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La foto de archivo muestra a personas sentadas en un bar privado en La Habana, Cuba. Aún de luto por la muerte de Fidel Castro, desde su restaurante en La Habana Niuris Higueras confía en que las reformas que permitieron que su negocio floreciera se profundizarán y sobrevivirán a cualquier fricción con el presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump. REUTERS/Desmond Boylan

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Por Simon Gardner y Sarah Marsh

LA HABANA (Reuters) - Aún de luto por la muerte de Fidel Castro, desde su restaurante en La Habana Niuris Higueras confía en que las reformas que permitieron que su negocio floreciera se profundizarán y sobrevivirán a cualquier fricción con el presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump.

El Gobierno comunista de Cuba relajó las restricciones sobre los pequeños negocios hace seis años y los restaurantes privados -o paladares- han visto un auge gracias a una mayor llegada de dólares de los turistas tras una distensión diplomática acordada con Estados Unidos a fines del 2014.

Las reformas económicas fueron ordenadas por el presidente Raúl Castro, quien asumió como líder de Cuba tras la enfermedad de su hermano mayor Fidel en el 2006.

Fidel Castro, un ícono de la Guerra Fría que falleció el viernes a los 90 años, fue más cauteloso que su hermano en la apertura de la economía y más desconfiado de Washington.

La mayoría de los cubanos cree que su reticencia animó a la línea dura en la dirección del Partido Comunista y a la burocracia dentro del Gobierno a ralentizar el ritmo de las reformas en los últimos años.

Ahora empresarios como Higueras esperan que la campaña de reformas, que ha avanzado a un ritmo muy lento, se acelere.

"Para mí significó crecimiento, estabilidad, apertura", dijo Higueras sobre las reformas de mercado, mientras algunos de sus 17 empleados ubicaban sillas y mesas ante la llegada de los primeros clientes extranjeros para cenar.

En momentos en que los cubanos esperan un futuro sin el hombre que definió el camino de su país desde que llegó al poder con la revolución de 1959, muchos están preocupados por las amenazas de Trump de poner fin a un acercamiento forjado por el mandatario saliente de su país, Barack Obama.

Si cumple estas amenazas, Trump podría desbaratar los lazos comerciales y de viajes que han generado un aumento en los visitantes estadounidenses y que incluyó el primer vuelo regular de una aerolínea estadounidense a La Habana en medio siglo.

Collin Laverty, que dirige la Agencia Cubana de Viajes Educativos y también patrocina visitas de empresarios cubanos a Estados Unidos, dijo que algunos emprendedores planean plantearle sus temores a Trump.

"Un grupo de 50 restaurantes privados, compañías de tecnología, servicios de autos, pequeños hoteles y otros están trabajando en una carta a Trump pidiéndole que continúe abriendo espacio para mejores relaciones comerciales", dijo Laverty.

Al igual que muchos cubanos, Higueras, de 42 años, dijo sentir una profunda sensación de pérdida mientras la nación se despide de Castro con actos conmemorativos de una semana y un cortejo hasta su último lugar de descanso en el oriente de Cuba, el lugar de nacimiento de su revolución.

"Es como un vacío que no sabes ni explicar, pero sí lo sientes", dijo Higueras, quien, sin embargo, también es optimista sobre el futuro. "Pienso que las cosas van a seguir funcionando, que la ciudad va a ser igual, que la economía va a seguir avanzando y que las reformas tienen que llegar".

Algunos observadores difieren en la rapidez con que Raúl Castro podría acelerar el ritmo de cambios y hay riesgo de que éstos puedan reducirse si Trump adopta una línea dura. Pero aquellos que están a favor de un mayor compromiso de Estados Unidos esperan que el fallecimiento de Fidel Castro elimine los obstáculos.

"Él era el líder titular de la vieja guardia, suspicaz de los mecanismos del mercado y de un sector privado visto por los conservadores... como corrupto, antipatriótico y demasiado abierto a las influencias extranjeras", dijo Richard Feinberg, ex asesor de seguridad nacional del ex presidente estadounidense Bill Clinton y autor de un libro sobre la economía cubana.

MAYORES CONTROLES

Higueras fue uno de los muchos dueños de paladares convocado a reuniones en septiembre donde se les advirtió que no vulneraran las regulaciones, como la prohibición de asientos para más de 50 clientes y el requisito de que compraran suministros en los puntos de venta minoristas estatales, los cuales tienen enormes recargos.

En un reciente Congreso del Partido Comunista, donde Fidel Castro hizo una de sus últimas apariciones públicas, el plan de reforma de 2010 fue enmendado desde su redacción original que prohibía la acumulación de "propiedad" a "propiedad y riqueza".

Sin embargo, Trump sigue siendo el mayor interrogante para muchos cubanos. El mandatario electo dijo el lunes que pondría fin al "acuerdo" de Obama con Cuba si el Gobierno comunista no ofrece mejoras para los cubanos, los cubano-estadounidenses y los estadounidenses. También ha ofendido a muchos cubanos con sus mensajes en Twitter sobre la muerte de Castro.

Theodore Piccone, otro ex asesor de política exterior de Clinton, dijo que el ala de línea dura del Partido Comunista probablemente se solidificará si el Gobierno estadounidense responde a la muerte de Castro intentando "apretar las tuercas" del embargo económico de Washington contra La Habana.

Erick Carballo, de 27 años, abrió un salón de belleza en La Habana el año pasado llamado Kerabana. Anteriormente trabajaba para el Estado en contabilidad, pero se cansó de un salario equivalente a unos 20 dólares mensuales.

"Sinceramente, para mi negocio yo necesitaría que Estados Unidos negocie un poco más con cuba", sostuvo Carballo, que reveló que está interesado en comprar productos de cabello fabricados en el extranjero a precios razonables.

Si Trump concreta sus amenazas, sólo llevará a los emprendedores cubanos a hacer tratos con los competidores de Estados Unidos, dijo por su parte Higueras.

"Para muchos significaría un gran golpe, pero de igual manera hay otro turismo. Canadiense, alemán, francés, de muchos otros países. No nos vamos a morir de hambre", concluyó.

(Reporte adicional de Marc Frank. Editado en español por Rodrigo Charme y Gabriela Donoso)

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