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Schmidheiny, procesado en España

Thomas Schmidheiny acusado de utilizar información privilegiada.

(Keystone Archive)

Un tribunal español acusa al presidente de Holcim de haber utilizado información privilegiada. El magnate suizo suspende temporalmente sus funciones.

En enero de este año la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), organismo que vela por la transparencia y legalidad de las transacciones económicas en las bolsas españolas, detectó irregularidades importantes en la Operación Pública de Adquisición de acciones (OPA) lanzada en enero de 2001 por la empresa suiza Xstrata S.A. contra la firma metalúrgica española Asturiana de Zinc S.A. (AZSA).

En sus investigaciones particulares la CNMV observó indicios de delito por uso de información privilegiada y decidió remitir directamente a la Fiscalía General del Estado la documentación recopilada. Se trata de la primera ocasión en que el organismo supervisor del mercado español ha recurrido a la vía penal para dirimir un caso de información privilegiada.

El fiscal general, Jesús Cardenal, dio inmediatamente orden a la Fiscalía Anticorrupción de abrir diligencias y algunas semanas después ésta interpuso denuncia ante la Audiencia Nacional por presunta violación del artículo 286 del Código Penal. El tribunal admitió a trámite la denuncia e inició el procedimiento solicitando información a la Comisión Federal Bancaria, homólogo suizo de la CNMV hispana.

Los hechos

A principios de diciembre de 2000, la empresa Xstrata S.A., cabecera de un grupo internacional de compañías dedicadas a la explotación y comercialización de metales básicos y recursos naturales, entabló conversaciones con el consejo de dirección de la firma Asturiana de Zinc con objeto de adquirir la totalidad de la empresa.

El 12 de enero de 2001 Xstrata S.A. daba a conocer oficialmente su intención de comprar AZSA, condicionando la operación a conseguir como mínimo el 80% de sus acciones y ofreciendo 13.5 euros por título, lo que suponía un 11% de beneficio sobre la cotización bursátil de la víspera y una valoración global de la empresa en 546 millones de euros.

La OPA se cerró con éxito dos meses más tarde y Xstrata obtuvo el 92% de los títulos.

Sin embargo, en los días anteriores a hacerse pública la operación de compra, el valor de las acciones de AZSA subió un 45% y su volumen de negocio se quintuplicó con relación a la media de contratación de títulos de esta empresa en el trimestre anterior.

Esto hizo presentar a un grupo de accionistas minoritarios de la metalúrgica asturiana una denuncia ante la CNMV que desencadenó las primeras investigaciones.

Fruto de estas indagaciones se supo que durante el mes previo a la publicación de la OPA Thomas Schmidheiny, a la sazón miembro del consejo de administración de Xstrata, compró a título personal, por valor de varios millones de euros, numerosas acciones de AZSA -cuando éstas cotizaban a menos de 10 euros- utilizando para la transacción cuentas del Crédit Suisse First Boston (CSFB), filial del Crédit Suisse en cuyo consejo de administración también se sentaba.

Posteriormente vendió sus acciones a Xstrata S.A. y en julio de 2001 presentó la renuncia a su cargo en esta firma. Dos meses después dimitía también como consejero del Crédit Suisse alegando que necesitaba concentrarse en su empresa.

Ingeniería financiera

No es la primera vez que Schmidheiny hace frente a situaciones de cierta turbiedad o en las que su actitud ha estado en entredicho. A comienzos de la década pasada su intervención en el asunto de la empresa cervecera Sibra -productora de Cardinal- fue objeto de duras críticas.

Sibra, empresa de la que era consejero y de la que poseía un 10% del capital, acabó siendo absorbida por su rival Feldschlossen después de que Schmidheiny le vendiera a ésta su paquete de acciones.

En 1995 la adquisición de la empresa de cementos Pórtland por parte de Holcim -entonces Holderbank- fue igualmente tema de numerosos comentarios en el mundo financiero helvético. El minucioso y paciente plan de compra, la utilización de empresas interpuestas y las repercusiones que la operación tuvo para los accionistas de Holcim no ahorraron al magnate suizo todo tipo de comentarios.

Con relación al asunto Asturiana de Zinc quedan aun por resolver los motivos que impulsaron a Schmidheiny a "actuar de manera tan irreflexiva", como el mismo ha declarado recientemente al semanario helvético "SonntagsZeitung".

No obstante, el empresario suizo ha manifestado su disposición a colaborar con las autoridades judiciales españolas en un caso de cuya importancia puede dar idea el hecho de que el propio Schmidheiny haya abandonado su cargo al frente de Holcim hasta que finalice el proceso.

En caso de ser considerado culpable Schmidheiny puede ser condenado de uno a cuatro años de prisión y al pago de una substanciosa multa.

José M. Wolff, Madrid

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