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Una bandera de la Unión Europea junto a una del Reino Unido, en Westminster, Londres, Reino Unido. 24 de junio 2016. Durante gran parte de este año, el dólar, los precios del crudo y las condiciones económicas se comportaron en gran medida como esperaba la Reserva Federal de Estados Unidos, lo que permitió a sus funcionarios planear nuevos aumentos de las tasas de interés. REUTERS/Toby Melville/File Photo

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Por Howard Schneider y Ann Saphir

WASHINGTON (Reuters) - Durante gran parte de este año, el dólar, los precios del crudo y las condiciones económicas se comportaron en gran medida como esperaba la Reserva Federal de Estados Unidos, lo que permitió a sus funcionarios planear nuevos aumentos de las tasas de interés.

Esto ya no es así. Desde el referendo británico del 23 de junio donde se impuso la opción a favor de abandonar la Unión Europea, cada dato económico viene con una pregunta implícita: Cuánto refleja la evolución de la economía nacional y cuánto las consecuencias a corto y largo plazo de un reordenamiento económico que podría tardar años.

Para los funcionarios de la Fed esto significa equilibrar el flujo principalmente positivo de indicadores estadounidenses contra el riesgo de que importantes socios comerciales caigan en recesión, de que el dólar repunte de nuevo o de que los términos del "Brexit" presionen al sistema financiero global.

Frente a los eventos previos de similar importancia en el extranjero, como la crisis de deuda de la zona euro, la Fed ha tardado meses en tener claridad. El "Brexit" podría resultar igual de difícil de descifrar, lo que ya ha impulsado al dólar y ha llevado a los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense a mínimos históricos.

"Uno no sabe cuánto tiempo va a durar y de hecho no sabemos la magnitud", dijo el miércoles el gobernador de la Reserva Federal Daniel Tarullo. "Dudo que habrá un momento en que las personas dirán, está bien, el 'Brexit' quedó atrás", agregó.

La decisión británica tuvo lugar en momentos en que la Fed se ha vuelto más sensible a los eventos internacionales, lo que la ha llevado a posponer las que parecían subidas inminentes de las tasas de interés en dos ocasiones desde el verano boreal pasado.

En las minutas de la reunión de política monetaria de junio, publicadas el miércoles, los funcionarios vincularon explícitamente la consideración de futuras alzas de las tasas a la "información adicional sobre las consecuencias de la votación en Reino Unido".

Nadie espera que Estados Unidos entre en recesión por el "Brexit". Sin embargo, investigaciones recientes de la Fed, del Banco de Pagos Internacionales, del Fondo Monetario Internacional y de algunos economistas privados plantean la posibilidad de que la Fed podría estaría limitada por los acontecimientos en el extranjero, como el referendo británico.

Esto habría ralentizado la recuperación estadounidense y habría hecho que la meta de inflación del banco central sea más difícil de alcanzar.

El dólar parece haberse vuelto más sensible a las condiciones económicas globales y su rápido repunte desde 2014 ha limitado las exportaciones de Estados Unidos y complicado las perspectivas de inflación de la Fed.

(Reporte de Howard Schneider y Ann Saphir. Editado en español por Carlos Aliaga)

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