Your browser is out of date. It has known security flaws and may not display all features of this websites. Learn how to update your browser[Cerrar]

Suicidio


Demasiado viejo, cansado y enfermo para vivir




En Suiza falta una reglamentación exhaustiva del suicidio asistido. (AFP)

En Suiza falta una reglamentación exhaustiva del suicidio asistido.

(AFP)

Cada vez más personas en Suiza manifiestan el deseo de poner fin a su vida con ayuda de una organización de suicidio asistido, incluso si no padecen una enfermedad terminal.

¿Decidir cuándo terminar con la propia vida es una opción justificada y forma parte de la vida? ¿O genera presión en las personas mayores para despedirse antes de que les llegue la hora? Dos preguntas delicadas que centran el debate sobre la asistencia al suicidio en Suiza. Es un tema recurrente, porque falta una reglamentación exhaustiva del suicidio asistido en el país. Hasta hoy no existe una práctica uniforme en las residencias de la tercera edad y los centros de discapacitados.

Suicidio asistido – Suiza pionera

Suiza tuvo un papel pionero en la asistencia al suicidio. El país alpino conoce el suicidio médicamente asistido desde 1942. Cinco estados en Estados Unidos tienen una reglamentación similar. El primero fue Oregón en 1997. Le siguieron Washington, Montana, Vermont y en 2015, California, el más poblado de EEUU. El suicidio asistido, al igual que la eutanasia, es legal en Holanda, Bélgica, Luxemburgo, Canadá y Colombia.

Fuente: swissinfo.ch/SRF

Elegir el fin de la propia vida es un tema que despierta un creciente interés. Más de 1 200 personas recurrieron el año pasado a la asistencia al suicidio en Suiza. Un tercio más que un año antes: según los datos de la Oficina Federal de Estadística, 742 personas (320 hombres y 422 mujeres) optaron en 2014 por el suicidio asistido para terminar con su vida. A título de comparación: en 2003 fueron bastantes menos, apenas 187.

Cuidados paliativos como alternativa

Los cuidados paliativos se centran en la calidad de vida en el ocaso de la misma. “Al principio, muchos familiares tienen miedo. Sin embargo, poder recorrer juntos el último tramo de la vida genera mucha proximidad. Se habla de la muerte y esta experiencia es muy valiosa para nuestra propia vida. Quienes lo han vivido, suelen tener menos miedo a la propia muerte”, explicaba Steffen Eychmüller en una entrevista concedida hace dos años al diario ‘Blick’. Hoy está volcado en allanar el camino para que los cuidados paliativos se consideren como una alternativa al suicidio asistido. La Universidad de Berna le ha nombrado profesor de Medicina Paliativa. Se trata de la segunda cátedra hasta ahora en Suiza.

El poder elegir el momento de la propia muerte es un asunto que gana aceptación en la sociedad. Cada vez más gente tiene la sensación de que esta es la manera moderna de morir. Sin embargo, se subestima la carga que representa para la familia, suelen subrayar los detractores de organizaciones como Exit y Dignitas. Muchos familiares han sufrido un trauma después de vivir esta experiencia, como demuestra un estudio suizo de 2012. Aunque la muerte “natural” también sumerge a los familiares en una profunda crisis, los trastornos psíquicos suelen ser mayores en las personas que han acompañado a un ser querido en su suicidio.

Morir durante el sueño inducido

Según un estudio de la Universidad de Zúrich, los hospitales helvéticos recetan cada vez más somníferos a los pacientes en fase terminal que padecen, por ejemplo, una enfermedad incurable, fuertes dolores y solo desean un alivio. El porcentaje de esta ‘sedación terminal’ ha aumentado drásticamente en la Suiza de habla alemana, revela un estudio que publicó recientemente el dominical ‘NZZ am Sonntag’. En 2011, el sueño inducido representaba el 4,7% de todos los fallecimientos. En 2013, correspondía al 17,5%. Unas cifras elevadas, en comparación internacional, afirma el dominical.

¿Elegir el momento de la propia muerte forma parte de la vida? ¿O el suicidio asistido genera presión en las personas mayores para despedirse antes de que les llegue la hora?

Únete a la nueva página de SWISSINFO EN ESPAÑOL en Facebook



Traducción del alemán: Belén Couceiro

×