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Sudáfrica


El lado oscuro de la explotación de carbón


Por Susan Vogel-Misicka, Johannesburgo


Esta mina de carbón se ha convertido en una fuente de quebraderos de cabeza. (swissinfo.ch)

Esta mina de carbón se ha convertido en una fuente de quebraderos de cabeza.

(swissinfo.ch)

Las minas de carbón de Sudáfrica son un motor económico para el país y una pieza clave para sus exportaciones. Pero a un costo muy elevado. De esa misma tierra emerge la imagen de la vida lamentable de algunos seres humanos. El gobierno prevé la construcción de nuevas plantas. swissinfo.ch acudió a explorar el rostro sombrío de este recurso natural.

Incluso sin el ajetreo de los días laborales, un polvo rojizo me escuece los ojos. Tengo suerte porque con parpadear unas cuantas veces -o simplemente alejarme- habré resuelto el problema. Pero esto no sucede con la población que vive cerca de Belfast, en el estado de Mpumalanga, al noreste sudafricano.

Maria Mtsweni es una abuela que es propietaria de una casa ubicada a una corta distancia de la mina de carbón Onverdacht, operada por Genet, una firma minera sudafricana que trabaja para el gigante suizo de las materias primas Glencore. En 2006, cuando la citada mina inició operaciones, utilizó explosivos para acceder a las primeras vetas de carbón.

El abogado de Mtsweni, Koos Pretorius, explica que la voladura fue lo suficientemente intensa como para que parte de la casa de barro y adobe de su defendida quedara sensiblemente dañada. Hoy, en el patio queda un hueco donde antes existía una habitación. Y en la pared hay grietas en las que cabe una mano. Pretorius es dueño de una plantación de cerezas cercana, y cuando su tiempo se lo permite, ayuda a Maria y a otros vecinos de forma gratuita.

Maria Mtsweni: “No tengo dónde ir. Así de simple. Esto se está cayendo pero estoy atrapada aquí. Cada vez que veo a la gente de la mina, me quiero morir. Son una fuente constante de estrés. Tu mente cambia por completo, deja de funcionar. Quizás Dios nos ayude, pero a mí ya se me agotó la fe.” (swissinfo.ch)

Maria Mtsweni: “No tengo dónde ir. Así de simple. Esto se está cayendo pero estoy atrapada aquí. Cada vez que veo a la gente de la mina, me quiero morir. Son una fuente constante de estrés. Tu mente cambia por completo, deja de funcionar. Quizás Dios nos ayude, pero a mí ya se me agotó la fe.”

(swissinfo.ch)

Consultado sobre la situación, un portavoz de Glencore respondió vía correo electrónico a swissinfo.ch que los estudios realizados en esta zona permiten concluir que “las voladuras realizadas por nuestra mina no provocaron ningún daño en la citada propiedad”.

La compañía, no obstante, ofreció reparar la casa, pero Mtsweni no está de acuerdo con la oferta que le hacen, porque supone simplemente utilizar malla metálica para gallineros y una nueva capa de barro.

A diferencia de la breve distancia que separa a la mujer de la mina, la oficina a la que debe acudir a cobrar mensualmente su pensión está lejos. Esto se convierte en un gran problema durante el periodo de lluvias porque el camino se vuelve intransitable.

“Los camiones que transportan el carbón han arruinado la ruta. Durante las lluvias estivales queda inundada. El autobús escolar no puede ir a recoger a los niños, y los jubilados no pueden ir a cobrar sus pensiones mensuales”, dice Pretorius a swissinfo.ch.

Carbón, una industria billonaria

swissinfo.ch solicitó a Glencore una visita a la mina, o una entrevista en las oficinas sudafricanas del grupo, para hablar en detalle sobre su gestión, pero la firma declinó el encuentro.

La billonaria industria del carbón es una prioridad mundial, tanto para los países que cuentan con este insumo como para los que lo demandan. Tener acceso al carbón es acceder también a la electricidad. Y sin energía, las naciones no pueden desarrollarse ni económica ni socialmente. Con respecto a las empresas mineras, algunas veces contribuyen a mejorar la infraestructura de las economías locales. En Sudáfrica, por ejemplo, Glencore afirma que ha participado en el mejoramiento de rutas estatales y ha financiado algunos proyectos de salud y educación.

De acuerdo con la Asociación Mundial del Carbón, en la actualidad este insumo permite abastecer alrededor del 30% de las necesidades de energía primaria y el 41% de la electricidad del mundo. Asimismo, el carbón se utiliza para producir el 70% del acero internacional.

