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Fuerzas de seguridad y personas se reúnen en el sitio de la explosión de un coche bomba, en Bagdad, Irak. 17 de mayo de 2016. Tres ataques explosivos provocaron la muerte de al menos 63 personas y dejaron más de 100 heridos el martes en Bagdad, dijeron fuentes policiales y médicas. REUTERS/Khalid al Mousily

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Por Kareem Raheem

BAGDAD, 17 mayo (Reuters) - Tres atentados con bomba acabaron con la vida de al menos 72 personas y dejaron más de 140 heridos el martes en Bagdad, dijeron fuentes policiales y médicas, ampliando la cifra de víctimas de la peor serie de ataques que sufre la capital de Irak en lo que va de año.

Estado Islámico se atribuyó un atentado suicida en el que perecieron 38 personas y 70 resultaron heridas en un mercado en el distrito norteño de al-Shaab, de mayoría chií.

Un coche bomba en la cercana Ciudad Sadr, también chií, dejó al menos 28 muertos y 57 heridos. Otro coche bomba explotó en el barrio mixto suní-chií de al-Rasheed, en el sur de la capital, dejando seis muertos y 21 heridos, dijeron las fuentes.

El primer ministro, Haider al-Abadi, ordenó el arresto del funcionario de seguridad a cargo de al-Shaab tras el ataque, informó su oficina en un comunicado, sin detallar las razones de la detención.

Ataques reivindicados por Estado Islámico en la ciudad y sus alrededores la semana pasada provocaron la muerte de más de 100 personas, dando pie a la ira en las calles por el fracaso del Gobierno para garantizar la seguridad.

Pese a los atentados la situación de seguridad ha mejorado en Bagdad en los últimos años ante la descenso de la tensión sectaria y la fortificación del perímetro de la ciudad.

El grupo militante extremista suní Estado Islámico, que controla partes del norte y el oeste de Irak, no ha intentado tomar la capital, pero está perpetrando atentados suicidas de forma cada vez más regular, golpeando objetivos en zonas chiíes y gubernamentales.

Ante los últimos ataques, están creciendo los temores de que Bagdad vuelva a caer en el baño de sangre de hace una década, cuando atentados suicidas por disputas sectarias dejaron decenas de muertos cada semana.

Eso ha elevado la presión sobre Abadi para resolver la crisis política o arriesgarse a perder el control de partes de Bagdad ante militantes del Estado Islámico. Lejos de la capital, el Ejército iraquí está liderando una contraofensiva contra el grupo.

(Reporte adicional de Saif Hameed y Mostafa Hashem en El Cairo; escrito por Stephen Kalin; editado en español por Carlos Aliaga y Carlos Serrano)

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