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Sin final feliz


Matrimonios forzados, “una costumbre dañina”


Por Jo Fahy


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De los 119 casos de matrimonios forzados en Suiza que salieron a la luz este año, 26 tenían menos de 16 años. (Keystone)

De los 119 casos de matrimonios forzados en Suiza que salieron a la luz este año, 26 tenían menos de 16 años.

(Keystone)

En Suiza se han registrado 119 casos de matrimonios forzados de menores en lo que va de año. Un fenómeno que al parecer ha aumentado en los últimos años.

Es imposible saber con certeza si el número de matrimonios forzados ha aumentado o si sencillamente hay una mayor conciencia del problema en la población y, por ende, más personas que acuden a instituciones especializadas para pedir ayuda. Es lo que explica a swissinfo.ch Anu Sivaganesan, responsable de zwangsheirat.ch, un centro que lucha contra el fenómeno.

Cuando se inauguró en 2005, el centro se ocupaba de “dos casos por mes”. En junio de este año, justo antes de las vacaciones de verano, Anu Sivaganesan recibió cerca de 9 denuncias a la semana. Los matrimonios contraídos en el extranjero suelen coincidir con el periodo estival. Las personas concernidas suelen acudir al centro antes de partir o al regresar, afirma Anu Sivaganesan.

Regreso a la tradición

“El estudio que llevó a cabo el Gobierno suizo en 2012 revela que la mayoría de las personas afectadas por los matrimonios forzados son originarias de los Balcanes, Turquía y Sri Lanka. Desgraciadamente, existe una relación con la migración”, añade Anu Sivaganesan. “Cada país tiene sus costumbres nupciales, pero los matrimonios forzados son claramente una costumbre dañina y constituyen una violación de los derechos humanos”.

De las estadísticas oficiales se desprende también que entre la segunda generación de inmigrantes hay una especie de “regreso a la tradición”. A diferencia de los inmigrantes de la primera generación, estas personas tienden a casarse menos con hombres o mujeres de otra nacionalidad que no sea la suya, anota Sivaganesan.

“En 2007, el gobierno helvético declaraba que era difícil adoptar medidas legales contra el fenómeno. En 2013, sin embargo, entraron en vigor normas contra los matrimonios forzados. Además, hay una mayor conciencia entre los profesionales que, llegado el caso, pueden brindar ayuda”.

Hombres y mujeres

Por cada mujer obligada a contraer matrimonio contra su voluntad hay también un hombre, subraya Anu Sivaganesan. “Son siempre matrimonios heterosexuales y los hombres también son víctimas”.

La más joven tenía 10 años

De los 119 casos de menores de edad que han salido a la luz este año, 26 tenían menos de 16 años y una somalí era una niña de 10. La mayoría de estas jóvenes son originarias de Irak, Siria, Eritrea, Afganistán y Somalia. Su número quintuplica el de las víctimas registradas entre 2005 y 2015.

Todas las religiones

“El fenómeno no se limita a una religión determinada”, asegura Anu Sivaganesan. Los matrimonios forzados son la suma de una compleja mezcla de factores”.

La situación jurídica

Entre las medidas legales adoptadas en 2013, la pena máxima de prisión para los culpables de haber obligado a alguien a contraer matrimonio contra su voluntad se ha elevado a cinco años. Esto se aplica también a los matrimonios contraídos fuera de Suiza.

En los dos últimos años hubo dos casos que llegaron a los tribunales.

En Suiza, la edad mínima para contraer matrimonio es de 18 años. Si una joven se casa en el extranjero a los 15 y vuelve al país alpino con 16 o 17, el tribunal le preguntará si desea mantener su estado civil. Si llega cumplidos los 18 años, pero contrajo matrimonio siendo menor de edad, su caso no constituye un problema desde la perspectiva del derecho suizo.

Anu Sivaganesan cita a Gran Bretaña como un ejemplo en materia de prevención de los matrimonios forzados. Las autoridades británicas persiguen los casos sospechosos incluso fuera de las fronteras nacionales. “Si el matrimonio se contrajo en Pakistán, la institución gubernamental correspondiente interviene si la situación lo requiere”.

Suiza debería seguir este modelo y estrechar la colaboración con otros países, pues los matrimonios forzados son un fenómeno que traspasa las fronteras, sentencia Anu Sivaganesan.

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Adaptación del inglés: Belén Couceiro, swissinfo.ch

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