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Solidaridad postsunami


"La ayuda humanitaria no es una respuesta a la pobreza"




Adriaan Ferf en la ciudad de Meulaboh, Provincia de Aceh, Indonesia. (Catena della solidarietà)

Adriaan Ferf en la ciudad de Meulaboh, Provincia de Aceh, Indonesia.

(Catena della solidarietà)

“Inmediatamente después del tsunami, la situación era casi paradójica: había más donantes y dinero en circulación de lo necesario, lo que redujo el nivel de eficiencia”, afirma el consultor independiente Adriaan Ferf, quien dirigió una evaluación de los proyectos apoyados por la Cadena de la Solidaridad. En general, sin embargo, el balance es positivo.

A diez años del tsunami, la Cadena de la Solidaridad solicitó a la sociedad independiente Channel Research evaluar el impacto a largo plazo de 29 proyectos en India, Indonesia y Sri Lanka. Casi el 90% de los beneficiarios de la ayuda suiza pueden ahora satisfacer sus necesidades básicas, según el informe. En particular, 23 000 casas han sido construidas, lo que ha influido en la mejora de las condiciones socioeconómicas de la población afectada.

No obstante, la gran solidaridad internacional evidenció las limitaciones de la ayuda humanitaria, señala Adriaan Ferf.

swissinfo.ch: Las conclusiones de su informe son mayoritariamente positivas y dan cuenta de un impacto significativo de los proyectos apoyados por la Cadena de la Solidaridad para las personas afectadas por el tsunami. Empero, ¿qué nos puede decir sobre lo que salió mal y de las causas?

Adriaan Ferf: Me gustaría destacar, en primer lugar, que los problemas son realmente secundarios, aunque efectivamente existen. El fracaso o el éxito de un proyecto no es determinado por un solo factor o actor y también depende en gran medida del contexto.

Tomemos el ejemplo de Meulaboh, una ciudad indonesia duramente golpeada por el tsunami. La Cadena de la Solidaridad financió la reconstrucción de una serie de casas, cerca de las destruidas. Dos años más tarde, sin embargo, una inundación suprimió una porción significativa de la playa y ahora esas casas se encuentran a solo 50 metros del mar. Por lo tanto, están más expuestas al riesgo de inundaciones, mareas altas y la erosión de la sal. Hoy están en pésimo estado, en su mayoría están desocupadas o habitadas por los más pobres, que no pueden permitirse otra cosa. En ese caso, se privilegió la ubicación original, pero  resultó problemática.

swissinfo.ch: Con base en su experiencia, ¿cuáles son los factores que determinan el éxito o el fracaso de un proyecto?

Cadena de la Solidaridad

La Cadena de la Solidaridad es un sistema de recolecta de fondos creada por la Sociedad Suiza de Radio y Televisión (SRG SSR) y otros medios de comunicación.

El dinero recaudado por la fundación, con sede en Ginebra, se pone a disposición de 25 organizaciones asociadas para financiar proyectos de ayuda humanitaria y social en Suiza y en el extranjero.

Tras el tsunami de 2004, la Cadena de la Solidaridad recibió donativos por un récord de 227 millones de francos. En total, 183 proyectos fueron financiados en cinco países: Sri Lanka, Indonesia, India, Tailandia y Somalia.

A.F.: Entre los muchos actores que participan en la ayuda humanitaria, los gobiernos locales desempeñan un papel cada vez más importante con respecto a los donativos internacionales y así tiene que ser. Suiza no querría que Holanda gestionara la reconstrucción de su propio país después de un desastre. Se trata de ayudar a los gobiernos centrales o regionales para que asuman la mayor parte de la responsabilidad.

Como se ha mencionado, otro aspecto crucial es la ubicación de un proyecto. En Sri Lanka, por ejemplo, se construyeron casas en un área de propiedad del Estado, porque la gente tenía la urgente necesidad de un lugar para dormir. Pero eran tan inaccesibles que nadie quería ir a vivir allí. Ese no es un proyecto de la Cadena de la Solidaridad, pero ilustra el problema.

