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Tipo de cambio fijo


Aún es prematuro "liberar" al franco suizo


Por Andrea Ornelas


El BNS ratifica su postura: no a la libre flotación del franco. ()

El BNS ratifica su postura: no a la libre flotación del franco.

En Pascua, un nuevo ataque especulativo llevó fugazmente al franco a rebasar el límite que le impuso el banco central, en su paridad frente al euro, en septiembre. Una política que favorece al sector exportador, pero que no está exenta de efectos colaterales.

En un encuentro con la prensa (10.04), el vicepresidente y presidente interino del BNS salió en defensa de la institución que encabeza y calificó de “infundadas” las dudas que se ciernen sobre la política cambiaria del banco.

Thomas Jordan reiteró que el BNS “está dispuesto a comprar divisas en cantidad ilimitada” para mantener al franco dentro de los límites previstos y reiteró que la moneda suiza “sigue sobrevaluada”.

La declaración se produjo luego de que la usual serenidad financiera de la Semana Santa se viera interrumpida intempestivamente el jueves (05.04) cuando, para algunas operaciones aisladas, el euro comenzó a cotizarse a 1,1997 francos.

Por primera vez en siete meses se había transgredido momentáneamente el tipo de cambio mínimo que el Banco Nacional de Suiza (BNS) fijó en 1,20 francos por divisa europea.

La volatilidad derivada de la fragilidad económica de España habría sido una de las razones, de acuerdo con analistas del diario suizo Le Temps.

Durante el fin de semana, el BNS fue criticado por representantes de la prensa helvética, como el Finanz und Wirtschaft, por “estar de vacaciones” en los momentos difíciles.

La política del banco central es considerada insuficiente, para algunos, y excesiva, para otros. Por ejemplo, el sábado (07.04), el presidente de Swissmem, Hans Hess, reiteró que si bien el franco fuerte no ha devastado a la plaza industrial helvética, la situación sigue siendo dramática.

Sin embargo, en el otro extremo, instancias como el Fondo Monetario Internacional (FMI) recomiendan a Suiza volver a la libre flotación tan pronto como sus condiciones económicas lo permitan.

En busca de certidumbre

¿Es tiempo de cambiar de estrategia cambiaria?

Janwillem C. Acket, economista en Jefe de la División de Investigación Económica Global del banco Julius Baer, dice a swissinfo.ch que el éxito de la actual política del BNS consiste en frenar los efectos de una mayor erosión cíclica, esto es, “permite a las empresas suizas una mayor estabilidad en la planeación y ejecución de sus actividades. Abandonarla arriesgaría a la economía a perder más de lo que gana”.

Por su parte, Jan-Egbert Sturm, director del Instituto de Economía Aplicada de Zúrich (KOF), explica a swissinfo.ch que un cambio de política cambiaria ahora estaría rodeado de incertidumbre.

“En el presente, no es claro cómo reaccionarían los mercados ante la eliminación del tipo de cambio mínimo. Quizás la paridad se mantendría en niveles cercanos a 1,20 francos por euro. Pero, posiblemente, cualquier noticia negativa venida de la zona euro catapultaría la especulación y se acendraría contra el franco”.

La visión de los economistas coincide con la percepción expresada por el ministro de Economía, Johann Schneider-Ammann, quien a finales de marzo afirmó ante la televisión suiza que abandonar el tipo de cambio mínimo “sería fatal para el país”.

El ex empresario fue aún más lejos al afirmar que miraría con buenos ojos un tipo de cambio de entre 1,35 y 1,40 francos suizos por euro.

La máquina del dinero

No hay decisión cambiaria sin efectos secundarios.

El viernes (06.04), el BNS publicó el Documento de Diseminación Estándar de Datos (DDED) con datos a marzo del 2012, en donde informa que las reservas internacionales del país sumaron 237.500 millones de francos suizos a finales de ese mes.

El último día de febrero se ubicaban en 227.200 millones de francos.

El BNS acumuló pues reservas por más de 10.000 millones de francos en un solo mes.