Cada año, se extraen unos 7.800 millones de toneladas de carbón de la tierra. China está a cargo de producir la mitad (3.500 millones de toneladas), la mayor parte para su propio consumo. Por su parte, las minas de Sudáfrica producen alrededor de 260 millones de toneladas y exportan alrededor del 25%. En el presente, el carbón cubre tres cuartas parte de las necesidades energéticas sudafricanas.

 (swissinfo.ch)
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Así, la industria carbonífera genera más de 7 millones de empleos en el mundo, según estimaciones de la Asociación Mundial del Carbón. Solo en Sudáfrica, las minas emplean más de 65.000 personas, cuyos sueldos sumados superan los 1.000 millones de dólares (913 millones de francos suizos) en un año. La Asociación añade que cada empleo generado por las minas de carbón permite alimentar y vestir a 10 personas, entre ellas niños y familiares en edad avanzada del trabajador.

Uno de estos empleados es Nicholus Mabena, un técnico minero de Anglo American, una rentable explotación carbonífera en Mpumalanga. En sus ratos libres, Mabena trabaja con el abogado Pretorius en sortear los retos que enfrentan él y algunos de sus familiares, que a su vez tienen problemas en la mina de Optimum, cerca de Middelburg.

Ganado muerto e inodoros con fugas

Las complicaciones provocadas por Optimum comenzaron en 2009, cuando pidió a la familia Mabena y a otros vecinos que se mudaran a otro sitio para poder construir –en el terreno en el que se ubicaban sus casas- el camino que conduciría a la nueva mina. Nicholus Mabena afirma que mudarse no fue un problema mayor, pero sí lo fue cambiarse al pueblo de Rockdale que supuso no tener a su lado a su ganado. Las nuevas tierras de pastoreo que les asignó la mina eran pobres, así que alrededor de 80 animales murieron de malnutrición, según un informe veterinario que ordenó el Departamento de Agricultura estatal.

Después de sostener conversaciones a finales de 2012, Optimum dirigió una carta a la comunidad simplemente para expresar que no era responsable de estas muertes. Pese a ello, ofreció indemnizar a los propietarios del ganado por el equivalente al 50% del valor de los animales muertos, siempre que probaran que eran los propietarios legítimos. Un requisito difícil de cumplir porque hacía tiempo que las vacas habían perecido. Optimum propuso además a los agricultores que vendieran el resto del ganado vivo a la mina. Con ello, buscaba poner fin a la práctica de los derechos de visita de los agricultores al sitio en el que pasta su ganado cerca de la mina. Mabena considera que esto es una estafa.

Nicholus Mabena: “Necesitamos conservar los activos que teníamos antes de mudarnos. Como población de raza negra, los animales de granja son parte de nuestras inversiones ya que no tenemos negocios. Creo que de alguna forma la mina nos está timando. Si nos compran (el ganado), nos arrebatarán nuestro patrimonio y no tendremos otra forma de hacer dinero.” (swissinfo.ch)

Nicholus Mabena: “Necesitamos conservar los activos que teníamos antes de mudarnos. Como población de raza negra, los animales de granja son parte de nuestras inversiones ya que no tenemos negocios. Creo que de alguna forma la mina nos está timando. Si nos compran (el ganado), nos arrebatarán nuestro patrimonio y no tendremos otra forma de hacer dinero.”

(swissinfo.ch)

La vivienda es otro problema para los Mabena. Cuando se mudaron, la mina les proporcionó viviendas recién construidas, pero jamás les entregó las escrituras. Muchas de ellas tienen serios problemas de fontanería. Algunas carecen de agua caliente o tienen inodoros que se atascan e inundan los baños de aguas negras. Otras tienen cocinas que carecen de cualquier tipo de alacena.

Alejarse del carbón

La industria del carbón tiene un costo medioambiental considerable. No solo porque contamina el aire elevando los niveles de dióxido de carbono, sino porque requiere también importantes cantidades de agua para la operación y mantenimiento cotidiano de las minas. Y cuando se ha extraído el carbón, comienza el problema del drenaje ácido de las minas, sobre el que alertan autoridades como la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos u organizaciones como Greenpeace. Se trata de aguas que transportan altos niveles de sales, sulfatos y metales que contaminan el suelo circundante y las aguas subterráneas causando enfermedades a los seres humanos y los animales, como sucedió con las vacas de los Mabena.

Estas razones conducen a los medioambientalistas a ejercer presión para que Sudáfrica encuentre nuevas fuentes de energía más sostenibles.

“Estamos haciendo campaña para que Sudáfrica realice una revolución energética que le permita abandonar el carbón”, señala a swissinfo.ch Melita Steele, de Greenpeace África. La militante denuncia que el Gobierno planea construir tres nuevas centrales eléctricas de carbón que contradicen los esfuerzos que supuestamente realiza el país para que el carbón deje de ser su principal fuente energética.

