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Tecnología financiera


Suiza va a la zaga en materia de tecnofinanzas




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El Centro de Almacenamiento de Datos de Diessenhofen. Los entusiastas de la cadena de bloques (blockchain) aseguran que este tipo de tecnologías son más seguras que los servicios financieros tradicionales. (Keystone)

El Centro de Almacenamiento de Datos de Diessenhofen. Los entusiastas de la cadena de bloques (blockchain) aseguran que este tipo de tecnologías son más seguras que los servicios financieros tradicionales.

(Keystone)

Suiza posee una de las plazas financieras más importantes del mundo y suele encabezar los índices mundiales de innovación. Sin embargo, se ha quedado atrás en materia de tecnofinanzas, sector que será un activo generador de empleo y riqueza en el futuro cercano.

Nueva York, Londres y Berlín se perfilan claramente como las principales potencias de esta industria a escala global. Y en Europa, incluso Luxemburgo y Holanda parecen tener más oportunidades de quedarse con el centro de Europa. En Asia, China, India y Singapur son claramente los líderes.

Entrevistadas por swissinfo.ch, diversas figuras clave de las también conocidas como finanzas tecnológicas esbozan el camino que debe andar Suiza para alcanzar a los principales actores de la industria. Y advierten que se requiere actuar con prontitud porque, a la luz de las cifras, las tecnofinanzas helvéticas atraen hoy porcentajes mínimos de capital de riesgo (ver gráfico).

De acuerdo con el grupo de investigación Statistica, las transacciones financieras realizadas en línea superaron los 2 billones de dólares en 2015 y superarán los 5 billones de en 2020. De este total, Suiza solo está a cargo de operaciones por 16 900 millones de dólares (ver gráfico).

Este dato supera el que registran Singapur u Hong Kong, pero es modesto si se considera que Zúrich es la séptima plaza financiera del mundo y Ginebra es la décimo tercera, según el Índice Global de Plazas Financieras.

A juicio de los expertos, las razones por las que Suiza es un pequeño jugador en las tecnofinanzas son múltiples:

Innovación en otros ámbitos

El Índice Global de Innovación del IMD de Lausana es uno de los informes anuales que sitúan a Suiza en la cima –o cerca de ella- en materia de competitividad e innovación. Cuando se trata del número de patentes registradas, Suiza está acostumbrada a obtener los mejores lugares, aun cuando estos pertenezcan a unos cuantos gigantes como Nestlé o Roche.

Tecnofinanzas suizas

Existen numerosas razones por las que Suiza puede mirar con optimismo su futuro en las tecnofinanzas. Según Swisscom, hay alrededor de 185 empresas emergentes que proponen una amplia variedad de servicios: desde la oferta de campañas de publicidad hechas por robots (como InvestGlass) hasta la venta de seguros (Knip), software (Temenos) y servicios de pago (Twint/Paymit).

La sólida protección de datos que existe en Suiza, la neutralidad política y el favorable régimen fiscal que ofrecían en el pasado reciente muchos cantones han atraído a compañías extrajeras como Ethereum, Xapo o Blackphone.

Y bancos como UBS, Credit Suisse, la reaseguradora SwissRE, la empresa de telecomunicaciones Swisscom y el mercado de valores helvético SIX se cuentan entre las compañías más interesadas en el desarrollo de las tecnofinanzas.

Durante los últimos años han surgido varias empresas dedicadas a acelerar la creación y despegue de empresas emergentes. Una de ellas es nexussquared, cuya ambición es que Suiza se convierta en un centro internacional para las tecnofinanzas.

Sin embargo, cuando se trata de medir la actividad y penetración de las empresas emergentes (start-ups), Suiza ocupa más bien una plaza intermedia, como lo prueba el reciente informe Swiss Fintech 2016, elaborado por Ernst & Young y por la Asociación Suiza de Finanzas y Tecnología (Swiss FinteCH)- Suiza ocupa un lugar intermedio.

La realidad cotidiana confirma esta información. Hace poco, la consultora de Zúrich nexussquared inició una selección de empresas emergentes europeas para incorporarlas a su programa nexuslab (de aceleración de proyectos) y encontró que se presentaron muy pocas candidatas suizas. Y solo una de las ocho finalistas era de origen helvético.

“En Suiza hay mucha innovación, pero los inversores tienen aversión a asumir riesgos”, opina Daniel Grassinger, fundador de nexuslab y los innovadores helvéticos, añade, tienden a proteger de más sus ideas. Explica que las esconden demasiado tiempo mientras trabajan en los detalles que las convertirán en las mejores de su tipo, pero lo que suele suceder es que alguien más en otro sitio tiene la misma idea y simplemente, la pone en marcha sin pérdidas de tiempo.

Escasez de talento

“Los centros de tecnofinanzas de Berlín y Londres están llenos de desarrolladores de Europa del Este que se ven atraídos por la diversidad y el estilo de vida que ofrecen estas ciudades”, señala Fabian Vogesteller, uno de los desarrolladores de la fundación Ethereum. En su opinión, Londres podría perder un poco de atractivo como resultado del Brexit.

En Suiza, a diferencia de las capitales alemana o británica, actualmente existe un limbo en materia de fiscalización empresarial que está frenando la toma de decisiones estratégicas de los corporativos. Bruselas obligó a los cantones suizos a eliminar los esquemas tributarios preferenciales que ofrecían a las firmas extranjeras, porque los consideraba una competencia desleal para la Unión Europea. Pero ahora es difícil para las empresas foráneas predecir cuál será el panorama fiscal que les ofrecerá Suiza en los próximos tres años, lo que limita la llegada de talentos para desarrollar las tecnofinanzas helvéticas.

