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El presidente colombiano Juan Manuel Santos habla en un discurso presidencial, en Bogotá. 18 de julio de 2016. El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, dijo que el miércoles espera hacer un anuncio importante sobre la paz, después de que su equipo de negociadores y la guerrilla de las FARC cerraron una negociación en Cuba para poner fin al conflicto armado más antiguo de América Latina. Colombian Presidency /Handout via Reuters.

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Por Nelson Acosta y Luis Jaime Acosta

LA HABANA/BOGOTÁ (Reuters) - El Gobierno de Colombia y la guerrilla de las FARC anunciaron el miércoles que llegaron a un acuerdo de paz definitivo, después de casi cuatro años de negociaciones en Cuba, lo que pone fin a un violento conflicto armado.

El histórico pacto para acabar con el enfrentamiento de más de 52 años considera la desmovilización de los guerrilleros, el abandono de las armas y la transformación de las FARC en un movimiento político.

"La terminación de la confrontación armada significará, en primer lugar, el fin del enorme sufrimiento que ha causado el conflicto", dijo el embajador noruego Dag Nylander, al leer un comunicado conjunto a nombre de los países garantes.

"Son millones de colombianos y colombianas víctimas del desplazamiento forzado, cientos de miles de muertos, decenas de miles los desaparecidos de toda índole (...) No queremos que haya una víctima más en Colombia", agregó.

El acuerdo final, un texto de más de 200 páginas, aún debe ser enviado al Congreso, firmado por el presidente Juan Manuel Santos y el máximo líder de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), Rodrigo Londoño, alias "Timochenko", y sometido a un plebiscito para que los colombianos lo respalden antes de su implementación.

Las encuestas de opinión muestran que la mayoría de colombianos que acudiría a las urnas votaría por el "No", en un rechazo a los acuerdos y al pasado criminal de la insurgencia.

El acuerdo de paz incluye complejos temas como el acceso a la tierra para los campesinos pobres, garantías para la participación en política de los guerrilleros desmovilizados, lucha contra el narcotráfico, justicia, víctimas, desminado, fin del conflicto y la implementación de los pactos.

NEGOCIACIÓN SUPERÓ VARIAS CRISIS

La negociación llegó a término pese a que sufrió varias crisis que amenazaron con una ruptura debido a que el diálogo avanzó en medio de la confrontación.

Pero la firma de un acuerdo de paz con las FARC no garantiza el fin de la espiral de violencia en Colombia, un país de 48 millones de habitantes productor de petróleo, carbón y café.

Las conversaciones de paz con el más pequeño Ejército de Liberación Nacional (ELN) se encuentran estancadas, mientras el Gobierno combate a las bandas criminales conformadas por antiguos paramilitares de ultraderecha implicadas activamente el lucrativo negocio del narcotráfico, considerado por expertos como el principal combustible del conflicto interno.

"Esto es el principio del fin de la guerra", dijo el analista Ariel Ávila, de la privada organización Paz y Reconciliación, quien aseguró que el primer reto del acuerdo es la aprobación en un plebiscito para que tenga legitimidad política.

Otro de los desafíos será la implementación de los acuerdos por los altos costos que implica para una economía en desaceleración como consecuencia de la caída de los precios internacionales del petróleo y la seguridad para los antiguos líderes de la guerrilla, sostuvo Ávila.

Muchos colombianos se declararon optimistas con el anuncio del cierre de la negociación.

"Estoy feliz, ya era hora de acabar con la guerra. Será difícil lo que viene, pero entre todos los colombianos podemos con lo que se venga", dijo Margarita Nieto, una contadora de 28 años en Bogotá, en medio de una persistente llovizna.

(Reporte de Luis Jaime Acosta; Editado por Javier López de Lérida)

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