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Roberto Azevêdo, director OMC


“No hay solución a la vista, pero no nos rendimos”


Por Lourdes Sola, Ginebra


Después de tres años al frente de la Organización Mundial del Comercio (OMC), el brasileño Roberto Azevêdo no cree en una pronta conclusión de la Ronda de Doha. En una entrevista a swissinfo.ch afirma también que los acuerdos bilaterales no siempre son una alternativa a negociaciones mundiales que se hallan en un punto muerto.

Roberto Azevêdo, director general de la OMC, en una imagen tomada durante la entrevista, el 3 de junio de 2016. (Reuters)

Roberto Azevêdo, director general de la OMC, en una imagen tomada durante la entrevista, el 3 de junio de 2016.

(Reuters)

El diplomático brasileño adora jugar al fútbol los fines de semana. De lunes a viernes pasa la mayor parte de su tiempo en reuniones en las que su misión permanente es sortear las dificultades que impiden que se concluyan acuerdos comerciales positivos para el mundo.

swissinfo.ch: Dejando de lado la OMC tiene sede en Ginebra, ¿qué importancia tiene para Suiza la OMC?

Roberto Azevêdo: Suiza es un miembro muy activo en la OMC, participa en distintos ámbitos y lo hace siempre de forma competente y constructiva. Su delegación toma parte, por ejemplo, del acuerdo internacional de servicios y del acuerdo internacional agrícola. En materia agrícola, en particular, Suiza es importante porque posee un gran nivel de desarrollo, está bien organizada y tiene presencia en la mayoría de los nichos relevantes para la cadena alimentaria. También juega un papel destacable en materia de bienes industriales y de alta tecnología, especialmente en los temas de patentes y propiedad intelectual, estrechamente ligados al sector farmacéutico.

No solo diría que su delegación es competente, sino que Suiza desempeña un rol de liderazgo.

swissinfo.ch: ¿En qué consiste es ese papel de liderazgo?

R.A.: Cada mes de enero, en el marco del Foro Económico Mundial de Davos (WEF en inglés), el Gobierno suizo organiza un miniforo ministerial, lo llamo ‘mini’ porque no incluye a todos los ministros, pero sí a una treintena de ellos. Todos son convocados por el Gobierno suizo, que los reúne para debatir sobre las perspectivas internacionales del comercio. Eso es jugar un rol de liderazgo.

En 2013, la OMC estrenó una nueva sede en Ginebra. Suiza financió una parte de la construcción. (Keystone)

En 2013, la OMC estrenó una nueva sede en Ginebra. Suiza financió una parte de la construcción.

(Keystone)

swissinfo.ch: ¿En qué consiste es ese papel de liderazgo?

R.A.: Cada mes de enero, en el marco del Foro Económico Mundial de Davos (WEF en inglés), el Gobierno suizo organiza un miniforo ministerial, lo llamo ‘mini’ porque no incluye a todos los ministros, pero sí a una treintena de ellos. Todos son convocados por el Gobierno suizo, que los reúne para debatir sobre las perspectivas internacionales del comercio. Eso es jugar un rol de liderazgo.

swissinfo.ch: ¿Hay probabilidades reales de que se avecine el final de la Ronda de Doha (ciclo de negociaciones de la OMC que busca reducir las barreras comerciales en el mundo)?

R.A.: No, al menos no a corto plazo. No veo señales prometedoras de que se logre desbloquear las negociaciones, lo cual tampoco significa que estemos dispuestos a abandonarla. Reflexionamos continuamente sobre cómo podemos hacerla avanzar porque comprende asuntos muy importantes. Por ejemplo, el tema de las subvenciones agrícolas es uno de ellos. No podemos abandonar. Pero tampoco tengo la esperanza de conseguir un resultado parecido al que se esperaba en 2001, cuando comenzó a negociarse.

Lo digo a menudo, la OMC es más que la Ronda de Doha. Esta representa solo una parte de todo el trabajo que realiza aquí la gente. Durante mucho tiempo, Doha acaparó las portadas de los diarios y la gente asumió que era la OMC misma. Pero no es así, hay muchos debates que hemos iniciado que no forman parte de dicha ronda.

swissinfo.ch: ¿Por qué ha sido tan difícil concluir la Ronda de Doha?

R.A: Porque muchas cosas han cambiado desde que comenzaron las negociaciones. Entre 2001 y 2008, las discusiones incluían exclusivamente a Estados Unidos, la Unión Europea, Japón, Australia, Brasil e India, lo que entonces conocíamos como el Grupo de los Seis (G-6).

Pero en 2008, cuando nos reunimos en Ginebra para acordar los detalles de la finalización de la ronda, China se sentó por primera vez a la mesa. Esto es, durante siete años las negociaciones se desarrollaron sin China, y con su integración, muchos de los puntos previamente acordados carecían de sentido, ya que en los años previos China se había convertido en el principal socio comercial del mundo.

