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La ex presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, habla en el Palacio da Alvorada tras ser destituida por el Senado, en Brasilia. 31 de agosto de 2016. El Senado de Brasil removió el miércoles de la presidencia a Dilma Rousseff por violar leyes presupuestarias, en la culminación de un juicio político que ha polarizado a un país sacudido por los escándalos de corrupción. REUTERS/Bruno Kelly

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Por Maria Carolina Marcello y Anthony Boadle

BRASILIA (Reuters) - El Senado de Brasil removió el miércoles de la presidencia a Dilma Rousseff por violar leyes presupuestarias, en la culminación de un juicio político que polarizó a un país sacudido por escándalos de corrupción y una brutal crisis económica.

Con 61 votos a favor y 20 en contra, el Senado condenó a la primera presidenta de la mayor economía latinoamericana por el uso ilegal de dinero de los bancos estatales para financiar el gasto público, poniendo fin a 13 años de gobierno del izquierdista Partido de los Trabajadores (PT).

Los adversarios de Rousseff apuntan a que la remoción de la ex guerrillera izquierdista allanará el camino para un cambio de rumbo. Pero su sucesor conservador, Michel Temer, a quien por haber sido su vicepresidente le ha tocado gobernar desde que fue suspendida en mayo, hereda una nación amargamente dividida con personas sin ánimo a aceptar necesarias medidas de austeridad.

Hasta hace pocos años, Brasil gozaba de un auge y levantó su estatus mundial. La economía luego entró en su peor recesión en décadas y un escándalo de corrupción en la petrolera estatal Petrobras empañó a la coalición de Rousseff. Millones de personas salieron a las calles para exigir su remoción, menos de dos años después de que fuera reelegida.

Una serie de escándalos de corrupción, liderados por lo sucedido en Petrobras, ha salpicado a la clase política y a élites empresariales en los últimos dos años y medio.

Temer, quien fue juramentado por el Congreso para cumplir el resto del período presidencial hasta el 2018, se enfrentará a una dura oposición del PT tanto en las calles como en el Congreso, que le obstaculizará su agenda de privatizaciones y reformas a las generosas leyes de pensiones y de bienestar social de Brasil.

"HASTA PRONTO"

De pie frente a la residencia presidencial flanqueada por sus seguidores, Rousseff insistió en su inocencia y dijo que su remoción fue un "golpe parlamentario" apoyado por la élite económica que retrotrae los programas sociales que sacaron a millones de brasileños de la pobreza en la última década.

"Ellos piensan que nos han vencido, pero están equivocados", dijo Rousseff a sus seguidores en Brasilia y agregó que apelará la decisión usando todos los medios legales disponibles. "En este momento no voy a decirles adiós. Estoy segura de que puedo decir 'hasta pronto'".

El fin del largo dominio del PT en el poder provocó reacciones airadas de los gobiernos de izquierda de la región.

Venezuela, Bolivia y Ecuador convocaron a sus representantes diplomáticos en Brasilia, mientras que el gobierno comunista de Cuba calificó la destitución como una ofensiva "imperialista" en contra de los gobiernos progresistas de América Latina.

El Departamento de Estado estadounidense expresó su confianza en que continuarán las fuertes relaciones bilaterales con Brasil y agregó que las instituciones democráticas del país habían actuado dentro del marco constitucional.

En un movimiento inesperado, el Senado de Brasil votó 42-36 para permitir a Rousseff retener el derecho a ocupar cargos públicos, en una ruptura con la ley que especifica que un presidente destituido lo pierde durante ocho años.

La decisión cayó mal a algunos senadores, en especial dentro del propio grupo de Temer del Partido Movimiento Democrático Brasileño (PMDB). Aecio Neves, líder del centroderechista PSDB, dijo que las diferencias dentro de la organización generaron preocupación, pero negó que se prevea una división.

"Hoy dimos vuelta a una página importante en la historia de nuestro país", dijo Neves, quien perdió la elección presidencial en 2014 contra Rousseff. "Brasil se ha dado una nueva oportunidad para mirar al futuro y construir y tener una agenda de reformas en línea con la crisis económica".

BOCINAS Y FUEGOS ARTIFICIALES

Los automovilistas hicieron sonar las bocinas de sus autos en Brasilia para celebrar la remoción de una presidenta cuya popularidad se derrumbó a un solo dígito desde que ganó la reelección en 2014. En la ciudad más grande de Brasil, Sao Paulo, detonaron fuegos artificiales después de la votación.

Sin embargo, en Sao Paulo, la ciudad más grande del país, manifestaciones en favor de Rousseff terminaron en enfrentamientos con la policía, que lanzó gases lacrimógenos para despejar las calles.

Temer se ha comprometido a impulsar una economía que se ha contraído durante seis trimestres consecutivos e implementar medidas de austeridad para tapar un déficit presupuestario récord que costó a Brasil la calificación crediticia de grado de inversión el año pasado.

El real y la Bolsa de Sao Paulo aceleraron sus alzas tras la decisión del Senado, pese a que la mayoría de los operadores daba por descontado el resultado. Los analistas del mercado dijeron que los inversores ahora seguirán de cerca a Temer para evaluar la rapidez en el cumplimiento de sus promesas.

"Lo que cambia ahora, con Temer confirmado, es que se incrementará la presión para que cumpla", dijo Newton Rose, economista jefe de Sulamerica Investimentos. "La luna de miel terminó y el mercado quiere saber ahora cuán capaz es para gobernar y poner las cuentas públicas en orden".

El Gobierno de Temer corre el riesgo de quedar involucrado en una investigación sobre sobornos en Petrobras. Tres de sus ministros tuvieron que renunciar por vínculos con el escándalo.

Rousseff es la primera líder brasileña en ser destituida desde 1992, cuando Fernando Collor de Mello renunció antes de una votación final en un juicio político por corrupción.

(Reporte adicional de Lisandra Paraguassu y Alonso Soto en Brasilia; Bruno Federowski y Guillermo Parra-Bernal en Sao Paulo; escrito por Daniel Flynn y Brad Haynes; editado en español por Carlos Serrano, Silene Ramírez y Javier Leira)

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