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Sistema político suizo Representación proporcional en Suiza: aspectos históricos

Caricaturas de 1918 en pro de un sistema electoral proporcional

El sistema electoral fue tema central del debate político en Suiza a finales de 1918 e inicio de 1919. En la imagen, una caricatura de un manifiesto un favor de la transición hacia un sistema electoral proporcional.

(Schweizerisches Sozialarchiv)

En 1918, en un momento de inestabilidad política general, el pueblo suizo dio un giro histórico al aprobar el sistema electoral de representación proporcional. Este artículo histórico muestra cómo se hizo posible esa transición, por qué el pueblo suizo tenía la firme convicción de que el sistema proporcional en las elecciones parlamentarias era una opción más justa, y qué impacto tuvo ese nuevo sistema en el comportamiento electoral de la ciudadanía suiza.

La guerra civil suiza terminó en 1847 con el triunfo de los cantones protestantes y el establecimiento de la hegemonía política de los liberales (Freisinn). La Suiza contemporánea que surgió en 1848 sobre la base de una nueva Constitución estaba también bajo el dominio de los liberales. Su política, orientada hacia un desarrollo social y económico más rápido en un entorno de mercado único de ámbito nacional, llevó al país a figurar entre las naciones más desarrolladas de Europa. Sin embargo, hubo un lado negativo en esa ascensión.

Ese factor fue la fusión de la política con la economía y el surgimiento de un sistema oligárquico denominado ‘sistema Escher’ (nombre del político y empresario Alfred EscherEnlace externo (1819-1882). Ese tipo de organización fue el responsable de la fusión “mutuamente beneficiosa” de la élite política liberal y una nueva élite industrial. Sin embargo, el pueblo consideraba extremadamente injusto el ‘sistema Escher’. El movimiento popular liberal que surgió en algunos cantones condujo en 1874 a la primera revisión general de la Constitución de 1848.

Esa revisión otorgó al pueblo el derecho de someter a referéndum leyes que ya habían sido aprobadas por el Parlamento. De esta manera, el oligárquico ‘sistema Escher’ se vio privado de su base principal, es decir, la capacidad de que disponía la élite industrial para ejercer una influencia ilimitada en la elaboración de las leyes de ámbito federal. Así quedaba eliminada la parte más grave e injusta del sistema. No obstante, la sociedad fue tomando conciencia poco a poco de la necesidad de cambiar el criterio para formar el Parlamento, sobre todo de su Cámara Baja (el Consejo Nacional).

Hasta entonces el Parlamento se formaba según la regla de la mayoría, es decir, los candidatos eran elegidos si obtenían la mayoría de votos en sus respectivas circunscripciones. Estas circunscripciones eran los cantones. El sistema resultaba especialmente adecuado a las élites cantonales, que acumularon importantes recursos administrativos y materiales en la época de fuerte desarrollo económico que tuvo lugar en las décadas de 1840 a 1880.

En busca de un sistema más justo

En opinión de los historiadores y expertos, el sistema de mayoría se mostró incapaz de cubrir adecuadamente el panorama político real, hecho que se vio confirmado en las elecciones parlamentarias de 1890. La representación proporcional se convirtió en uno de los principales temas de debate en la Suiza de aquella época. Los ataques de los socialistas al sistema fueron especialmente duros. Pero no podía realizarse una revisión a fondo del sistema electoral sin un amplio consenso popular.

El referéndum del 4 de noviembre de 1900 rechazó, por mayoría de votos, esa iniciativa legislativaEnlace externo (‘Proporzinitiative’). La propuesta fue nuevamente derrotada en el referéndum del 23 de octubre de 1910. En aquel momento, la mayoría de los cantones (entidades constituyentes) apoyaron la transición a una representación proporcional, pero no hubo mayoría cualificada. Hubo que esperar al referéndum del 13 de octubre de 1918Enlace externo para que la iniciativa fuera aprobada por una mayoría del 66,8%. ¿Por qué ese cambio?

Exigencia de cambio

Los adversarios de la representación proporcional atacaban la propuesta enarbolando la bandera de la moral política. Desde su perspectiva, un sistema proporcional era una “peste extranjera” (‘fremdländisches Gewächs’), que podía dividir el Parlamento y eliminar a los partidos tradicionales. Sin una clara mayoría parlamentaria el país se vería envuelto en la “confusión y la anarquía” (‘Verwirrung und Anarchie’).

