Poderoso caballero es don dinero Los ricos ‘compran’ un permiso de residencia en Suiza




Obtener un permiso para trabajar en Suiza (permiso B) depende de muchos factores, como el país de origen del solicitante, sus competencias profesionales y las cuotas de inmigración. Pero si tiene dinero, la cosa es más fácil.

Obtener un permiso para trabajar en Suiza (permiso B) depende de muchos factores, como el país de origen del solicitante, sus competencias profesionales y las cuotas de inmigración. Pero si tiene dinero, la cosa es más fácil.


(Keystone)

Los requisitos para obtener un permiso de trabajo y estancia en Suiza son muy estrictos, especialmente para los ciudadanos que no provienen de un país miembro de la UE o la EFTA. Otro cantar es si disponen de abundantes medios económicos.

Según un artículo aparecido este viernes en el diario ‘Aargauer ZeitungEnlace externo’, en los últimos ocho años unos 523 extranjeros han conseguido un permiso de estancia en Suiza por representar un “importante interés público”. Así lo establece la ley. He aquí un desglose por nacionalidades:

Para triunfar en las negociaciones con las autoridades y conseguir un permiso de estancia (permiso B), los solicitantes necesitan ayuda de abogados y asesores especializados. Un empujoncito que puede costar de 50 000 francos para arriba.

Obtener un permiso para vivir y trabajar en Suiza depende de múltiples factores, por ejemplo, el país de origen del solicitante, sus competencias profesionales y las cuotas de inmigración.

Los ciudadanos de un país miembro de la Unión Europea y la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA) gozan de las ventajas que les ofrece el acuerdo de libre circulación de personas. Mientras que la inmigración de ciudadanos de terceros países está sometida a cupos y contingentes.

En la mayoría de los casosEnlace externo, los ciudadanos de países que no pertenecen a la UE/EFTA necesitan un trabajo. Pero si disponen de dinero, las cosas son más fáciles. Personas jubiladas que tienen lazos estrechos con Suiza o gente económicamente independiente con un negocio propio, que pagan cuantiosas sumas al fisco y pueden permitirse un abogado, se encuentran en una buena situación de partida.

Los extranjeros acaudalados también pueden negociar un impuesto fijo en algunos cantones. Estos acuerdos fiscales determinan una suma que equivale a siete veces el alquiler de la vivienda donde reside el contribuyente, siempre y cuando sus ingresos provengan de una actividad fuera de Suiza.

El cambio en la Ley Federal de ExtranjeríaEnlace externo en 2008 ha sido una bendición para algunos ciudadanos de terceros países. La ley se modificó para que los cantones tuvieran más libertad a la hora de conceder un permiso B.

El artículo 30, apartado b de la ley estipula que en casos de “importantes intereses públicos”, los cantones tienen la opción de no atenerse a los requisitos de admisión. 

La cláusula “importantes intereses públicos” es tan vaga que se presta a una interpretación jurídica muy elástica. Según declaró en 2014 la Secretaría de Estado de Migración al diario ‘Neue Zürcher Zeitung’, ese criterio está cumplido cuando existen “importantes intereses fiscales”. 


Traducción del inglés: Belén Couceiro

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