Roberto Azevêdo, de 58 años, es ingeniero e ingresó en el Ministerio de Asuntos Exteriores de Brasil en 1984.

Sus destinos diplomáticos han sido Washington, Montevideo y la Misión Permanente de Brasil en Ginebra.

A partir de 2008 representó a Brasil en la OMC.

En 2013 fue nombrado director general de la OMC para cuatro años. Es el primer latinoamericano que ocupa este cargo.

Está casado con la embajadora de Brasil en Ginebra, Maria Nazaret Farani Azevêdo. 

swissinfo.ch: ¿Tanto ha cambiado el mundo en pocos años?

R.A.: Sí. Los flujos comerciales hoy son completamente distintos a los que había en 2001 en términos de volumen, calidad, contenidos y valor. Y es difícil hacer cambios porque las posiciones políticas también han cambiado.

swissinfo.ch: ¿Sería necesario pues comenzar de nuevo?

R.A.: Esto sería muy difícil porque hay una gran cantidad de documentos que fueron negociados en estos años. Los países que consideran que el resultado obtenido fue bueno, no quieren cambiar nada. Pero los que estiman lo contrario, piden que se hagan ajustes. Este es un tipo de tensión se presenta todo el tiempo. Son procesos, de verdad, complicados.

swissinfo.ch: Si la OMC es más que la Ronda de Doha, ¿qué otras negociaciones se han concluido y cómo benefician a Suiza y al mercado internacional?

R.A.: Hemos realizado negociaciones relacionadas con el comercio digital, la promoción de las inversiones y las subvenciones para la pesca. Y también para las pequeñas y medianas empresas, que son un tema fundamental. La OMC no solo opera para las grandes empresas. Creo que facilitar la participación de las pymes en el comercio es importante porque son las principales generadoras de empleo. En algunos países emplean al 90% de la mano de obra. Todos los miembros están de acuerdo en esto. Por ello, hay que conseguir que el comercio internacional también incluya y beneficie a las pymes.

swissinfo.ch: José Serra, el ministro de Exteriores de gobierno interino de Brasil, ha destacado la necesidad de concentrarse en los acuerdos bilaterales más que en los multilaterales, que son la especialidad de la OMC. ¿Qué opina usted al respecto?

R.A.: Lo que dijo (José Serra) es que Brasil debería trabajar en los acuerdos bilaterales y regionales que, en su opinión, abandonó el gobierno precedente. Considera que Brasil no debe olvidarse de esos acuerdos bilaterales y yo suscribo totalmente esta visión. Pero hay otros asuntos importantes para Brasil que solo pueden avanzar dentro de la OMC.

swissinfo.ch: ¿Por ejemplo?

R.A.: La delegación brasileña se ha mantenido muy activa dentro de la OMC. Entre los expedientes relevantes en los que participa están las subvenciones a la agricultura. Ningún acuerdo bilateral es capaz de resolver este tema, las subvenciones agrícolas solo pueden ser negociadas de forma multilateral. Si Brasil quiere avanzar en esta negociación, debe hacerlo en el seno de la OMC, que es una plataforma esencial para el sector agrícola. No hay otro sitio para ello.

swissinfo.ch: ¿Qué negociaciones pueden avanzar por la vía bilateral?

R.A: Los expedientes relacionados con tarifas aduaneras, o los que buscan el acceso a un mercado concreto pueden negociarse de forma más sencilla bajo un esquema bilateral. Pero la parte reglamentaria propiamente dicha, como los acuerdos destinados a facilitar el comercio o las inversiones, no son negociables por vía bilateral. Se requiere el foro de la OMC para ello. Pero las dos estrategias (la bilateral y la multilateral) son necesarias y, en mi opinión, complementarias.

La OMC, con sede en Ginebra, es la única organización internacional que se ocupa de las normas que rigen el comercio entre los países. Los pilares sobre los que descansa son los Acuerdos de la OMC, que han negociado y firmado la gran mayoría de los países que participan en el comercio mundial.

La OMC nació el 1º de enero de 1995, pero su sistema de comercio tiene casi medio siglo. Desde 1948, el Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT) estableció las reglas del sistema. (La segunda reunión ministerial de la OMC, celebrada en Ginebra en mayo de 1998, incluyó un acto de celebración del 50º aniversario del sistema.)

Actualmente, la OMC tiene 162 países miembros y emplea a 600 personas en Ginebra.

Desde que está al frente de la OMC, Roberto Azevêdo ha supervisado dos grandes conferencias ministeriales: Bali (2013) y Nairobi (2015). En Nairobi, por ejemplo, uno de los acuerdos eliminó las subvenciones a las exportaciones agrícolas, considerado como el acuerdo más importante en materia agrícola que se ha concluido desde la creación de la OMC hace más de tres décadas.

¿La liberación del comercio debería negociarse en la Ronda de Doha o a través de acuerdos bilaterales? 

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Traducción del francés: Andrea Ornelas

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