‘Proporz heisst  Gerechtigkeit’ (Representación proporcional significa justicia) fue la respuesta de sus adversarios, la mayor parte de ellos procedentes de la izquierda católica. La guerra mundial había cambiado muchas cosas. La Suiza neutral no había tomado parte en el conflicto, pero su situación social y económica era pésima. La escasez de alimentos y los graves problemas sociales eran la tónica dominante el año en que el pueblo debía elegir un nuevo Parlamento.

Como suele ocurrir en este tipo de épocas, surgió una reivindicación popular en favor del cambio político. Pero en las elecciones parlamentarias del 28 de octubre de 1917 los liberales volvieron a obtener la mayoría en la Cámara Baja del Parlamento (103 de los 189 escaños). Se desvaneció así toda esperanza de reforma. Por consiguiente, el referéndum del 13 de octubre de 1918 se celebró en una atmósfera de grave deterioro de la situación política y social del país.

Suiza al borde la revolución

Los resultados de las elecciones parlamentarias de 1917 fueron considerados por la izquierda como absolutamente inaceptables. Consecuentemente, ésta intensificó sus esfuerzos para agitar la situación social y política en el país. La derecha de clase media acusó a la izquierda, primero, de quebrar la paz apolítica (‘Burgfrieden’) alcanzada en Suiza tras el estallido de la guerra y, después, de ser el agente del poder bolchevique. Se pidió al gobierno suizo, es decir, al Consejo Federal, la utilización del ejército para estabilizar la situación nacional.

El conflicto entre derecha e izquierda supuso una amenaza a la unidad del país en tiempos de guerra. El gobierno tenía que elegir entre dos opciones: iniciar las reformas que beneficiaban a la izquierda o recurrir a represalias. Eligieron reprimir el levantamiento izquierdista. La autoridad militar nacional hizo su entrada en escena amenazando con usar las fuerzas armadas para “suprimir la agitación izquierdista bolchevique”.

La izquierda respondió amenazando con una huelga general, aunque los dirigentes del ala moderada de los socialistas y los sindicatos consideraban la huelga como un último recurso en su lucha. ¿Hasta qué punto fue la agitación izquierdista una amenaza revolucionaria para Suiza? ¿Fue el recurso al ejército una medida excesivamente dura? Esa polémica continúa abierta. Pero se analice como se analice, en tiempos de guerra y tras el golpe de Estado bolchevique en Rusia, se palpaba en todo el país una gran tensión.

El 1 de octubre de 1918, en Zúrich, los trabajadores del sector de la banca fueron a la huelga, apoyados por los sindicatos izquierdistas. Para las fuerzas de la derecha la huelga era algo más que un signo inquietante de que algunas capas sociales de la clase media podían aliarse con la izquierda. Un artículo publicado en el NZZ (‘Neue Zürcher Zeitung’) por un destacado abogado y jurista suizo, Fritz FleinerEnlace externo (1867-1937), hacía propios esos temores. El artículo aseguraba que la huelga de los trabajadores de la banca era “un ensayo general para hacer de Suiza un país bolchevique”.

Jan Bersin, embajador soviético en Suiza entre mayo y noviembre de 1918.

(Ambasciata russa di Vienna)

¿Salvación con la democracia directa?

En ese contexto, pocos políticos prestaban atención al referéndum del 13 de octubre de 1918. Sin embargo, el 66,8% de los ciudadanos votó a favor de enmendar el procedimiento de elecciones al Consejo Nacional y apoyó la transición a la representación proporcional en la mayor de las cámaras del Parlamento federal. Hoy día ese referéndum es considerado como uno de los hitos más significativos de la historia suiza del siglo XX. Pero en aquel entonces la agenda del país era muy distinta.

El 25 de octubre de 1918 Fritz Fleiner pidió directamente al gobierno que acabara con la propaganda de la izquierda en Suiza porque había espías bolcheviques por todo el país y el primero de ellos era el embajador de la Rusia soviética Jan Bersin (1881-1938). El 31 de octubre de 1918 el cantón de Zúrich pidió oficialmente al gobierno el envío de tropas. El Consejo Federal se tomó su tiempo para responder, porque se esperaba que la desobediencia civil alcanzara su clímax el 10 de noviembre, fecha en la que la izquierda suiza tenía previsto celebrar el primer aniversario de la revolución rusa.