Cada vez que el BNS sale a comprar euros para atajar la especulación contra el franco –intervenciones que el banco maneja con la mayor discreción- debe realizar cualquiera de estos dos ajustes: Tomar dinero invertido en otros sitios (venta de oro, bonos cantonales, etcétera), o echar a andar la máquina de imprimir dinero. Esta última, una política con un claro costo inflacionario.

Jan-Egbert Sturm de KOF confirma la nocividad del repunte de precios, pero desestima los temores del FMI, porque Suiza está lejos de este escenario.

“Suiza atraviesa una fase de inflación negativa. El franco se apreció –antes de que se anunciara el tipo de cambio mínimo-, muchos bienes y servicios se abarataron en el extranjero. Esto ha ejercido una presión sobre los precios, pero a la baja. Y el proceso no ha terminado aún”, dice a swissinfo.ch.

Janwillem C.Acket, de Julius Baer, coincide en que “la deflación está aún en la agenda suiza”.

Condiciones a reunir

Para los expertos privados, antes de pensar en una nueva política cambiaria se requiere el cumplimiento de varias condiciones.

Janwillem Acket dice a swissinfo.ch que sería importante que el tipo de cambio tendiera de forma espontánea a distanciarse del “piso” del 1,20. Desataca la importancia de consolidar la recuperación económica suiza y estima indispensable una significativa reducción de la aversión al riesgo que hoy provoca la zona euro, “porque en el presente toda tensión en el mercado puede llevar a los participantes del mercado a comprar francos”.

Y Jan-Egbert Sturm afirma que solo cuando la presión bajista de los precios haya cesado y los exportadores hayan terminado de adaptarse a un franco fuerte, sería interesante cuestionar la política cambiaria actual.

la temida inflación

A finales de los años 70, de cara a una apreciación indeseable del franco frente al marco alemán, el BNS optó por una política de tipo de cambio fijo. Consiguió depreciar el franco, pero la decisión trajo consigo varios años de inflación en los años 80.

Ante un escenario parecido en 2012, el banco central apostó por una medida menos radical -un tipo de cambio mínimo de 1,20 francos/ euro- y por comprar tantas divisas como fueran  necesarias para cumplir su objetivo.

Cada vez que hay presiones contra el franco, el BNS debe comprar divisas. Inmediatamente después se ve obligado a realizar ajustes: tomar dinero que le pertenece pero está en otro sitio (venta de oro, por ejemplo), o poner en marcha la máquina de imprimir dinero.

Y la impresión de dinero provoca inflación. Esta implica una espiral de aumentos en los precios locales y en los salarios. Con el paso del tiempo es difícil de controlar y erosiona el poder adquisitivo de la población.

los vaivenes del franco

Diciembre 2010.1,24 francos/euro. El BNS reconoce que una de cada dos empresas suizas sufre el impacto negativo del franco fuerte”.
 
Enero 2011. 1,26 francos/euro. La Unión Sindical Suiza advierte de que Suiza perderá 100.000 empleos a causa del super franco. La relojera Swatch pide al BNS inducir una devaluación. El Gobierno convoca a una reunión de emergencia.
 
Febrero 2011. 1,27 francos/euro. El Gobierno anuncia un modesto programa de apoyos fiscales para las exportaciones, el turismo y la innovación.


Marzo 2011. 1,30 francos /euro. El BNS anuncia pérdidas millonariasen 2010 por su infructuoso intento de debilitar el franco en los meses previos.

Agosto 2011. 1,03 francos/euro. El franco se mide de tú a tú con el euro y enciende las alarmas. ElBNS quintuplica su oferta de francos en el mercado.

 
Septiembre 2011. 1,10 francos/euro. El BNS anunciaun tipo de cambio mínimo de1,20 francos por euro. Gobierno, empresas y partidos políticos celebran la decisión.

Marzo 2012. 1,20 francos/euro. El FMI pide a Suizaregresar a la libre flotación tan pronto como la economía lo permita.

 

Abril 2012. 1,19 francos/euro. Por primera vez en siete meses, el tipo de cambio va más allá del límite fijado. El BNS interviene de inmediato comprando euros.

swissinfo.ch



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