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Soergel y Baretta


‘El Desagravio’ a Monseñor Romero en pantalla suiza


Por Sergio Ferrari, Ascona


Mural del Arzobispo Oscar Arnulfo Romero en Panchimalco, suburbio de San Salvador. (Reuters)

Mural del Arzobispo Oscar Arnulfo Romero en Panchimalco, suburbio de San Salvador.

(Reuters)

Del sentimiento religioso popular a la beatificación vaticana: el largo camino de 37 años, desde el asesinato “debido a su fe” de Monseñor Oscar Arnulfo Romero en El Salvador, hasta las imágenes conmovedoras de la Televisión Suiza de expresión italiana (RSI).

Estrenado en la primera semana de agosto en Ascona -en una proyección organizada por AMCA ,en el marco de la euforia fílmica del Festival del Cine de Locarno pero fuera de su programación- El desagravio, del realizador suizo Patrik Soergel y su colega italiano Gianni Beretta, presenta los vericuetos de un caso que conmocionó a ese país centroamericano y al resto de la América Latina.

Era el atardecer del cuarto lunes de marzo de 1980 y en el momento en que el arzobispo de El Salvador oficiaba la misa en la capilla del Hospital de la Divina Providencia, en la capital del país, fue abatido por las balas de un comando paramilitar.

Un día antes, en la Catedral metropolitana -donde hoy descansan sus restos- Monseñor Romero había lanzado una condenatoria homilía contra la violencia. “…Ante una orden de matar que dé un hombre, debe prevalecer la ley de Dios que dice: ‘No matar’. Ningún soldado está obligado a obedecer una orden contra la Ley de Dios. Una ley inmoral, nadie tiene que cumplirla…”, afirmaba el prelado desafiando al poder institucional y a los grupos paramilitares.

Casi al instante de la noticia que conmocionó al país, comenzó la denominación de ‘Santo’ en la boca de la gente, del pueblo mismo, recuerda Gianni Beretta.

Romero, quien desenmascaró al poder oligárquico en la región, muchos de cuyos países estaban sometidos entonces a regímenes de dictaduras militares, se “transformó de inmediato en ‘San Romero de América’: mártir, mito, leyenda y referente para la Iglesia de los pobres en toda América Latina y figura política de referencia para los sectores progresistas y populares”, explica el productor cinematográfico y periodista.

Historia hecha imagen

La idea y el título nacen un mes después de la elección del papa Francisco, en marzo del 2013, cuando el pontífice argentino pide a los postuladores que retomen y agilicen la causa de canonización de Monseñor Romero largamente enfriada en el Vaticano y torpedeada, incluso, por sectores mismos de la jerarquía salvadoreña.

“En ese momento no solo escribí una nota para Radio Popular de Milano sobre el tema, sino que contacté a la RSI (Radio y TV Suiza de expresión italiana) proponiendo un documental que se llamaría ‘El desagravio’”, narra Beretta. Desde entonces hasta la conclusión del filme -en su versión completa de 81 minutos-, estrenado recientemente en Ascona (cantón del Tesino), pasaron más de tres años.

Ese periodo incluyó no solamente una serie de viajes sucesivos a El Salvador, una intensa labor de investigación y de entrevistas, sino semanas de rodaje y riesgos significativos, precisa el realizador.

Lo más dramático, sin duda, “la sorpresa que nos llevamos al comprobar que de nuestro cuarto de hotel nos habían robado, justo el día que habíamos concluido la filmación, las tres cámaras y una computadora, donde estaba todo nuestro material, elaborado durante meses de trabajo”.

La policía sospechó de una “acción premeditada para liquidar el proyecto del filme. Por suerte, habíamos hecho una copia de todo el material que estaba resguardada en lugar seguro y que permitió que ‘El desagravio’ no sufriera la misma suerte que el propio Monseñor Romero”, enfatiza.

