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De Lagos a Lucerna


Los nigerianos evalúan al "mejor lugar para nacer"




Las escuelas suizas cuentan con el mejor equipamiento para el aprendizaje. (Ex-press)

Las escuelas suizas cuentan con el mejor equipamiento para el aprendizaje.

(Ex-press)

Suiza podrá jactarse este 2013 de ser el mejor lugar para venir al mundo, según una encuesta realizada por The Economist. Nigeria, en cambio, es el peor de todos los sitios. Pero, ¿qué opinan sobre esta clasificación los nigerianos que viven en Suiza?

“Suiza es un lugar fantástico para los niños. En algunas escuelas los salones tienen computadoras alineadas para el uso de los pequeños. En Nigeria, en el mejor de los casos, una escuela secundaria dispondrá de un ordenador para todo el mundo”, afirma Michel*, nigeriano de 40 años que reside en Berna.

“Una comparación entre los dos países es realmente imposible”, añade.

Padre de dos niños pequeños, Michel recibió asilo en Suiza hace 15 años, algo que muchos nuevos demandantes de asilo de origen nigeriano -alrededor de 236 cada mes en 2012- solo pueden soñar.

La red de seguridad social de Suiza es increíble, detalla el entusiasta pintor y decorador. 

“Aquí, si alguien pierde su trabajo aún está en condiciones de seguir pagando su alquiler, algo que no sucedería en Nigeria. Si los niños pierden a sus padres en Suiza, en teoría podrán ir a la universidad si lo desean, ya que el Estado los apoyará”, refiere.

En noviembre pasado, Suiza encabezó la “lotería de la vida” correspondiente al 2013 elaborada por la revista la Economist Intelligence Unit, algo que se debe esencialmente a su “aburrida estabilidad” en tiempos inciertos como los que se viven en la actualidad, explica la publicación.

Remi Alao, emprendedor nigeriano que ha vivido en Suiza durante los últimos 20 años, cree firmemente que esta solidez a la que alude la publicación es efectivamente una de las principales fortalezas del país.

“El sistema suizo se caracteriza por una gran organización y los helvéticos sienten una verdadera pasión por su país. Todo el mundo es consciente de la calidad y de la imagen que tienen, algo que hace falta en Nigeria”, afirma el entrevistado de 52 años de edad.

“Los nigerianos son más desapegados a este respecto. En contrapartida, están mucho más ligados a sus tradiciones”, agrega.

Uno de los principales problemas de la tercera economía más grande de África, con una población de 175 millones de personas, es que a pesar de que su sistema educativo es muy bueno, carece de la infraestructura necesaria para ser realmente funcional y accesible a todo el mundo.

Necesidad de reinventarse

Cuando llegó a Suiza en 1990, Remi tuvo que trabajar arduamente para  alcanzar sus sueños. Casado con una suiza, su plan original era continuar sus estudios universitarios en agricultura en territorio helvético. Sin embargo, la Universidad de Zúrich se negó a reconocer el nivel que había alcanzado previamente en su país, “me dijeron que tenía que comenzar todo de nuevo”.

Imperturbable, inició un recorrido laboral que lo llevó a hacer de “todo un poco”: taxista, decorador, proveedor de limusinas para el Foro Económico Mundial (WEF por sus siglas en inglés).  Un recorrido que le permitió después regresar a la universidad -en Gran Bretaña y Estados Unidos- y en 2012 concluyó un doctorado en consultoría para la gestión empresarial en la Universidad de Phoenix.

“Los nigerianos tienen una gran resistencia. No se rinden”, afirma.  Y Remi es claramente uno de los miembros de la diáspora nigeriana que podría ayudar a su país a salir del último sitio de la lista de The Economist.

En Nigeria, este emprendedor organiza cursos de computación para “jovencitos perdidos”, además de haber puesto en marcha un negocio de energías renovables. En 2013 tomará parte en un proyecto de impartición de cursos de mecánica automotriz en los estados nigerianos de Lagos e Imo que tienen previsto formar a un total de 50 jóvenes en un periodo de seis años. En este último proyecto también participa el gobierno suizo.

