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El principal negociador del Gobierno colombiano, Humberto de la Calle (izq.) le da la mano al negociador del equipo de las FARC, Iván Márquez, en La Habana, Cuba. 15 de diciembre de 2015. La guerrilla de las FARC dijo el viernes que quiere a La Habana como sede para la firma de un acuerdo final de paz, una posición que contradice el anuncio del presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, cuando la negociación ha entrado en la fase decisiva tras un histórico pacto de cese al fuego bilateral. REUTERS/Stringer

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LA HABANA (Reuters) - La guerrilla de las FARC dijo el viernes que quiere a La Habana como sede para la firma de un acuerdo final de paz, una posición que contradice el anuncio del presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, cuando la negociación ha entrado en la fase decisiva tras un histórico pacto de cese al fuego bilateral.

En un discurso en Cuba poco después de la rúbrica del cese bilateral y definitivo, Santos dijo que el pacto final con el grupo rebelde para terminar con la confrontación armada más antigua del hemisferio, se realizaría en Colombia.

El cese al fuego firmado ante el secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, y varios presidentes de América Latina, establece los procedimientos para que los rebeldes se concentren temporalmente y entreguen las armas a la ONU en un plazo de seis meses.

"Las FARC deseamos que la paz se firme en La Habana, es una posición de justicia", dijo el jefe del equipo negociador de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), Iván Márquez.

En una rueda de prensa, Márquez destacó que "aquí hemos trabajado durante cuatro años y más, dedicado todos nuestros esfuerzos por construir acuerdos que han tenido discusiones muy difíciles, pero al final resultan rubricados por las partes".

"En Cuba nos han abierto todas las puertas", señaló. Cuba y Noruega trabajan como países garantes en los diálogos de paz, mientras que Venezuela y Chile apoyan como naciones acompañantes.

Con el cese de las hostilidades, las FARC renunciaron a más de medio siglo de lucha armada en un conflicto que ha dejado más de 220.000 muertos y millones de desplazados.

A pesar de sus diferencias, el Gobierno y el grupo rebelde ya habían logrado acuerdos previos sobre mecanismos para dar acceso a la tierra a los campesinos pobres, la transformación de la guerrilla en un partido político, justicia, lucha contra el narcotráfico, desminado y búsqueda de desaparecidos.

Actualmente, las partes se enfocan en buscar un consenso para que los colombianos ratifiquen el acuerdo final de paz. Las FARC se comprometieron el jueves a aceptar el mecanismo de refrendación que decida la Corte Constitucional.

(Reporte de Nelson Acosta; Editado por Ana Laura Mitidieri)

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