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Testimonios históricos Archivos policiales revelan historias de migrantes

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Foto del migrante español Carlos Reyes

El migrante español Carlos Reyes y el ‘Spanische Weinhalle’ (pabellón del vino español), uno de sus locales en Basilea.

(Staatsarchiv Basel-Stadt)

Simpatizantes nazis, el dueño de un burdel, un refugiado político y una joven independiente son algunos de los personajes que emigraron a Basilea en el pasado y cuyas vidas fueron reveladas por archivos de la policía migratoria basiliense. Sus historias narran el perfil de quienes llegaron a afincarse a esta ciudad aledaña al Rin.

El Archivo Estatal del Cantón de BasileEnlace externoa contiene alrededor de 500 000 expedientes de inmigración, todos del siglo pasado. Las estanterías que los albergan ocupan un espacio de más de un kilómetro y constituyen la principal colección de este tipo en Suiza. Son testimonio de que Basilea, cantón vecino a Francia y Alemania, ha visto cruzar a muchas personas por sus fronteras.

Algunos de los archivos históricosEnlace externo se presentan en una exhibición ubicada en el Patio del ArchivoEnlace externo. Y dicha muestra forma parte, a su vez, de la Magnet BaselEnlace externo, un conjunto de exposiciones sobre migración de la región. La muestra incluye información hasta 1974, debido a que ese año entró en vigor una nueva política de protección de datos personales.

"Nos dimos cuenta de que hay mucho más contenido en estos expedientes que solamente nombres y números. Hay historias de vidas completas ", afirma la responsable principal del archivo, Esther Baur.

Simpatizantes nazis

Está el caso de la pareja de esposos LippEnlace externo. Karl era alemán y María, austriaca, según se sabe por un documento gráfico que se encontró sobre ellos. Vivieron en Basilea durante muchos años y eran simpatizantes nazis. Se decía en aquella época que Karl Lipp colectaba fondos para financiar la causa de Adolfo Hitler.

Los Lipps, imagen del archivo policial de inmigración.

Los Lipps, imagen del archivo policial de inmigración.

( Staatsarchiv Basel-Stadt)

Cuando concluyó la Segunda Guerra Mundial, en junio de 1945, los colegas de Karl lo denunciaron ante las autoridades. Él lo negó todo. Pero la policía interrogó a los vecinos de los Lipps, quienes ofrecieron una versión distinta a la del alemán.

En agosto, las autoridades suizas solicitaron a la pareja abandonar el país.

“Los simpatizantes nazis eran expulsados de forma casi siempre rigurosa, aplicando la política llamada ‘Nazi Putzete’ (limpieza de nazis) de la época”, recuerda Baur.

Karl y Maria intentaron apelar la decisión, pero sus gestiones fueron en vano: tuvieron que dejar Basilea el año siguiente. Karl, quien aún soñaba con Suiza, regresó secretamente a Basilea. Pero fue atrapado dos veces, siendo obligado a purgar una breve condena en prisión.

Refugiada política

El caso de Vanda Kovàcs (su nombre ha sido cambiado para respetar la política de protección de datos) no podía ser más distinto del caso Lipps. Ella huyó de Hungría para establecerse en Suiza en 1956.

"Formaba parte de los refugiados que abandonaban un país comunista en un periodo en el que esta doctrina estaba en su apogeo. Las personas procedentes de esos países, y opositoras al comunismo, tuvieron que huir y eran recibidas con los brazos abiertos ", explica Baur.

Kovàcs fue acogida por una familia de Basilea. Se registró debidamente ante la policía de inmigración, que la recibió con gran amabilidad. La mujer, talentosa jugadora de tenis de mesa, encontró trabajo como ayudante en un laboratorio de la empresa farmacéutica Sandoz y más tarde se casó con un suizo. Posteriormente, ambos se mudaron a vivir a Estados Unidos.

El propietario del burdel

Algunos otros inmigrantes simplemente fueron tolerados por los habitantes locales en esa época. Es el caso del español Carlos Reyes, quien llegó a Basilea con su esposa Margarita en 1932. En Suiza construyeron "un negocio de prostitución bastante grande", narra Baur.

Carlos Reyes y su esposa Margarita.

Carlos Reyes y su esposa Margarita. ​​​​​​​

( Staatsarchiv Basel-Stadt)

"Su caso evidencia como una persona de dudosa reputación pudo beneficiarse del desinterés de las autoridades y gozó de más tolerancia que en otros casos”, dice.

