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El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro (a la derecha), y el mandatario de Colombia, Juan Manuel Santos, estrechan sus manos frente a una pintura del líder independentista sudamericano Simón Bolívar durante su reunión en el complejo hidroeléctrico Macagua en Puerto Ordaz, Venezuela. 11 de agosto, 2016. Los presidentes de Venezuela y Colombia acordaron el jueves reabrir de forma gradual los pasos fronterizos entre ambos países que permanecen cerrados desde hace casi un año. REUTERS/Carlos Garcia Rawlins

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CARACAS (Reuters) - Los presidentes de Venezuela y Colombia acordaron el jueves reabrir de forma gradual los pasos fronterizos entre ambos países que permanecen cerrados desde hace casi un año.

Cinco pasos de frontera se abrirán desde el sábado durante el día, anunciaron tras una reunión de varias horas el presidente venezolano, Nicolás Maduro, y su par colombiano, Juan Manuel Santos, quien se trasladó a Venezuela para discutir cómo normalizar la situación en el límite entre ambas naciones.

"Lo que vamos a hacer es abrir la frontera de forma gradual", dijo el presidente Santos al finalizar el encuentro. "En la medida que vayamos viendo que esa apertura de la frontera está beneficiando a las poblaciones de los dos países, iremos profundizando en otros temas y otros sectores", comentó.

Maduro puntualizó que a partir del sábado será posible el movimiento de personas en cinco pasos fronterizos entre las primeras horas de la madrugada y las 21.00 hora local.

Además, a los habitantes que viven en ambos lados de la frontera se les entregará un documento para facilitar el movimiento migratorio.

Funcionarios de ambos gobiernos se mantendrán en negociaciones para definir nuevas políticas de seguridad y de intercambio comercial, informaron los presidentes.

Este acercamiento ocurre tras las fuertes tensiones que produjo la decisión unilateral de Venezuela de mantener cerrados los pasos fronterizos desde finales de agosto de 2015, a raíz de un enfrentamiento que dejó heridos a militares venezolanos.

Maduro justificó en su momento el cierre como una medida para enfrentar a paramilitares y contrabandistas del vecino país, pero muchos de sus críticos vieron la decisión como una maniobra política para paliar el descontento que produce en el país petrolero una prolongada escasez de bienes básicos.

La máxima tensión surgió cuando cientos de colombianos fueron vistos cruzando desde Venezuela un río fronterizo con neveras y colchones a sus espaldas, al tiempo que denunciaban que habían sido forzados a abandonar sus casas por autoridades venezolanas y preferían regresar a su país natal por el miedo que les causaba la crisis fronteriza.

El Gobierno de Colombia denunció que más de 1.000 personas fueron deportadas injustamente en los primeros días del cierre de los pasos fronterizos.

Meses más tarde, más de 100.000 venezolanos se movilizaron hasta algunos de los cruces con Colombia para poder comprar alimentos y medicinas en la nación vecina, aprovechando una apertura temporal que sólo se produjo durante dos fines de semana.

"Estamos interesados en un nuevo comienzo de las relaciones económicas comerciales con todos los sectores productivos de Colombia", agregó Maduro.

Santos apuntó que autoridades de ambas naciones volverán a discutir mecanismos de pago para facilitar el comercio.

Ministros de los dos países tienen previsto reunirse a finales de agosto para evaluar formas creativas de comercializar uno de los productos más atractivos para el contrabando en la frontera: la muy barata gasolina venezolana.

Santos mencionó la posibilidad de que en algunas estaciones de servicio de su país se venda gasolina venezolana a un precio inferior al vigente en Colombia. Venezuela además hará una oferta de envío de gas a Colombia el 17 de agosto.

(Reporte de Corina Pons; editado por Hernán García)

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