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Una fotografía de la Agencia Espacial Europea que muestra Italia, Los Alpes y el Mediterráneo, tomada desde la Estación Espacial Internacional. 25 de enero de 2016. Un equipo de científicos descubrió un planeta orbitando fuera del Sistema Solar, de un tamaño un poco mayor que el de la Tierra, con una temperatura que permitiría la existencia de agua y que hasta podría albergar vida, en lo que sería uno de los mayores hitos de la astronomía. REUTERS/NASA/Tim Peake/Handout SOLO PARA USO EDITORIAL

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SANTIAGO (Reuters) - Un equipo de científicos descubrió un planeta orbitando fuera del Sistema Solar, de un tamaño un poco mayor que el de la Tierra, con una temperatura que permitiría la existencia de agua y que hasta podría albergar vida, en lo que sería uno de los mayores hitos de la astronomía.

El hallazgo del intensamente buscado exoplaneta, bautizado "Próxima b", fue confirmado por astrónomos del Observatorio La Silla de ESO (European Southern Observatory), en el norte de Chile, y monitorizado por otros telescopios del mundo.

Los estudios, que comenzaron hace tres años, mostraron que Próxima b orbita cada 11 días una fría, enana y roja estrella (Próxima Centauri), la más cercana a la Tierra, a una distancia de poco más de cuatro años luz del Sistema Solar.

"Se han encontrado muchos exoplanetas y van a descubrirse aún muchos más, pero buscar el potencial análogo de la Tierra más cercano y conseguirlo ha sido la experiencia de toda una vida", dijo Guillem Anglada-Escudé, a cargo del equipo de astrónomos que logró el hallazgo.

"El siguiente paso es la búsqueda de vida en Próxima b", agregó.

El nuevo exoplaneta y la estrella fría que orbita se ubican en la constelación de Centaurus. La imagen de ambos es demasiado débil para poder ser detectada a simple vista y los cuerpos se encuentran cerca de un par de estrellas, mucho más brillantes, conocidas como Alfa Centauri AB.

Aunque Próxima b orbita mucho más cerca de su estrella que Mercurio del Sol, ésta es mucho más débil y posee una temperatura estimada que permitiría la presencia de agua líquida en su superficie.

Pese a estas condiciones favorables, se estima que la superficie rocosa de Próxima b puede verse muy afectada por las llamaradas de rayos X y de radiación ultravioleta procedentes de la estrella, mucho más intensas que las del Sol respecto a la Tierra.

Con todo, ESO destacó que este descubrimiento será el inicio de más observaciones, con instrumentos actuales y con la próxima generación de telescopios gigantes como el E-ELT (European Extremely Large Telescope) que se emplazará en el norte de Chile.

La construcción del E-ELT se suma a una nueva generación de telescopios grandes que se ubicarán en el norte del país sudamericano, zona que ofrece condiciones climatológicas únicas para la astronomía.

(Reporte de Antonio de la Jara. Editado por Javier Leira)

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