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Un soldado patrulla cerca del yate Granma en el Museo de la Revolución en La Habana. El hombre que ayudó a un joven Fidel Castro a zarpar hacia la revolución dijo el sábado que se quedó sin palabras ante la muerte de su viejo amigo, 60 años después de que lo surtiera con un yate repleto de armas para su histórico viaje a Cuba. REUTERS/Desmond Boylan

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Por Roberto Ramirez

CIUDAD DE MÉXICO (Reuters) - El hombre que ayudó a un joven Fidel Castro a zarpar hacia la revolución dijo el sábado que se quedó sin palabras ante la muerte de su viejo amigo, 60 años después de que lo surtiera con un yate repleto de armas para su histórico viaje a Cuba.

El comerciante de armas de la Ciudad de México Antonio del Conde, apodado "el Amigo", conoció a Castro en la década de 1950 y le compró el Granma, la embarcación que usó para navegar desde México hacia la isla con la intención de detonar una insurgencia que dos años más tarde terminó derrocando al dictador Fulgencio Batista, que tenía el apoyo de Estados Unidos.

"Él cambió mi vida como cambió la vida de mucha gente de muchos países en todo el mundo", dijo Del Conde en una entrevista en su hogar en la capital mexicana

El presidente cubano Raúl Castro anunció que su hermano murió tarde el viernes, exactamente 60 años después de que Fidel y una banda de camaradas armados dejara el puerto Tuxpan en la costa mexicana del Golfo.

Fidel tenía 90 años, la misma edad que Del Conde.

"Cuando un amigo y compañero me avisó (...) me quedé mudo", dijo el hombre, hablando desde su modesto departamento en el sur de la Ciudad de México. Del Conde estuvo arrestado un año por ayudar a los revolucionarios, pero eventualmente fue a Cuba para celebrar con sus amigos.

Una fotografía color sepia colgada en la pared muestra a Del Conde tomando una cerveza con el barbado Fidel, Raúl y el icono de izquierda Ernesto "Che" Guevara, después de la revolución.

Del Conde conoció a Castro en 1955 cuando el joven revolucionario entró en su armería en la capital mexicana diciéndole que quería comprar algo.

"Yo le contesté: 'señor, no sé quién es usted, pero yo lo ayudo", recordó Del Conde. "Era Fidel Castro".

Del Conde le compró el Granma a una pareja estadounidense y lo cargó de armas y llenó de combustible para los cubanos.

Se dice que el yate, diseñado para llevar sólo a unas pocas personas, fue bautizado en honor a la abuela de su dueño original. Más tarde, le dio su nombre al diario del Partido Comunista de Cuba.

Los 82 insurgentes, incluyendo a Raúl y al "Che" Guevara, zarparon de México en las primeras horas del 25 de noviembre de 1956 para llegar a Cuba una semana después. Derrocaron a Batista en poco más de dos años con una guerra de guerrillas.

Esta semana, antes de que se conociera la noticia de la muerte de Castro, un grupo que incluyó a Del Conde se reunió en Tuxpan, estado de Veracruz, para conmemorar el 60 aniversario de la partida del yate.

"Pedí un aplauso por él cuando yo dirigía la palabra, pedí un aplauso por el comandante Fidel Castro; nos paramos todos y aplaudimos", contó Del Conde.

El yate original ahora se exhibe dentro de una caja de vidrio fuera del Museo de la Revolución en la capital cubana, La Habana.

"Tenemos que mantener su imagen viva, como si estuviera con nosotros", sostuvo el hombre.

(Editado en español por Pablo Garibian)

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