Adaptando regulaciones

La Autoridad Supervisora de los Mercados Financieros de Suiza (Finma) es consciente de la nueva realidad que impone el desarrollo de servicios financieros digitales, pero los supervisa de forma muy incipiente.

En países como Gran Bretaña las cosas son muy distintas. John Hucker, presidente de Swiss FinteCH explica que los reguladores financieros británicos han hecho un gran trabajo en materia de supervisión y reglamentación de las tecnofinanzas. “Pero han logrado también un sistema que permite que las autoridades y las empresas trabajen juntas en la adaptación del marco regulatorio. En Suiza, por el contrario, no vemos esa interactividad. Se suele adoptar un enfoque mucho más liberal y no se interactúa con las empresas”.

A este respecto y en su defensa, Mark Branson, director de Finma, afirma que la institución que encabeza tiene las manos atadas por una legislación financiera que quedó totalmente rebasada y que jamás imaginó un sistema financiero digital. “La regulación [del sistema financiero suizo] se basa en la Ley Bancaria de 1936, que solo contempla un universo análogo, lo que por definición deja fuera cualquier tipo de servicios digitales. Y la revolución financiera evoluciona a tal rapidez que es imposible ofrecer una solución legal 100% perfecta”.

Esfuerzos desarticulados

Además de una estrategia bien estructurada, Gran Bretaña cuenta con funcionarios gubernamentales de primer nivel que encabezan las estrategias relacionadas con las tecnofinanzas. También en este ámbito Suiza está a la zaga. En abril pasado, el Gobierno presentó un documento llamado Digital Switzerland (Suiza Digital), en el que ofrece que diversas áreas de gobierno trabajen coordinadamente en la tarea de analizar reformas legislativas para sacar el máximo provecho económico a la presente era digital, pero siempre garantizando la protección de datos.

Dicho documento está en fase de consulta, pero en Suiza las ruedas de la molienda siempre giran con lentitud, así que el proceso tomará varios meses.

Sin embargo, mientras la consulta encabezada por el Gobierno avanza lentamente, el número de asociaciones de tecnofinanzas e incubadoras de empresas emergentes sigue aumentando y no amainará el ritmo en el futuro próximo, lo que algunos expertos consideran un problema.

"¿No sería estupendo que trabajaran juntas todas las partes (gobierno, autoridades financieras y empresas concernidas) para alcanzar el reto común que tienen?", pregunta uno de los asistentes a un reciente evento de tecnofinanzas celebrado en Zúrich, que prefiere mantener el anonimato.

Algunas empresas del sector se quejan también de que las agencias de desarrollo económico (a escala federal y cantonal) sencillamente no entienden la importancia de las tecnofinanzas y apenas comienzan a ocuparse del tema.

Este juego no ha terminado

“Este tren todavía no ha salido, aún hay mucho por hacer”, dice optimista Daniel Gasteiger, cofundador de nexussquared. Asegura que Suiza aún tiene un gran potencial para convertirse en uno de los actores líderes a escala mundial en la tecnología de cadena de bloques.

Posiblemente el sector tecnofinanciero deba inspirarse en la experiencia de la biotecnología y de la tecnología médica de Suiza, que nacieron con el nuevo milenio y que son cada vez más fuertes. En 2003, Domenico Alexakis fundó Swiss Biotech, una asociación que buscaba defender los intereses de este sector y coadyuvar a mejorar su marco legal. En 2006 tenía 145 miembros; en 2015, 270. La biotecnología genera hoy 15 000 empleos e ingresos al país por 5 000 millones de dólares.

Alexakis explica que entre los integrantes de Swiss Biotech figuran grandes empresas, pero también pequeñas compañías emergentes. “La clave ha sido mostrarles las ventajas de contar con un sector biotecnológico fuerte. Tan pronto la gente entiende el impacto económico que esto tiene, comienza a subirse a bordo del proyecto y a apoyarlo”.

Tecnofinanzas

La rápida expansión del sector de las tecnologías financieras ahora incluye una amplia gama de servicios financieros digitales. Nuevas plataformas de ‘software’ y aplicaciones diversas ofrecen hoy a la gente la posibilidad de realizar servicios bancarios, enviar de remesas o gestionar fortunas.

Un sistema descentralizado llamado cadena de bloques (blockchain) es capaz actualmente de almacenar y distribuir monedas virtuales (como el bitcoin) y contratos digitales (como escrituras de una propiedad o terreno), sin necesidad de bancos o sistemas de compensación formales. Una forma de operar que anticipa reducciones en el cobro de comisiones, más seguridad, y que permitirá esquivar la volatilidad vinculada a un mercado de divisas controlado por los bancos centrales.

Grandes firmas tecnológicas como Google, Amazon o Alibaba se están sumando a esta tendencia. Y los clientes de las tecnofinanzas pueden ser tanto personas de a pie como corredores de Wall Street o multimillonarios.

Las tecnofinanzas ¿una burbuja sobrevalorada al estilo de las puntocom o el futuro de las finanzas? Su opinión nos interesa.

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Traducción del inglés: Andrea Ornelas, swissinfo.ch

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