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Suiza acompaña a Latinoamérica en un convulso 2019

Mujer indígena sentada en el suelo con sus hijos

Rostro de la pobreza en Bolivia donde la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación (COSUDE) cumplió 50 años de trabajo este 2019 (imagen de dic de 2004). 

(EPA/MARTIN ALIPAZ)

2019 fue un año de gran complejidad económica y política para América Latina. Suiza fortaleció sus lazos comerciales, fue una de las protagonistas del escándalo político-financiero Odebrecht y replantea su política de desarrollo en esta zona.

Nuevo TLC Suiza-Mercosur

El futuro económico no es prometedor para Latinoamérica. Jamás había crecido tan poco durante las últimas cuatro décadas. Pero con respecto a Suiza, dio algunos pasos en firme en 2019.

Tras 10 rondas de negociación iniciadas en 2017, este verano se concluyó en Buenos Aires un acuerdo de libre comercio entre Mercosur (Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay) y la Asociación Europea de Libre Comercio, EFTA (Islandia, Liechtenstein, Noruega y Suiza).

Para Mercosur, EFTA supone un mercado pequeño (14 millones de consumidores potenciales), pero con un gran poder adquisitivo.

Para EFTA, en contrapartida, Mercosur es una promesa de 240 millones de clientes y la posibilidad de que 95% de los bienes y servicios que hoy exporta queden libres de aranceles.

En Suiza, los sectores ganadores son la industria farmacéutica y de la maquinaria. Y el gran perdedor es el campo, que no será capaz de competir en precio con los cárnicos y las hortalizas que ofrecen Argentina y Brasil.

Aunque los contenidos del TLC EFTA-Mercosur ya quedaron pactados, aún deben ser firmados y ratificados por los legislativos de los ocho países, razón por la que este acuerdo no entraría en vigor antes del 2021.

+ Mercosur, una promesa de expansión para la industria suiza

El escándalo Odebrecht

Suiza también fue parte de las malas nuevas de Latinoamérica. El Ministerio Público de la Confederación (MPC) interpuso una acusación ante el Tribunal Penal Federal de Suiza, en octubre, como parte de las investigaciones que relacionan a las brasileñas Petrobras y Odebrecht con diversos delitos. Concretamente, se fincaron cargos contra una persona física por soborno a funcionarios públicos y blanqueo de capitales.

La llamada Operación Autolavado, protagonizada por la petrolera estatal Petrobras y la constructora Odebrecht, es uno de los casos de corrupción más grandes de la historia del Brasil. Las indagatorias indican que un grupo de bancos suizos habría canalizado sobornos a empleados de Petrobras.

De acuerdo con el MPC, “la cooperación que ofrecieron las autoridades judiciales brasileñas y portuguesas contribuyó al resultado. Los procedimientos penales por lavado de dinero, por recursos derivados de actos de corrupción, ya se habían abierto en Brasil y Portugal contra la misma persona ", según expresó el MPC en un comunicadoEnlace externo.

Y habrá más en el futuro pues, de los 60 procedimientos penales pendientes que tiene el MPC en relación directa con Petrobras, dos están vinculados a la banca helvética. Por otra parte, por ganancias mal habidas, Suiza ha incautado activos por más de 620 millones de francos suizos (alrededor de 627 millones de dólares), de los cuales, 390 millones de francos ya han sido devueltos a Brasil.

+ La fiscalía suiza presenta acusación por escándalo de Petrobras

Contrastantes en la política de desarrollo

En primavera, el Gobierno suizo anunció un presupuesto de 6 millones de francos suizos para ayudar a Venezuela y ratificó la disposición de Berna para ofrecer sus buenos oficios en favor de la paz y la estabilidad del país sudamericano.

Berna dejó claro que mantiene relación con los Estados y no con los gobiernos, razón por la que no reconoce a Juan Guaidó, autoproclamado presidente del país sudamericano. Destacó asimismo que su prioridad será siempre que la ayuda humanitaria proveniente de Suiza y otros países llegue a los venezolanos que lo necesitan.

