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Prevención y provocación


¿Hasta dónde puede llegar una campaña antisida?




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La nueva campaña de prevención contra el VIH y las enfermedades de transmisión sexual (ETS) despierta vivas reacciones en Suiza. Algunos la juzgan abiertamente pornográfica. Los especialistas en prevención llaman a no confundir moral y eficiencia.

La nueva campaña nacional para la prevención del sida y otras enfermedades de transmisión sexual ha generado una gran polémica en Suiza. (Keystone)

La nueva campaña nacional para la prevención del sida y otras enfermedades de transmisión sexual ha generado una gran polémica en Suiza.

(Keystone)

Si usted pasea por alguna ciudad suiza y se topa súbitamente con carteles en los que se pueden ver parejas homosexuales y heterosexuales en plena acción, por favor, no se ruborice ni desvíe la mirada. No se trata de la publicidad de un sitio de moralidad dudosa, sino de la nueva campaña destinada a prevenir las ETS.

Colocados en distintos lugares públicos desde los últimos días de julio, los carteles muestran a cinco parejas de entre 20 y 52 años. Intitulada “Yo amo mi vida, tengo cuidado”, esta campaña busca en 2014 promover una vida sexual satisfactoria y responsable a partes iguales. O dicho en otras palabras, viva su sexualidad como lo desee, pero protéjase.

La iniciativa de protección comenzó con un exitoso castin realizado en Suiza en el que unas 300 personas se postularon para posar ante el objetivo de la fotógrafa Diana Scheunemann. Estas imágenes han sido acompañadas con un provocativo video subido a Youtube. La campaña no ha pasado en absoluto desapercibida.

«Escandalosa», «pornográfica», «provocativa», «ineficaz», son algunos de los epítetos que ha recibido esta iniciativa. Adjetivos que ya se habían dejado escuchar, por cierto, en proyectos similares que le antecedieron y en donde la sexualidad había sido expuesta de forma no menos explícitas.

Apoyado por la fundación Futur CH y por algunos organismos cristianos, un grupo de 35 padres e hijos solicitó a la Oficina Federal de la Salud Pública (OFSP) y a sus asociados en este proyecto, detener de inmediato la campaña. En su turno, la Red Evangélica de Suiza decidió lanzar una contracampaña bajo el eslogan de «Love life: No nos arrepentimos de nada, hemos dado el ‘si’ a una sexualidad placentera». Una de sus acciones consistió en publicar en la página de Facebook una serie de castas fotos de parejas rigurosamente casadas y heterosexuales. Con estas imágenes, la red exhorta  a la gente a protegerse de las ETS a través de la fidelidad. Esta organización pidió además a la OFSP que financie su campaña, solicitud que el Gobierno estudia actualmente. 

El presidente del Partido Evangélico Suizo (PEV), por su parte, presentó una moción parlamentaria contra la campaña y estudia la presentación de una demanda ya que estima que viola el artículo del Código Penal relativo a la pornografía.  “Aún debemos analizar detalladamente los carteles. Pero tengo la impresión de que son menos provocativos que el video”, afirma el portavoz Jean-Daniel Roth, dejando entrever que aún no es seguro que su partido apele a la justicia.

Pero esto no cambia el hecho de que el PEV considere que esta campaña es problemática. “Por un lado, como padre, quiero ser yo quien decida cuándo deben ser confrontados mis hijos a este tema.  Por el otro, como partido pensamos que debería reflexionarse también sobre valores como la fidelidad o la espiritualidad”, dice Roth, enfatizando que el enfoque no forma parte de la propuesta de prevención. “Todo se limita a un ‘no me arrepiento de nada’. Y la sexualidad es mucho más que contagiarse o hacer el amor con quien uno quiera y cuándo lo quiera”, refiere.

