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Testimonio de periodista “Salí de Colombia para preservar la vida”

Personas protestan con el torso pintado de rojo

"Elegimos la vida", se lee en la espalda de una manifestante que protesta el 26 de julio de 2019 en Cali contra los asesinatos de activistas sociales en Colombia.

(afp_tickers)

El júbilo de 2016, cuando la primera guerrilla del país y el Gobierno de Colombia firmaron la paz, ha cedido el paso a una situación dramática: Solo en lo que va de 2019, 500 civiles han sido asesinados y los periodistas son blanco de ataques. Víctima de amenazas de muerte, Sergio Camilo Charry pidió asilo en Suiza.

“Amo a mi país y me duele haber salido, pero prefiero preservar mi vida y aportar mi granito de arena desde la distancia”, sentencia este joven periodista.

Reporteros sin FronterasEnlace externo  denuncia un “ambiente nocivo para el periodismo en Colombia” y evoca las agresiones contra periodistas de The New York TimesEnlace externo tras la publicación de un reportaje que compromete al ejército colombiano:

“El reportaje, publicado el 18 de mayo en The New York Times, versa sobre el comandante del ejército de Colombia, Nicacio Martínez, que habría ordenado a sus tropas ampliar el número de bajas civiles, duplicando la cantidad de criminales y rebeldes que matan, capturan u obligan a rendirse en batalla.

“Estas revelaciones, que se basan en órdenes escritas y entrevistas a altos oficiales, han desencadenado agresivas declaraciones de políticos y amenazas contra el periodista del diario Nicholas Casey y Federico Rios, fotógrafo independiente que colabora con The New York Times en Colombia”.

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Oriundo del suroccidental departamento colombiano de Huila, Charry ingresó al mundo del periodismo enOPAnoticiasEnlace externo desde la fundación de ese cotidiano hace unos 10 años. Empezó como operario y cuatro años después pidió y le fue dada la oportunidad de escribir. Lo hizo en la rúbrica deportiva.

Más tarde pasó a la sección digital y desde ahí se entregó a la misión específica de su periódico: atender las denuncias de la comunidad, investigar y denunciar. Informar lo que callaban los medios tradicionales, propiedad de familias adineradas alejadas y/o desinteresadas de los problemas de la gente común.

“Me gustó y me sentía orgulloso. No soy titulado. Me hice en la calle y también aprendí en mi casa. Mi abuelo fundó en su época un periódico local alternativo con un objetivo meramente social. En la casa nos inculcaron la visión de indagar, de cuestionar”.

Alto riesgo para la prensa en Colombia

Pero la tarea periodística no es un ejercicio exento de riesgos y mucho menos en un país trastocado por décadas de violencia.  Colombia ocupa el lugar 129 (de 180) en el Barómetro 2019Enlace externo de Reporteros sin Fronteras (RSF) sobre la Libertad de Prensa en el Mundo.

Para los medios alternativos y/o regionales, la situación es aún más dramática como lo revela el documental ‘En el medio: los silencios del periodismo colombianoEnlace externo’, de la Fundación para la Libertad de Prensa.

La denuncia de corruptelas u otras irregularidades ganaba al periódico OPAnoticias y a sus miembros represalias como el recorte de anuncios publicitarios, la obstaculización informativa e incluso el cierre de sus cuentas en redes sociales, una situación que ha sido puesta de manifiesto por RSFEnlace externo:

Colombia sigue siendo uno de los países más peligrosos del continente para la prensa

Reporteros sin Fronteras

Fin de la cita

“En Colombia aún son frecuentes las agresiones, las amenazas de muerte y los asesinatos de periodistas, por lo que sigue siendo uno de los países más peligrosos del continente para la prensa. Los reporteros que trabajan en temas como el orden público, los conflictos armados, la corrupción, la colusión de políticos con grupos armados y los problemas medioambientales suelen padecer presiones, intimidaciones, actos de violencia”.

Una paz que no todos querían

Además, ‘OPAnoticias’ compartió el entusiasmo del proceso de paz. Pero el paradigmático acuerdo, firmado en 2016 entre el Gobierno del presidente Manuel Santos (2010-2018) y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC/actualmente desarmadas y convertidas en partido político), enfrentó muchas resistencias. En particular en regiones como Huila, partidaria del expresidente Álvaro Uribe (2002-2010), feroz opositor.

+ ¿Por qué el proceso de paz colombiano es único en el mundo?

A los simpatizantes del proceso, incluidos periodistas como Sergio Camilo, les colgaron el sambenito de miembros de las FARC.

“‘Usted es ‘guerrillero’, me decían en la calle. Eso es muy peligroso. Fue un cambio para mí y para mis compañeros”.

En efecto, una de las estrategias para atacar a líderes sociales o periodistas en Colombia ha sido la de pretender que forman parte de los grupos insurgentes, lo que les gana la animadversión general y los convierte en blanco de los paramilitares.  

El acoso contra Sergio Camilo y sus compañeros no terminó ahí. Durante la campaña presidencial para la elección del sucesor de Manuel Santos, sus informaciones sobre los candidatos que contendían con Iván Duque (uribista y quien finalmente obtuvo la mayoría, convirtiéndose en presidente de Colombia en 2018) les ganaron nuevas advertencias.

Amenazas e intimidaciones

“Me mandaban mensajes intimidatorios y un día me fueron a buscar a la casa”, narra el comunicador. “Acudí a la policía, pero me dijeron que lo que había pasado no era suficiente para levantar la denuncia”.

Sin embargo, la defensa del proceso de paz, las informaciones sobre los candidatos presidenciales que lo apoyaban y las cotidianas revelaciones de ilegalidades tenían consecuencias más graves de lo que la policía pudo (o quiso) apreciar.

Un hombre se presentó en la redacción y le dijo de frente a Camilo que o cuidaba lo que escribía o lo iban a matar. “Haga lo que tenga que hacer y déjenos trabajar”, le respondió el periodista.

Pero en un país donde las estadísticas de la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHAEnlace externo) sobre civiles asesinados son alarmantes…

Gráfico sobre ataques a civiles en colombia
(Kai Reusser / swissinfo.ch)

... una amenaza semejante no era desdeñable. El joven periodista decidió poner tierra de por medio.

Solicitud de asilo

Sergio Camilo Charry llegó a Suiza en mayo de 2018 y presentó una solicitud de asilo. Espera la respuesta a un recurso de apelación tras una primera decisión negativa. “El Estado colombiano está en capacidad de resguardar su vida y de combatir a los grupos residuales que actúan en el país”, le dijeron. En opinión de las autoridades helvéticas, la situación en Colombia permite el libre ejercicio periodístico.

Los datos recogidos por los organismos nacionales e internacionales dan cuenta de una situación muy diferente:

En lo que va de 2019, la ONG colombiana Fundación para la Libertad de PrensaEnlace externo ha documentado 250 violaciones, incluidos obstrucción a la información, acoso judicial, agresiones, amenazas, asesinatos (2), atentados, desplazamientos, detención ilegal, espionaje y estigmatización.

En su reporte de 2018 la ONG señala que la violencia contra la prensa se ha recrudecido: “El fenómeno de violencia ha cambiado y aunque cada vez es menos letal, los ataques van en aumento, este año fueron 477, incluidos tres asesinatos.

“Los agresores y las formas de censura son cada vez más diversas: actores ilegales que amenazan, secuestran y asesinan; funcionarios que obstruyen, estigmatizan y usan el aparato judicial para censurar; una fuerza pública que agrede y detiene ilegalmente, particulares que usan las redes sociales para acosar y amenazar; y un Estado que desprotege, no investiga y no garantiza justicia.

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