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El presidente interino de Brasil, Michel Temer, durante un evento en el Palacio do Planalto, en Brasilia, Brasil. 1 de junio de 2016. El presidente interino de Brasil, Michel Temer, afirmó el viernes que el voto de los británicos de dejar la Unión Europea era una decisión política y que como tal no debía ser discutida, pero afirmó que las autoridades brasileñas iban a estar atentas a las consecuencias económicas del "Brexit". REUTERS/Ueslei Marcelino

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BRASILIA (Reuters) - El presidente interino de Brasil, Michel Temer, dijo el viernes que el bloque Mercosur representa un obstáculo para otros acuerdos comerciales y debe ser revisado, pero que no hay que eliminarlo por completo.

Durante una entrevista radial, Temer señaló además que el voto de los británicos a favor de abandonar la Unión Europea era una decisión política y que como tal no debía ser discutida, aunque afirmó que las autoridades brasileñas iban a estar atentas a las consecuencias económicas del "Brexit".

Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay lanzaron el Mercosur en 1991 para fortalecer el comercio en Sudamérica, aunque para muchos se ha vuelto más un foro político desde el ingreso de Venezuela en 2012. El canciller brasileño José Serra ya pidió que el bloque sea más flexible y retome su foco comercial.

"En este momento necesitamos rediscutir el Mercosur, no para eliminarlo sino para colocarnos en una posición más segura para buscar ampliar nuestras relaciones con otros países", dijo Temer.

El presidente provisional se comprometió a sacar a la economía brasileña de su peor recesión en décadas sanando las finanzas públicas y restaurando la confianza empresaria. Su administración además planea alejarse de una diplomacia manejada ideológicamente y focalizarse más en el comercio, dijo Serra luego de asumir como ministro de Relaciones Exteriores en mayo.

Venezuela, sumida en una profunda crisis política y económica y padeciendo una escasez de alimentos y una hiperinflación galopantes, debe asumir la presidencia pro tempore del Mercosur a fin de mes, a pesar de la resistencia de Brasil y Argentina.

La suspendida presidenta Dilma Rousseff, que enfrenta un juicio político en el Senado por supuesto incumplimiento de las leyes presupuestarias nacionales, y su predecesor Luiz Inácio Lula da Silva hicieron de Brasil uno de los aliados más poderosos del Gobierno socialista de Venezuela en la última década.

Pero la administración de centroderecha de Temer, que asumió tras la suspensión de Rousseff decidida por el Congreso brasileño, puso distancia entre Brasilia y Caracas.

En el caso de Argentina, la asunción en diciembre del presidente de centroderecha Mauricio Macri también generó un enfriamiento de las relaciones con Venezuela tras varios años de fuerte alianza.

En sus declaraciones del viernes, Temer aseveró además que nadie había discutido subir los impuestos agrícolas, desmintiendo reportes de medios locales, y que su administración está controlando el nivel de endeudamiento de las ciudades después de un rescate federal a los gobiernos estatales.

(Reporte de Lisandra Paraguassu, escrito por Silvio Cascione; editado en español por Janisse Huambachano y Ana Laura Mitidieri)

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