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Thomas Minder


Un indignado que luchó solo contra todos


Por Andreas Keiser


Entre las pasiones de Thomas Minder, la ornitología. ()

Entre las pasiones de Thomas Minder, la ornitología.

Ganador indiscutible de la votación de este domingo, Thomas Minder era un desconocido todavía hace diez años. El éxito de la iniciativa contra los salarios abusivos no solamente obedece a la popularidad de la reivindicación, sino también a su personalidad.

Es un hombre obstinado que a veces se excede, como describen a Thomas Minder partidarios y opositores. Él mismo va más lejos y se califica de “terco y duro". Capricornio, de 52 años, el jefe de la empresa familiar Trybol, fabricante de pasta de dientes, fue elegido miembro del Consejo de los Estados (Cámara Alta del Parlamento) en 2011.

Hoy, Thomas Minder, del cantón de Schaffhausen, es conocido en todos los hogares del país. Irrita a las élites políticas y económicas, pero su misión es extremadamente popular: poner coto a los “salarios abusivos” con los que algunos dirigentes empresariales han irrumpido en los titulares de la prensa desde hace varios años.

Todo comenzó en el otoño de 2001, cuando los problemas económicos impidieron despegar a los aviones de la otrora aerolínea nacional, Swissair. En quiebra, la empresa, orgullo suizo, fue incapaz de pagar las facturas a sus proveedores. Con ella se hundieron en una profunda crisis muchas otras firmas, incluyendo Trybol.

Thomas Minder

Nació el 26 de diciembre de 1960 en Schaffhausen (SH).

Escuela de Comercio en Neuchâtel.

Responsable de la importación y exportación de un fabricante de sombreros en París.

MBA de la Universidad de Fordham, Nueva York.

Rango de primer teniente y comandante del ejército suizo y de comandante de compañía de carabineros en Schaffhausen.

Dirige la empresa familiar Trybol AG (pasta de dientes y otros productos de higiene bucal), sin cotización en la bolsa, desde hace 23 años. Thomas Minder, por lo tanto, no proporciona ninguna indicación sobre su sueldo.

Serie de escándalos

De Swissair nació Swiss. Trybol no se hundió. Sin embargo, Thomas Minder, sufrió grandes pérdidas a causa de la debacle, lo que alimentó su ira contra los responsables de la quiebra de la empresa aérea, y en especial contra su último presidente, Mario Corti. En funciones durante apenas unos meses, éste último se hizo pagar por adelantado el equivalente al salario de cinco años.

Los casos de honorarios exorbitantes se encadenan: salarios duplicados para los directivos de los ferrocarriles nacionales (CFF) - que provocan la aparición de la palabra “aprovechados” en boca de políticos socialistas - paracaídas dorado para los directivos de ABB, Percy Barnevik  y Göran Lindahl, a pesar de su rendimiento poco convincente: el tema se mantiene en la prensa.

Thomas Minder lanza entonces la idea de someter los sueldos de los directivos a  las asambleas generales de las empresas concernidas. Pese a una recepción más que fría de la clase política, este corredor y ornitólogo apasionado presenta el texto de la iniciativa popular en octubre de 2006. Dada la indignación popular, no requiere mucho tiempo para recoger las 100.000 firmas necesarias.

Las cámaras federales se toman su tiempo. La derecha quiere a toda costa evitar ese texto que considera hostil a la economía. Luego de años de piruetas, un contraproyecto indirecto es finalmente incluido en la agenda de votaciones.

Uso de la fuerza

Durante todos estos años, Thomas Minder nunca ha dejado de luchar, solo contra todos. Tras el sismo en el UBS, no dudó en calificar a los líderes del primer banco suizo como los “fracasados del siglo”.

En la Asamblea General del UBS, en abril de 2008, Thomas Minder, accionista, intentó entregar una copia del Código de Obligaciones, al ex director general, Marcel Ospel. Fue interceptado con uso de la fuerza por los servicios de seguridad, lo que interrumpió la sesión. Ospel admitiría luego que había sido una reacción “exagerada”.

Conflicto con Christoph Blocher

A fuerza de intervenciones contra el letargo político, los salarios escandalosos y la avaricia de algunos patronos, Thomas Minder se convirtió en la encarnación  de la indignación popular. Lo que explica también que, solo, sin ser miembro de ninguno partido, hubiera sido electo holgadamente en las elecciones federales de 2011, en detrimento de un político con experiencia.

Desde su llegada al Consejo de los Estados, Thomas Minder polariza. “Dice lo que piensa”, comentan con frecuencia sus colegas.

Como todos los legisladores sin partido, Thomas Minder debió unirse a un grupo parlamentario para ser miembro de una comisión y eligió a la Unión Democrática del Centro (UDC/ derecha conservadora). Ahí, considera, experimentó lo que es la traición política. Luego de apoyar la iniciativa, la figura tutelar de la UDC, el zuriqués Christoph Blocher, decidido luchar en su contra.

Duro en cuestiones de asilo

Thomas Minder comparte aún algunas ideas con el partido de Christoph Blocher, en particular sobre cuestiones de asilo. En cuanto a la energía, sin embargo, opina al contrario de la UDC y coincide con los ecologistas y los ecologistas liberales. Es partidario de las energías renovables y del abandono de la energía nuclear.

Thomas Minder es ahora el ganador de una votación que alimentó acalorados debates entre la población. David venció a Goliat (con los millones invertidos por el sector económico en contra de su iniciativa). Sin embargo, su objetivo no ha sido totalmente alcanzado.

El camino aún es largo

El nuevo artículo constitucional aprobado por los suizos prevé el fortalecimiento de los accionistas. Los expertos no son unánimes sobre su  eficacia para lograr la desaparición permanente de los sueldos exorbitantes.

El gobierno deberá proponer una ley de aplicación y las cámaras deberán aprobarla. Es probable que la derecha intente aún debilitar el alcance del texto.

“Nunca dije que quería reducir los salarios”, precisó Minder al diario Le Temps y ante la sorpresa de numerosos observadores. “Me parece que los accionistas deben asumir la responsabilidad sobre las retribuciones acordadas por la empresa. Si están de acuerdo en despilfarrar el dinero de su compañía con el pago de sueldos exagerados, ese es su problema”.


Traducción, Marcela Águila Rubín, swissinfo.ch



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