+Suiza no se posiciona sobre el conflicto interno de Venezuela

También en 2019, la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación (COSUDE) cumplió 50 años de trabajo en Bolivia, luego de los cuales se replantea su enfoque y alcances. Inicialmente se centraba en el apoyo de proyectos de carácter agropecuario. Pero a partir de ahora trabajará más en temas de gobernabilidad, desarrollo económico y cambio climático, según la Estrategia de Cooperación Suiza para Bolivia 2018-2021Enlace externo.

Suiza refrenda su compromiso con Latinoamérica, pero el DFAE ha dejado entrever también, en mayo, que la cooperación suiza podría irse retirando paulatinamente de algunos países de Latinoamérica y el Caribe a partir del 2021.

Esto es, en materia de desarrollo, Berna se centraría en 34 países (y no en los 46 actuales). Bajo esta nueva lógica, la lucha contra la pobreza (corazón de la filosofía suiza y de los Objetivos de Desarrollo del Milenio de las Naciones Unidas) cedería terreno en favor de los problemas migratorios, la creación de empleos, la promoción de la paz y los avances contra el cambio climático.

Suiza y las elecciones bolivianas

Como se citó, la posición de Suiza suele ser neutral en materia de conflictos políticos. Pero destacó en noviembre del 2019 que el Ministerio suizo de Exteriores (DFAE) haya apoyado la realización de nuevas elecciones en Bolivia.

A través de un pronunciamientoEnlace externo posterior a la renuncia del hoy expresidente Evo Morales, en noviembre, el DFAE expresó que “seguía con una gran atención e inquietud los acontecimientos políticos en Bolivia, haciendo un llamado a la celebración de nuevas elecciones que reflejen la voluntad política de la población”.

Y Berna ofreció su apoyo a Bolivia para preparar los comicios.

Para memoria, la crisis política en Bolivia estalló en octubre, cuando Morales fuera reelecto por un margen muy estrecho que despertó la inconformidad de la oposición. Poco después, la Organización de Estados Americanos (OEA) publicó un informe en el que aseguró que existieron “acciones irregulares deliberadas” por parte del gobierno de Evo Morales en los comicios del 20 de octubre, razón por la que la OEA conminaba a una nueva elección.

Crecerán las protestas

La investigadora del Centro Albert Hirschman sobre la DemocraciaEnlace externo de Ginebra, Yanina Welp, publicó en diciembre un minucioso análisis de la crisis política que vive América Latina.

Lo más relevante de su visión:

JUNIO: Se aguardaban elecciones presidenciales en Panamá, Guatemala, Argentina, Uruguay y Bolivia, entre otros países. La región parecía tranquila aunque las economías mostraban estancamiento.

OCTUBRE: Inició una oleada de protestas masivas en distintas naciones.

Perú: crisis institucional y un enfrentamiento entre el Gobierno de Martín Vizcarra y el Congreso controlado por el fujimorismo provocó el fin del Legislativo en funciones y la convocatoria de elecciones parlamentarias para enero del 2020.

Ecuador: una reforma económica provocó rechazo general. El gobierno de Lenín Moreno envió al ejército a acallar los reclamos, pero fracasó.

Chile: un repunte en el costo del transporte público detonó una intensa inconformidad en la gente.

Bolivia: Evo Morales -en el poder desde el 2005- protagonizó un cuestionado triunfo en las elecciones de octubre, que presumiblemente habían sido manipuladas. Morales renunció (exiliándose primero en México y después, en Argentina). Grupos opositores tomaron el gobierno con apoyo de los militares.

Colombia: protestas encabezadas por sindicatos fueron reprimidas. Hay desconfianza en el gobierno.

ELEMENTOS COMUNES: Existe un declive democrático y se esperan cada vez más protestas, en un marco de estancamiento económico y creciente desigualdad social.

Fin del recuadro

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