El documental presenta elocuentes imágenes de Romero niño, joven y adulto. De su progresivo y cada vez más claro compromiso con los pobres. De su pensamiento simple pero profundo de empoderarse del sufrimiento que padecen los más humildes y de su preocupación por “darle voz a los sin voz”. Incluye igualmente escenas de gran valor testimonial sobre la vida de los pobres en El Salvador, incluyendo los obreros y los trabajadores en el corte de caña en haciendas del país.

La reconstrucción de la vida, obra y pensamiento del arzobispo por parte de hombres y mujeres que lo conocieron de cerca y compartieron su cotidianeidad, permite hacer renacer en carne y hueso al hombre convertido en mito. Esa conversión del santo en ser humano, a través de imágenes sensibles, constituye uno de los valores esenciales del documental de Beretta y Soergel.

Romero y Bergoglio

Detrás del proyecto de ‘El Desagravio’ -cuya primera versión corta fue presentada por la RSI en diciembre pasado- aparecen dos personalidades determinantes. Por una parte, el mismo Monseñor Oscar Romero, y por otra, el papa Francisco, explica Beretta.

El arzobispo salvadoreño da sentido, argumento, contenido y fuerza al documental. El papa argentino, con su convicción y decisión, desempolva un proceso estancado para hacer realidad una profunda demanda de los sectores populares de la Iglesia de América Latina, la de reivindicar oficialmente la figura de Romero. La beatificación decidida por el Vaticano constituye la tercera etapa -ya de gran valor- en el proceso final de canonización de una personalidad religiosa.

El hecho de poder contar con las imágenes del encuentro, a puertas cerradas, del 30 de octubre del año pasado, entre el papa Francisco y una delegación de laicos y religiosos salvadoreños de visita en Roma “es un signo del destino y un elemento central de nuestro filme”, enfatiza Gianni Beretta. En ese encuentro, la máxima autoridad católica romana responsabiliza a sacerdotes y obispos de haber ensuciado, en su tiempo, la figura de Monseñor Romero.

El haber obtenido esas imágenes -con la expresa autorización del Papa- , es uno de los “logros profesionales”. Un producto signado por la “suerte o la providencia”, tal como lo señala el realizador. No solo por haber visto la luz del día -salvándose incluso del robo de los materiales-, sino por la sincronización no programada de los tiempos del documental y el acelerado desenlace del proceso de beatificación que “desbordó nuestros propios ritmos de filmación y producción”.

Imposible para Beretta olvidar el aporte precursor de los colegas de la televisión suiza, Otto Honneger y Oswald Item, que en 1980 elaboraron un “documental extraordinario sobre Monseñor Romero con las reflexiones premonitorias sobre su posible muerte. Algunas secuencias de ese filme las hemos incorporado en el nuestro y constituyen un aporte esencial”, explica.

Una película con un final feliz “inesperado”: la movilización multitudinaria del 23 de mayo del año pasado en El Salvador para acompañar la ceremonia oficial de beatificación de ‘San Romero de América’. Un momento largamente esperado, un desagravio histórico para una de las grandes figuras del continente. “A la par de un Gandhi o de un Martin Luther King”, concluye Beretta.

El 'Santo de la calle'

Monseñor Oscar Arnulfo Romero fue el cuarto arzobispo de San Salvador (1997-1980)

Aunque siempre demostró una gran sensibilidad social, el inicio de su episcopado estuvo marcado por una posición política coincidente con la Iglesia conservadora.

El asesinato de uno de sus cercanos colaboradores, el padre Rutilio Grande, fue un detonante para su “conversión”.

En sus homilías dominicales, ya como arzobispo, denunció sistemáticamente las violaciones a los derechos humanos y expresó su solidaridad con las víctimas.

Dentro de la Iglesia Católica Romana, aunque no provenía de la Teología de la Liberación, fue considerado como parte del sector de religiosos y religiosas que asumieron “la opción preferencial por los pobres”.

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