Advertimos también la importancia de mantener una estructura social en los nuevos poblados similar a la que había antes de la tragedia. Pretender mezclar ricos y pobres, grupos étnicos, indígenas y extranjeros destruiría la coherencia de una comunidad social y amenazaría su supervivencia.

swissinfo.ch: La movilización internacional después del tsunami se encuentra entre las más grandes de la historia de la ayuda humanitaria. ¿Cómo reacciona la gente frente a estas enormes sumas de dinero?

A.F.: Inmediatamente después del tsunami, la situación era casi paradójica: había más donativos y dinero en circulación de lo necesario, lo que redujo el nivel de eficiencia. Porque si hay 50 actores en el mismo lugar, la coordinación es más difícil. En ese sentido, el tsunami fue un acontecimiento excepcional.

Hay que tener en cuenta también que las personas perdieron todo, o casi, con el tsunami. Ya eran muy pobres antes y de repente se encontraron con cosas al alcance de la mano que antes no podían ni soñar. Por supuesto, querían tenerlas. Había tanto dinero disponible, que todos esperaban al menos una pequeña parte del pastel.

Pero las cosas han cambiado mucho. Cuando regresé a esos poblados de Indonesia, India y Sri Lanka, nadie me pidió más ayuda o dinero.

swissinfo.ch: Esta solidaridad excepcional también ha dado lugar a algunos problemas: la presión para distribuir donativos y demostrar resultados rápidos, la competencia entre las ONG por los mejores proyectos en el mejor lugar, la repetición de proyectos, la corrupción ... ¿Qué tan efectiva fue la ayuda postsunami?

El análisis

De abril a noviembre de 2014, un grupo de expertos independientes de la empresa consultora belga Channel Resourch analizó el impacto del proyecto apoyado por la Cadena de la Solidaridad en India, Indonesia y Sri Lanka. Se trata del mayor informe de evaluación realizado a la fundación suiza: en total fueron cuestionados 729 núcleos familiares, además de 374 entrevistas individuales, durante dos meses en los tres países.  

A.F.: El sector de la ayuda humanitaria no está organizado de la manera más eficiente posible. Eso es claro. Hay 27 organizaciones bajo el paraguas de la ONU, un número increíble de donantes bilaterales y ONG. Es extremadamente difícil conducir un proyecto juntos. Pero es la forma en que funciona y es la forma en que se desea que funcione.

La población suiza quiere que sean las ONG suizas las que intervengan; la población holandesa quiere que sean las ONG holandesas. Y cuando una ONG se vuelve demasiado grande, la gente comienza a desconfiar.

No debe olvidarse que la ayuda humanitaria está muy politizada. Entre los cinco países que durante años han recibido más ayuda está Palestina. Es cierto que en Gaza la gente vive en condiciones difíciles, pero la población es mucho menor que la de Somalia o de la República Democrática del Congo. Y en estos dos países las condiciones son mucho peores.

swissinfo.ch: ¿Qué lecciones pueden extraerse de la respuesta que se da cuando desastres naturales golpean a países pobres?

A.F.: La primera lección es que la ayuda humanitaria no es una respuesta a la pobreza.

La ayuda humanitaria no puede conducir a un desarrollo económico y social general del país, no puede cambiar el sistema político. Si hay una guerra o un gobierno represivo antes del tsunami, seguirá existiendo después.

La segunda lección es la modestia. Si se puede hacer algo en un país pobre, hacerlo bien, pero no esperar demasiado. La modestia también significa darse cuenta de que algo sería necesario, pero que simplemente no se tienen los medios para hacerlo.

 (swissinfo.ch)
(swissinfo.ch)


Traducido del italiano por Marcela Águila Rubín , swissinfo.ch

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