Las autoridades militares suizas consideraron una traición esta postura del gobierno. El embajador de Francia en Suiza era de la misma opinión y envió una carta al gobierno en la que criticaba la negativa suiza a tomar medidas para evitar la “bolchevización” del país. Su intervención se convirtió en un factor decisivo para que el Consejo Federal se decidiera a emplear la fuerza el 6 de noviembre de 1918. Al atardecer de ese día el ejército se hacía con el control de Zúrich. Al mismo tiempo, el Consejo Federal rompía formalmente relaciones con la Rusia soviética.Enlace externo

Entonces, los sindicatos de Zúrich pidieron a los líderes de la izquierda, que habían creado el Comité de Acción de OltenEnlace externo (‘Oltener Aktionskomitee’), que convocaran inmediatamente una huelga general. El Comité respondió extendiendo la huelgaEnlace externo a 19 ciudades y pueblos, siendo el centro Zúrich. El domingo 10 de noviembre, por la mañana, se produjeron enfrentamientos entre los trabajadores que festejaban el aniversario de la revolución rusa y el ejército. Hubo disparos y un soldado resultó muerto y tres manifestantes heridos. ¿Cómo debía actuar el Comité de Acción de Olten?

¿Hacer un llamamiento general para que la violencia se convirtiera en una revuelta armada? Pero entonces se acusaría a la izquierda de trabajar para Moscú. ¿No hacer nada? Eso sería traicionar a los huelguistas. Uno de los líderes del Comité, el destacado socialista Robert GrimmEnlace externo (1881-1958), encontró una solución. Elaboró un catálogo de reivindicaciones al gobierno con todo lo que pudiera ser factible. El catálogo incluía el sufragio femenino –del modo en que se había implementado en Rusia-  y…elecciones al Consejo Nacional a través del sistema de representación proporcional. Y esta última reivindicación estaba más que justificada, ya que el pueblo se había manifestado a favor en el último referéndum.

Decisión histórica

Para confirmar que iba en serio, el Comité de Olten convocó una huelga generalEnlace externo el 11 de noviembre de 1918. El día siguiente tuvo lugar en Berna una sesión parlamentaria extraordinaria, a la que asistió también Robert Grimm. El presidente federal de Suiza, Félix CalonderEnlace externo (1863-1952), prometió en su discurso tener en cuenta los intereses de los socialistas y concederles una mayor responsabilidad de gobierno. Cuando el presidente terminó su discurso, Robert Grimm tomó la palabra, pero su alocución se dirigió a los trabajadores que se habían concentrado en la plaza ante el edificio del Parlamento federal.

Robert Grimm

Discurso de Robert Grimm en Berna ante el Palacio Federal.

(Keystone)

Una vez más Grimm enumeró el catálogo de reivindicaciones, asegurando que los socialistas querían lograr sus objetivos por medios legítimos y que estaban dispuestos a apoyar las reformas a las que Calonder se había referido anteriormente.  Sin embargo, la propuesta de representación proporcional fue rechazada por la mayoría parlamentaria por 120 votos contra 14. El gobierno tuvo que romper las negociaciones con el Comité de Olten y el mismo día, 12 de noviembre, expulsó deliberadamente a toda la embajada soviética, con Bersin al frente. Para entonces, todo el país se encontraba bajo control militar. En la noche del 13 al 14 de noviembre de 1918 el Comité de Olten decidió desconvocar la huelga.

Caballería suiza en Zúrich en 1918

La caballería en la 'Paradeplatz' de Zúrich el 9 de noviembre de 1918.

(Adolf Moser/Fondazione svizzera per la fotografia)

Esa decisión hizo posible la reelección del Consejo Nacional pero ahora sobre la base del principio de representación proporcional. Las elecciones se celebraron un año más tarde, el 26 de octubre de 1919. Los Liberales (FDP, ‘Die Liberalen’) perdieron de un solo golpe casi la mitad de sus escaños (60 diputados contra los 103 que tenían anteriormente) y los triunfadores fueron los socialistas (PS, 41 escaños contra 20 en la anterior legislatura) y el Partido de los Campesinos, Artesanos y Burgueses (en la actualidad, la Unión Democrática de Centro UDC, que obtuvo 29 escaños frente a 4, de un total de 189 diputados).

Desde entonces, la izquierda lograría aumentar su influencia política de manera significativa llegando a tener en 1943 a su propio representante, Ernst NobsEnlace externo (1886-1957), en el gabinete del país por primera vez en la historia suiza.


Sistemas proporcionales y de mayoría

La representación proporcional es un tipo de sistema electoral que se aplica en las elecciones a los órganos representativos.

En las elecciones que se celebran bajo este sistema los escaños se distribuyen entre las listas de candidatos en proporción a los votos obtenidos por esas listas.

La elección por mayoría es un sistema en el que se elige a los candidatos que obtuvieron la mayoría de los votos en su circunscripción electoral.

Fin del recuadro


Traducido del inglés por José M. Wolff

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