 Un tema de actualidad

La doctora Brenda Spencer, de la Unidad de Evaluación de Programas de Prevención del Instituto Universitario de Medicina Social y Preventiva (IUMSP) de Lausana intenta calmar el acalorado debate poniendo la campaña en contexto. “Este es solo uno de los numerosos elementos que integran la estrategia de la OFSP para frenar el VIH y las ETS. La gente tiene una gran tendencia a ver solo este aspecto, subestimando el resto de los esfuerzos que se realizan».

Añade que la principal razón de estas campañas es hacer que la gente hable del virus, lo que resulta relevante “cuando se observa una suerte de banalización de esta enfermedad”. A diferencia de 1987, cuando se conocía poco el mal y tuvo lugar la primera campaña suiza bajo el nombre de “Stop Sida”, actualmente el objetivo es que el sida se mantenga como un tema de actualidad.

Pero Jean-Daniel Roth tiene dudas sobre el impacto que conseguirá la iniciativa del 2014. “La pornografía está muy banalizada entre los jóvenes y no creo que las imágenes propuestas este año logren sensibilizarles. Por otro lado, en materia de prevención hay que dirigirse a grupos específicos, y esta campaña me hace pensar en una medida a gran escala, lo que no es muy eficaz”.

El portavoz del PEV destaca que un grupo de expertos que analizó una campaña semejante, que tuvo lugar en 2005 y que fue calificada como exitosa, llegó a la conclusión de que cuando se utilizan ‘imágenes extremas’ jamás se logra consenso entre la opinión pública. Y añadió que es indispensable enfocarse en grupos específicos llegando a ellos a través de canales muy concretos.

Distinguir moralidad y eficacia

Es difícil determinar si la campaña actual es extrema o no, y en qué medida. «Esto es una cuestión de percepción personal», observa Brenda Spencer, y destaca que cuando se busca la prevención es muy importante distinguir entre moral y eficacia. «Todo el mundo puede dar su opinión y expresar si considera las imágenes chocantes, o todo lo contrario. Pero esto no debe confundirse con el tema de la eficacia de la campaña ».

Barbara Berger, directora de Santé Sexuelle Suisse –organización que tomó parte del proyecto- comparte la visión de Spencer. «Si queremos prevenir, no nos sumerjamos en discursos moralistas, ofrezcamos más bien herramientas sencillas».

En general, suele ser difícil saber si una campaña ha sido eficaz o no. Pero para Brenda Spencer tampoco es un cuestionamiento pertinente, ya que los carteles y el video no pueden aislarse del resto de los elementos que conforman la estrategia.

Un gran eco

Para Barbara Berger, las primeras señales se muestran positivas. «Por ejemplo, si consideramos el número de personas que participaron en el castin, creo que puede hablarse de un éxito. Es un tema sensible que toca la intimidad, cierto, pero la gente se compromete y esto es motivador».

Afirma que “naturalmente, es prematuro determinar si la campaña incita a más gente a acudir a los centros de consulta”. La campaña del 2013 que concienciaba a la gente diciéndole: “¿Comezón, ardor, flujo? Hable con su médico”, tuvo un impacto positivo, según Berger, ya que los médicos afirmaron haber recibido más pacientes.

La OFSP afirma que las campañas precedentes tuvieron un gran eco. «Por ejemplo, durante el sondeo realizado sobre aquella que tuvo lugar en 2013, se evidenció que un 80% de los entrevistados había escuchado sobre la campaña ‘Love Life’; un 70% había visto la campaña en 2013, y dentro de este último grupo, 95% validaba su contenido, según la portavoz Catherine Cossy.

Y la OFSP ofrece otro dato significativo: los casos de contagio de VIH se han reducido. En 2013 un total de 575 personas fueron diagnosticadas con esta enfermedad, 8% menos que en el año previo. Así, el repunte que se observó en 2012, que suscito inquietud, no pudo considerarse como una reversión en los avances para atacar este mal.

Cossy añade que «por el contrario, las cifras del 2013 confirman un lento movimiento a la baja iniciado en 2009». Posiblemente, gracias al hecho de que, como afirman alguno, estas campañas no dejan indiferente a ninguno.


Traducción del italiano: Andrea Ornelas, swissinfo.ch

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