El Plan de Recursos Integrados del Departamento de Energía de Sudáfrica propone para el año 2030 abastecer las necesidades energéticas del país con una mezcla de diversas fuentes. Concretamente, se impone como meta que el 42% de la energía consumida provenga de fuentes renovables.

De acuerdo con la compañía eléctrica sudafricana Eskom, el carbón cubre el 72% de las necesidades energéticas del país. Y es improbable que esto cambie a corto plazo. El Consejo Mundial de Energía estima que aún hay reservas en el mundo por 860.000 millones de toneladas –que  aseguran 140 años de producción al ritmo actual. En Sudáfrica, las reservas ascienden a 30.000 millones de toneladas, suficientes para 200 años de producción en este país.

Steele reconoce que es trascendental que el suministro de energía sea estable en Sudáfrica. “Los apagones tuvieron un gran impacto sobre nuestra economía”. Pero los medioambientalistas como ella destacan la importancia de que las centrales eléctricas de carbón inviertan lo necesario para contar con equipos diseñados para reducir las emisiones de CO2.

No tenemos a dónde ir

La electricidad no es una preocupación para alguien como Sprinkaan Masango, un agricultor analfabeta que libra una batalla diaria para mantener a su familia, que incluye a hijos en edad escolar, su madre de edad avanzada y algunos hermanos desempleados. Para conseguirlo, su única alternativa es mantener en buen estado de salud a sus 48 vacas, cabras y ovejas.

Una mina que hace negocios con Glencore compró ilegalmente la tierra en la que Masango ha vivido desde los años 80, confirma el asesor legal del campesino. Desde entonces, un nutrido grupo de personas y sus animales se encuentran aglutinados en una pequeña zona, por lo que escasean el agua y los pastos.

Sprinkaan Masango: “Voy a tener que reducir el número de animales, o de lo contrario morirán. Es una pesada carga que llevo en los hombros, porque ellos son mi pensión, mi cuenta de ahorros. No me molestan mis nuevos vecinos, me molesta la mina. Cuando compraron la tierra les pregunté qué sucedería conmigo. Simple y llanamente me ignoraron. Estoy atrapado.” (swissinfo.ch)

Sprinkaan Masango: “Voy a tener que reducir el número de animales, o de lo contrario morirán. Es una pesada carga que llevo en los hombros, porque ellos son mi pensión, mi cuenta de ahorros. No me molestan mis nuevos vecinos, me molesta la mina. Cuando compraron la tierra les pregunté qué sucedería conmigo. Simple y llanamente me ignoraron. Estoy atrapado.”

(swissinfo.ch)

Pese a su desalentadora situación, Masango parece dispuesto a pelear por su derecho a seguir ganándose la vida en esas tierras maltratadas. Pero su decisión de enfrentarse a la mina tiene un costo. Cuando esta otorgó a sus vecinos heno gratuito para sus animales, Masango fue excluido como castigo por oponerse a diversas propuestas de la mina.

Aun así, el hombre no ceja en sus sueños. Por ejemplo, quiere construir una casa de ladrillo para su familia en la tierra en la que ha vivido durante las últimas tres décadas. Por el momento, no se atreve porque su futuro aún luce bastante incierto.

Suiza invierte en eficiencia energética

Un proyecto cofinanciado por la Secretaría de Estado de Economía (Seco) ha ayudado a diversas empresas sudafricanas a ganar eficiencia energética. Establecido en el 2010, el Proyecto Industrial de Eficiencia Energética ofrece a las empresas un análisis gratuito de su consumo energético y alternativas para reducirlo. Asimismo les provee entrenamiento en temas de eficiencia energética a un costo muy bajo.

Desde entonces, el trabajo realizado por Suiza ha permitido ahorrar 268 millones de kilovatios hora (kWh) de electricidad y ha evitado la emisión de 250.000 toneladas de dióxido de carbono. Considerando el encarecimiento que ha tenido la electricidad en Sudáfrica, este proyecto es de un gran beneficio para este país miembro del BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) en sus esfuerzos por ganar competitividad. El citado programa helvético estará en vigor hasta marzo de 2014.

Recientemente, una delegación suiza de empresarios viajó con el ministro de Economía, Johann Schneider-Ammann, para explorar oportunidades de negocios en Sudáfrica. El sector energético se perfila como uno de los más atractivos.

Daniel Küng, consejero delegado de Switzerland Global Enterprise (antigua OSEC), declaró a swissnfo.ch que la energía era un sector particularmente prometedor para las empresas helvéticas interesadas en fortalecer sus operaciones en Sudáfrica.


(Traducción del inglés: Andrea Ornelas), swissinfo.ch



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