Reyes dirigía el Hotel Sonne de Basilea en 1934, año en el que uno de sus clientes fue contagiado por una camarera de una enfermedad de transmisión sexual. Éste denunció al dueño del burdel ante el Gobierno cantonal por vía escrita: "¿Por qué se permite a los extranjeros manejar burdeles?". La policía allanó el hotel y encontró diversas "irregularidades" en el negocio.

Reyes se mudó y compró un hotel en España. En 1955 intentó obtener la ciudadanía suiza en Basilea, pero su solicitud fue rechazada por las autoridades. Al hacer las investigaciones del caso, estas últimas encontraron que era un ciudadano “no grato”.

Las últimas negociaciones que realizó Reyes ante las autoridades de Basilea estuvieron relacionadas con trámites para adquirir propiedades.

La historia de la empleada doméstica

En contraste, la asistenta alemana Anna KuhnEnlace externo, quien llegó a Basilea en 1925, no tuvo concesiones. Tuvo que luchar con ahínco por sus derechos. Logró contratarse Encontró un empleo como empleada doméstica en una casa basiliense, algo que era común en la época.

Pero pronto supo que las autoridades habían puesto a un detective a investigarla porque algunas veces trabajaba para la tienda de abarrotes de la familia que la recibió. Un trabajo que, en teoría, no tenía permitido realizar. Por ello, no se le permitió quedarse en Basilea de forma permanente.

Informe sobre Anna Kuhn

Informe que asienta que Anna Kuhn fue encontrada trabajando en una tienda de venta de huevos y no como empleada doméstica. Agrega que Kuhn tendrá que ofrecer más información al respecto. 

( Staatsarchiv Basel-Stadt)

Anna se comprometió posteriormente con un suizo. La hermana de su prometido quería que ella se hiciera cargo de atender su tienda de venta de huevos. Las autoridades rechazaron su solicitud de cambio de empleo. Anna y su futura cuñada apelaron sin éxito la decisión. La policía migratoria y la oficina de trabajo de Basilea prohibieron a Anna trabajar hasta que estuviera casada.

En agosto de 1930 se casó, convirtiéndose en ciudadana suiza, lo que le permitió comenzar a trabajar de forma legal en la tienda de venta de huevos en el centro de la ciudad.

Éste es un caso clásico de una joven independiente cuyo comportamiento contravenía las reglas de lo aceptable en aquellos tiempos. Y esa es la sola causa por la que fue investigada, dice Baur.

“Uno de los temores de las autoridades dedicadas a la migración y de la población, en general, era la celebración de matrimonios ficticios, un delito que se cometía a menudo. Fue algo que sucedió hasta los 70 y 80, “pero es una práctica que jamás estuvo tan extendida como mucha gente piensa”, dice Baur.

La archivista afirma que es difícil elegir casos de inmigrantes que muestren con precisión la realidad típica de la época ya que hay muchos expedientes. Pero se siente satisfecha de la selección que hizo porque refleja las distintas olas migratorias que se dieron en Basilea y la diversidad de la gente que las compuso.

Para Baur se trata simplemente de “hacer visible a la gente que, de otra manera, jamás habrían tenido ninguna notoriedad”.

Exhibición Magnet Basel

La exhibición Magnet Basel – Migración en Tres Países (Suiza, Alemania y Francia) puede visitarse hasta el 1 de octubre del 2017.

Se encuentra expuesta en cinco sitios: tres de ellos en Basilea y también en Liestal (en el cantón de Basilea Campo) y en Lörrach (Alemania). Incluye temas como la vida de las asistentas domésticas alemanas, la inmigración italiana y la de los migrantes actuales.

También pueden apreciarse estos archivos en el Museo de las CulturasEnlace externo, ubicado en Basilea, en la exhibición llamada Migración: moviendo al mundoEnlace externo, que muestra como la historia humana se ha visto marcada siempre por la migración.

Los visitantes de la exhibición del Archivo Estatal del Cantón de Basilea también pueden apreciar una selección de casos de los migrantes actuales que han elegido este cantón como destino.

Esto incluye el expediente de un hombre originario de Gambia que llegó a Suiza ilegalmente en 2015, y quien no pensaba que obtendría una autorización de residencia. Está también un kurdo que fue reconocido como refugiado político ahora es estudiante. O el caso de una brasileña que rompió paradigmas, halló un empleo en Novartis y tramita ahora la nacionalidad suiza para ella y para su familia.

Hoy, la población extranjera en la ciudad de Basilea representa 35% del total. Los cinco países que más inmigrantes recibenEnlace externo, según datos del 2015, son Alemania, Francia, Italia, Estados Unidos e India.

Fin del recuadro


Traducido del inglés por Andrea Ornelas, swissinfo.ch

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