“Les falta apertura”

“Los nigerianos generan un gran impacto en todo el mundo. Las diásporas han contribuido en gran medida a este proceso. Pero, aun cuando las buenas noticias se traducen en un impacto positivo, también existe un puñado (de personas) que nos genera una mala reputación”, dice Monica Emmanuel, investigadora en temas de paz y resolución de conflictos y quien actualmente cursa un doctorado en la Escuela de Diplomacia de Ginebra.

Los nigerianos tienen una mala imagen en la prensa suiza ya que con frecuencia son asociados a prácticas de tráfico de drogas o de solicitud irregular de asilo.  Actualmente se estima en 3.000 los nigerianos en Suiza, entre residentes permanentes y temporales, la mayor parte con domicilio en Zúrich, y el resto en Ginebra, Berna y Bienne.  Sin embargo, la cifra real podría ser en realidad mucho más alta.

“Los suizos ven a un hombre de color y cuando saben que es nigeriano inmediatamente piensan que debe ser un traficante de drogas”, dice Remi, “existe una tendencia a prejuzgar a la gente sin conocerla. Los suizos son amigables, pero no no suficientemente abiertos. Y lo queramos o no, vivimos en un mundo globalizado. Otras culturas llegan, pero por el momento la sociedad suiza no está preparada para ello”.

Suiza vs. Nigeria

Suiza

PIB per cápita: 77,340 dólares (paridad de poder adquisitivo: 52.080 dólares)

Estimación de crecimiento del PIB: 1,2%

Inflación 0%

Población: 8 millones

Nigeria

PIB per cápita: 1.560 dólares (paridad de poder adquisitivo: 2.190 dólares)

Estimación de crecimiento del PIB: 6,7%

Inflación: 10,7%

Población 174,5 millones

“Precios asequibles”

Aunque Suiza tiene la reputación de ser uno de los países más caros del mundo, Michael considera que siempre es posible hallar bienes a “precios asequibles” si se acude a los lugares correctos.

“Aquí, puedes sobrevivir con muy poco; en Nigeria, en las mismas circunstancias, la gente se dirige a la delincuencia”, dice.

Monica Emmanuel, de 39 años de edad, quien ha vivido en Ginebra durante de dos años, opina distinto y asegura que en Suiza también ha visto a mucha gente en apuros.

“He conocido a muchos africanos –legales e ilegales- cuya calidad de vida es muy baja. No disponen del ingreso necesario para acercarse a los estándares de vida de Suiza, especialmente en Ginebra”, afirmó.

Y a pesar de haber viajado mucho, Monica también se enfrentó a un choque cultural al llegar a Suiza debido a la barrera de la lengua y a la carestía del alojamiento.

“Ahora entiendo cómo debo moverme al interior de este sistema y me siento más feliz”, añade y detalla que una de las cosas que más valora “es un sistema de transporte con conexiones a cualquier parte del país”.

¿Son felices los suizos?

En el primer ‘Reporte sobre la Felicidad Mundial’ publicado por las Naciones Unidas en abril del 2012, Suiza fue clasificado como la sexta nación más feliz del mundo. Nigeria ocupó la plaza número 100.

Pero los nigerianos pueden decir a su favor que son mucho más optimistas. En 2010, la empresa Gallup encuestó a un grupo de 64.000 personas pertenecientes a 53 países, y los nigerianos se posicionaron como los más optimistas del mundo.

Y con respecto a los suizos, ¿realmente son felices?

“No lo creo. Pese a tenerlo todo, aún veo que existe descontento. La sociedad es muy individualista, cada quien vive en su propio mundo, ocupado por su trabajo y por ir pronto a casa. No hay vida social”.

Alao, por su parte, también tiene dudas al respecto. “Feliz es un término bastante relativo, pero tiene que ver con lograr libremente lo que se quiere. Suiza es tan estructurada que no puedes ser feliz porque siempre tienes que vivir de una cierta manera. En ese sentido, los nigerianos son más felices en medio de su ignorancia, porque aunque constantemente les son negadas incluso las cosas más básicas, no saben lo que significa tenerlas”.

 


Traducción, Andrea Ornelas, swissinfo.ch



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