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Soldados estadounidenses en una base militar cerca durante las operaciones para atacar a los combatientes de Estado Islámico, en Mosul, Irak. 18 de octubre de 2016. Residentes de Mosul dijeron el martes que Estado Islámico estaba usando civiles como escudos humanos, en momentos en que fuerzas iraquíes y kurdas capturaron varias localidades a las afueras de la ciudad en su avance sobre el bastión de los yihadistas. REUTERS/Alaa Al-Marjani

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Por Ahmed Rasheed y Michael Georgy

BAGDAD/ERBIL, Irak (Reuters) - Residentes de Mosul dijeron el martes que Estado Islámico estaba usando civiles como escudos humanos, en momentos en que fuerzas iraquíes y kurdas capturaron varias localidades a las afueras de la ciudad en su avance sobre el bastión de los yihadistas.

Asimismo, se informó que el líder del EI es uno de los miles de militantes radicales que sigue dentro de la ciudad, lo que sugiere que el grupo hará todo lo posible para resistir la ofensiva de la coalición.

Con las fuerzas atacantes todavía a entre 20 y 50 kilómetros de distancia, habitantes contactados por teléfono dijeron que más de 100 familias comenzaron a trasladase desde los barrios del sur y el este de la ciudad -los más expuestos a la ofensiva- hacia zonas más céntricas.

Militantes del EI estaban impidiendo que la gente huya de Mosul, afirmaron, y uno señaló que algunos fueron llevados a edificios recientemente usados por el grupo radical.

"Está bastante claro que Daesh (acrónimo por el que se conoce también al EI) empezó a usar a civiles como escudos humanos al permitir que las familias se queden en edificios que serán probablemente objetivos de ataques aéreos", dijo Abu Mahir, quien vive cerca de la universidad local.

Al igual que otros residentes, se negó a dar su nombre completo, pero Abdul Rahman Waggaa, un miembro del Consejo Provincial de Nínive -del que Mosul es su capital- en el exilio, corroboró esta versión a Reuters.

Con alrededor de 1,5 millones de personas aún viviendo en Mosul, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) dijo que el EI podría usar a decenas de miles de civiles como escudos humanos para aferrarse a su último bastión en Irak.

La OIM añadió que hay posibilidades de que los yihadistas lancen ataques químicos, ya que en el pasado usaron ese tipo de armas contra fuerzas iraquíes kurdas.

DIFÍCIL COMBATE

El primer ministro iraquí, Haider al-Abadi, informó del establecimiento de rutas seguras para los civiles que quieran abandonar Mosul. Por su parte, Siria acusó a la coalición liderada por Estados Unidos de planear la huida de militantes del EI a través de la frontera.

La caída de Mosul podría marcar la derrota de los yihadistas suníes en Irak, pero también podría llevar a la ocupación de tierras y a matanzas sectarias entre grupos enfrentados desde el derrocamiento de Saddam Hussein en 2003.

Efectivos del Ejército iraquí y fuerzas peshmerga del autónomo Kurdistán iraquí comenzaron a avanzar hacia la ciudad al amanecer del lunes, cubiertos por aviones de la coalición liderada por Estados Unidos establecida después de que el EI ingresó a Irak desde Siria en 2014.

Hoshiyar Zebari, un funcionario kurdo de alto nivel, dijo que las operaciones iniciales tuvieron éxito debido a la cercana cooperación entre el Gobierno iraquí y combatientes peshmerga kurdos, lo que les permitió expulsar al Estado Islámico de nueve o 10 pueblos ubicados al este de Mosul.

Un total de 20 pueblos fueron arrebatados a los militantes al este, sur y sureste de Mosul hasta el martes a primera hora, según comunicados de ambas fuerzas.

"Daesh está desorientado y no sabe si esperar ataques desde el este, el oeste o el norte", dijo Zebari a Reuters, agregando que las fuerzas pasaron a otra fase el martes: "No será un ataque espectacular en el mismo Mosul. Será muy cauteloso. Es una operación de alto riesgo para todos".

El líder del EI, Abu Bakr al-Baghdadi, y el experto en explosivos Fawzi Ali Nouimeh están en la ciudad, según lo que Zebari describió como reportes de inteligencia "sólidos".

(Reporte adicional de Babak Dehghanpisheh en Erbil, Ahmed Rasheed y Stephen Kalin en Bagdad, Stephanie Nebehay en Ginebra, y Warren Strobel, Yara Bayoumy y Jonathan Landay en Washington; escrito por Philippa Fletcher y Giles Elgood; editado en español por Lucila Sigal y Carlos Serrano)

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