, sobre la que mantiene desde hace más de medio siglo un férreo embargo comercial pese al rechazo casi unánime de la comunidad internacional.

SONRISAS Y LÁGRIMAS

Raúl Castro informó que los restos de su hermano, cumpliendo con sus deseos, serán cremados el sábado y que un cortejo fúnebre con sus cenizas recorrerá el país desde la Plaza de la Revolución a la oriental ciudad Santiago de Cuba.

Después de unas primeras horas de tranquilidad, los cubanos salían en varios puntos del país para rendir homenaje al ex mandatario en el primero de los nueve días de luto decretados por el Gobierno .

"Fidel puso a Cuba en el mapa e hizo de Cuba un paradigma", dijo el líder estudiantil Raúl Alejandro Palermo en la Universidad de La Habana, donde cientos de universitarios se congregaban dando vivas a Fidel y escuchando algunos de los discursos que le dieron fama mundial.

Mientras tanto, en Miami, donde viven miles de exiliados opositores al Gobierno comunista de la isla, el ambiente era de júbilo y una multitud celebraba con banderas cubanas, bailaba y hacía sonar cacerolas y bocinas.

"Es el día más feliz de mi vida, los cubanos al fin son libres", dijo Orlidia Montells, de 84 años, agregando que había esperado la muerte de Castro por más de 50 años.

Sin embargo, su desaparición difícilmente implicará cambios en el sistema socialista que edificó en Cuba, donde Raúl Castro impulsa una serie de reformas económicas y un deshielo diplomático con Washington tras más de cinco décadas de hostilidades, decisiones que Fidel pareció apoyar tibiamente.

En las puertas de algunas embajadas de Cuba, grupos de personas se reunieron para rendirle homenaje. En la Ciudad de México, la gente encendía velas y colocaba flores, y en la capital chilena tocaban música del cantautor Silvio Rodríguez y ondeaban banderas cubanas y del partido comunista.

"Mis hondas condolencias (...) a todo el Universo por la pérdida de uno de los seres humanos más extraordinarios de todos los tiempos", dijo en su blog Rodríguez, exponente de la nueva trova cubana que nació inspirada por la revolución de Castro.

"EL COMANDANTE"

La muerte del "Comandante Fidel" simboliza el fin de una era y su legado será siempre motivo de debate entre los que lo encumbraron como líder de los oprimidos que combatió incansable a Washington con encendidos discursos y hasta con las armas; y los que lo acusaron de ser un tirano que solo buscó el poder.

Carismático e implacable, el ex guerrillero saltó al imaginario colectivo con su barba, uniforme verde oliva y cigarros puros poniéndose en el centro de la geopolítica global tras derrocar en 1959 contra todo pronóstico al dictador Fulgencio Batista y luego aliarse con la Unión Soviética.

La influencia de Castro se extendió mucho más allá de su isla de 11 millones de habitantes liderando una revolución que dividió al mundo.

Su muerte deja huérfana a la izquierda global, que aplaudió sus esfuerzos por dar educación y salud para los pobres, mientras se resistía al país más poderoso del mundo, que desarrolló cientos de planes para eliminarlo.

Aún enfermo, Castro continuó siendo una influyente figura en Cuba y fue inspiración para una nueva generación de líderes que abrazó su causa socialista en América Latina, como el fallecido presidente venezolano Hugo Chávez o el boliviano Evo Morales.

"Fidel Castro fue un ejemplo de lucha para los pueblos del mundo. Seguiremos adelante con su legado", dijo el presidente venezolano, Nicolás Maduro, al canal Telesur.

Para sus detractores, ha muerto un dictador que encarceló a sus opositores, silenció a los medios y arruinó Cuba con sus experimentos socialistas, donde más del 70 por ciento de la población no ha conocido otro sistema de gobierno.

"El hombre que decidió cada detalle de la Cuba en la que nací y crecí, ya no está. Una extraña levedad se extiende por la Isla", dijo la bloguera Yoani Sánchez, representante de una incipiente pero débil oposición interna.

Castro se mantuvo fiel a su ideología aún después de la caída del comunismo soviético y fue una figura respetada en muchos lugares por su lucha contra el colonialismo. Nelson Mandela, tras salir de prisión, le agradeció varias veces sus esfuerzos para debilitar la segregación racial en Sudáfrica.

¿NUEVA GENERACIÓN?

Analistas no creen que su muerte pueda afectar al lento proceso de cambios emprendidos por Raúl, un general de 85 años que ha prometido modernizar la ineficiente economía centralizada pero sin abandonar la senda socialista.

"No creo que la muerte de Fidel sea la gran prueba. La gran prueba será transferir las riendas de la revolución a la próxima generación y eso ocurrirá cuando Raúl deje el poder", dijo Phil Peters, un experto del Lexington Institute en Washington.

Raúl enfrenta además la difícil tarea de elegir un sucesor en un panorama político todavía dominado por sus ancianos compañeros de armas, pero con la idea de mantener al Partido Comunista como la única fuerza política legal en Cuba.

En su último acto público, el propio Castro se refirió a la cercanía de su muerte cuando clausuró el 19 de abril el Séptimo Congreso del Partido Comunista de Cuba: "Pronto deberé cumplir 90 años, nunca se me había ocurrido tal idea y nunca fue fruto de un esfuerzo, fue capricho del azar".

"A todos nos llegará nuestro turno, pero quedarán las ideas de los comunistas cubanos", dijo ante los delegados. "Tal vez sea de las últimas veces que hable en esta sala", concluyó.

(Con reporte adicional de Simon Gardner Fabián Cambero en Santiago y Henry Romero en Ciudad de México. Editado por Javier López de Lérida, Silene Ramírez, Pablo Garibian, Enrique Andrés Pretel y Juana Casas)

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