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En cifras (Cuarta entrega)


Un planeta canoso de norte a sur




El envejecimiento de la población se acelera a un ritmo sin precedentes. Si antes solo las economías desarrolladas estaban concernidas, el fenómeno hoy toca al mundo entero. Jubilados, costos de salud, bajo crecimiento económico… a través de una serie semanal de gráficos, swissinfo.ch describe ese fenómeno global con implicaciones múltiples.

La población suiza es una de las de más edad en el planeta, después de Alemania, Italia y Japón.

Si nadie ignora que ahora vivimos más que antes, todavía es difícil concebir a qué punto la pirámide de edades se ha transformado durante los últimos 100 años. El gráfico animado aquí abajo ilustra esas profundas mutaciones. En 1860, Suiza contaba con 12 personas de entre 20 y 64 años, por una de 65 o más. Hoy, esta relación es de 3,4 por una mayor de 65 años.

 (swissinfo.ch)
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La esperanza de vida de los suizos está entre las más elevadas del mundo. Según las estimaciones de la Organización Mundial de la Salud, (OMS), los hombres suizos son los que tienen la más larga experiencia en cuanto a edad se refiere. Los chicos nacidos en el país alpino en 2015 deberán vivir, en promedio, hasta los 81,3 años. Pero en todo el mundo las mujeres son las que viven más. En Suiza, su experiencia de vida es de 4 años más que la de los hombres, es decir, 85,3 años.

La experiencia de vida irremediablemente aumentó desde 1960, como lo ilustra el grafico abajo: 19 años de más a escala mundial, es decir, un alza de 36%. Cabe subrayar en el gráfico las consecuencias trágicas de los conflictos con respecto a la esperanza de vida.

La esperanza de vida de los suizos está entre las más elevadas del mundo. Según las estimaciones de la Organización Mundial de la Salud, (OMS), los hombres suizos son los que tienen la más larga experiencia en cuanto a edad se refiere. Los chicos nacidos en el país alpino en 2015 deberán vivir, en promedio, hasta los 81,3 años. Pero en todo el mundo las mujeres son las que viven más. En Suiza, su experiencia de vida es de 4 años más que la de los hombres, es decir, 85,3 años.

La experiencia de vida irremediablemente aumentó desde 1960, como lo ilustra el grafico abajo: 19 años de más a escala mundial, es decir, un alza de 36%. Cabe subrayar en el gráfico las consecuencias trágicas de los conflictos con respecto a la esperanza de vida.

Varias razones explican este fenómeno: la urbanización, la mejora en la calidad de vida y la actividad de la mujer, el aumento de los costos de la educación. No obstante, desde hace casi un siglo, numerosos gobiernos instauraron medidas en busca de aumentar la tasa de natalidad. Sin éxito hasta ahora.

En Suiza, la tasa de fecundidad actual es de 1,5 niños por cada mujer, mientras que en los años del ‘baby boom’, era de 2,5. Como en la mayor parte de los países de Europa y Asia oriental, esta tasa es inferior al límite necesario para el removimiento poblacional. En otros términos: la población de estos países retrocede. O, mejor dicho, retrocedería sin la inmigración, que en Suiza, por ejemplo, compensa ampliamente, para muchos, excesivamente, el déficit entre decesos y nacimientos. Según las estimaciones actuales, la tasa de fecundidad mundial será inferior al límite necesario para renovar equilibradamente la población en 2050.

En vista de estos factores que conllevan al envejecimiento de la población, queda claro que este fenómeno va a perdurar y afectará al mundo entero. La Oficina Federal de Estadísticas en Suiza espera un aumento del 50% en el número de jubilados para el 2045. El gráfico animado a continuación presenta la evolución y  proyecciones del envejecimiento poblacional por sexos en ocho países:

 (swissinfo.ch)
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El informe 2014 de la OCDE dedicado a Suiza advierte: “a medida que la población envejezca y la inmigración ralentice habrá que reforzar las políticas económicas que impulsen la productividad y hagan uso de la mano de obra inactiva hasta ahora, como es el caso de las mujeres. Además, debe continuar reforzando la integración de los inmigrantes de primera y segunda generación”.

A pesar de estas recomendaciones, Suiza sigue siendo un bastión tradicionalista en la representación de hombres y mujeres en el trabajo. En la última clasificación del semanal británico ‘The Economist’ de los mejores y peores países para una mujer que trabaje, Suiza se lleva la última posición en Europa. Entre las razones evocadas, la escasez de opciones para el cuidado externo de los hijos y el precio de las guarderías suizas, de las más caras del mundo. La baja por maternidad helvética y la diferencia salarial entre hombres y mujeres también se encuentran entre los más discriminatorios de Europa.

En cuanto a la inmigración, el pueblo suizo se ha pronunciado varias veces durante estos últimos años a favor de iniciativas para limitar a la población extranjera en Suiza. Sin embargo, el número de extranjeros residentes en Suiza en edad de trabajar es mayor al de los ciudadanos con el pasaporte suizo, como lo ilustra este gráfico:     

Contacte al autor via Twitter @duc_qn 

¿Cree que los gobiernos ya deben establecer medidas particulares para hacer frente al envejecimiento poblacional? ¿Cuáles, por ejemplo?

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(Traducción del francés: J. Belza y P. Islas), swissinfo.ch

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