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107 años del Club Suizo de Buenos Aires "Vengan a visitarnos, queridos suizos"

Remar a la luz de la Luna llena es una de las muchas actividades que los miembros del Club Suizo de Buenos Aires realizan en la estación fluvial de Tigre. "Vengan a visitarnos", aclaman sus miembros a los suizos que viven en el país alpino. 

Dicen que Jorge Luis Borges llamaba a Tigre "la Venecia salvaje". Una ciudad portuaria desde la que se exploran islas e islotes que brotan entre las aguas del río Luján o Sarmiento. El Delta del Paraná es el quinto más grande del mundo y el único que desemboca en un estuario de agua dulce, sostienen las autoridades del lugar, que buscan fomentar la atractividad del sitio. 

Y es que Tigre puede ser una entrada al paraíso. Allí, a partir de mediados del siglo XIX y hasta mediados del siglo XX, la inmigración europea, principalmente venida de Italia, hizo su lugar de descanso.  En esa época comenzó también la actividad de los primeros clubes de remo. El primero fue el británcio 'Buenos Aires Rowing Club' y le siguieron 15 más, entre ellos el club suizo.

Socios fundadores del Club Suizo de Buenos Aires en un cuadro en uno de los muros de la casa principal del recinto.

Socios fundadores del Club Suizo de Buenos Aires en un cuadro en uno de los muros de la casa principal del recinto.

(Carlo Pisani)

A orillas del río Luján, en la sede del Club Suizo de Buenos Aires, fundado el 17 de mayo de 1913, nos encontramos con unos 20 de sus 126 miembros. Nos reciben con los brazos abiertos. Escuchamos voces emocionadas conversando en dialecto suizo-alemán. Y después, sentandos todos en la mesa, nos enteramos que algunas de las presentes aprendieron el idioma de su tierra de origen a través de sus padres en tierra argentina. 

No es el caso de Max Amrein, originario de Biel. Nació en Suiza el 10 de diciembre de 1926 y se lanzó a la aventura como empresario en Brasil a los 22 años. Después se dirigió a la Argentina. "Viví en Suiza hasta que finalizó la Segunda Guerra Mundial. Trabajaba en una empresa de exportación de productos médicos. Y después me hice socio de la fábrica de fresas dentales. Con la guerra quedamos con problemas para exportar los productos. Un día tomé el tren a Lausana y a mi lado se sentó el hijo del otrora embajador brasileño en Suiza. Así llegué a Brasil".

Breve: Amrein abrió un nuevo camino a los productos suizos en Brasil. Y el destino después lo dirigió a la Argentina.

todos

En el salón del Club con algunos de sus miembros, entre ellos, Max Amrein, de Biel (al frente a la izquierda). 

(swissinfo.ch)

Margarita Speck (77) también está en el salón. Sus padres provenían de Basilea y Argovia y se transladaron a la Argentina en la década de los 30. Hoy destaca por sus premios en el remo y dedica tiempo a este deporte dos o tres veces por semana.

"Quiero que haya más suizos en el club", nos dice la entusiasta remera. "En estos tiempos a los jóvenes ya no les interesa el remo", advierte, aludiendo a esa sutil crisis que marca cierta decadencia de los clubes de remo en Tigre, si se les compara con su época de oro hace ya un siglo, entre 1889 y 1916.

Margarita Speck

Margarita Speck en la chimenea del salón del Club Suizo de Buenos Aires, con los remos que caracterizan a la agrupación centenaria.

(Carlo Pisani)

Pero el Club Suizo de Buenos Aires incluso ha ganado encanto con los años. "Conserva y cuida con gran esmero sus embarcaciones, cada una de ellas bautizada con el nombre de algún cantón o ciudad de Suiza, obras de arte hechas en madera", nos explica Mabel Graciela Chamatro Pulos, al llevarnos a conocer ese legado. 

Una de las bellas embarcaciones del Club Suizo de Buenos Aires.

Una de las bellas embarcaciones del Club Suizo de Buenos Aires.

(Carlo Pisani)

Sobre el río vemos que se aproxima una barca y una amable sonrisa nos saludo. Se trata de Marta Remy. "Mi padre es suizo, importado, de Sion. vengo al club desde joven, nunca dejé de remar. El Club era muy sencillo y ahora se agrandó mucho y está muy bien. Vengo siempre". Y su invitación a visitarles en nuestra conversación con ella:

Club Suizo de Buenos Aires Yolanda Hauser: "He remado siempre"

"He transmitido la nacionalidad suiza a mis 4 hijas, a mis 15 nietos y a mis siete bisnietos". 

"El Club es una gran familia", indica Corinne Lagier, cuyos orígenes provienen de la región del Lago Leman, en la parte francófona de Suiza. Falta tiempo para conversar con todos. Pero la meta fue cumplida. Hemos visitado parte de la Quinta Suiza en Argentina con esta visita a uno de los 50 clubes y asociaciones suizas en este país.

(Norma Domínguez)

"A seguir remando", como nos ha dicho Margarita Speck, antes de despedirnos. Mientras tanto, en Tigre, la convivencia sigue. 

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