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Tras Fukushima


La energía atómica busca ganar tiempo


Por Andreas Keiser


Una de las más viejas centrales atómicas helvéticas, la de Beznau, en el cantón de Argovia, norte del país. (Keystone)

Una de las más viejas centrales atómicas helvéticas, la de Beznau, en el cantón de Argovia, norte del país.

(Keystone)

El accidente de Fukushima impulsó el reclamo en Suiza para terminar con el empleo nuclear, pero los círculos interesados en que se mantenga tienen aún tiempo para ganar apoyo, pues la decisión definitiva sobre el tema apenas se espera para el 2015.

"Entre más dificultades y problemas surjan y se observen inseguridades, será mayor la necesidad de apoyarse en algo seguro”, indica Rolf Schweiger, presidente de la ‘Acción por una política energética razonable’.

“No tiene sentido destruir un puente, si todavía el otro no está ni en construcción“, defiende, por su parte, Michael Schorer, al frente de la comunicación del Foro Nuclear Suiza. “Rechazamos la prohibición de construir nuevas centrales nucleares y exigimos al Gobierno que agregue un escenario futuro en el que se considere a la energía nuclear”.

También las voces de las asociaciones económicas se han unido al coro de defensores de la energía atómica durante el actual periodo de consulta ‘Estrategia Energética 2050’, que  plantea la prohibición general de la fuente atómica y que se discute hasta finales de este mes de enero.

No más que una declaración

Tras la catástrofe en el reactor de Fukushima, el Ejecutivo y el Legislativo helvéticos decidieron en 2011 terminar con el uso de energía atómica. Una decisión de principio, que a nivel jurídico es tan solo una declaración de intención.

Una prohibición para la construcción de nuevas centrales nucleares requiere de un cambio en la ley de Energía Atómica o en la Constitución del país. Es muy probable que la ciudadanía deba expresar si apoya o rechaza esta modificación en las urnas. Y antes de esta cita tienen que abordar el proceder tanto el Gobierno como el Parlamento Federal. Es decir: la votación tiene pocas probabilidades de realizarse antes del 2015.

Para entonces, el caso Fukushima tendrá 4 años de historia. De acuerdo a una encuesta representativa realizada en otoño de 2012, el miedo a un accidente nuclear ya se ha apaciguado entre la población helvética.

Lo nuclear, ahora impopular

No obstante, tampoco antes del accidente japonés resultaban muy populares las centrales nucleares, recuerda el politólogo Gregor Lutz y, a su juicio, esa es la razón por la que la industria eléctrica se mantiene “en silencio”.

Si se expresara a favor de terminar con estas centrales nucleares, “no solo mostraría su oposición al gobierno, sino también a sus consejos de administración, que ocupan también puestos políticos. En estos consejos de administración empresariales se encuentran representantes de comunas o cantones que apoyan los cambios de la política energética. Pero entre bastidores “trabajan activamente en la posibilidad de renunciar al retiro nuclear”, señala Lutz.

Viraje energético

Tras la catástrofe de Fukushima en marzo de 2011, Suiza decidió no construir más centrales nucleares en su territorio.

El gobierno puso en consulta hasta fin de enero la Estrategia Energética 2050. De acuerdo a este plan, el consumo global de energía debería descender un tercio para 2035 y ,prácticamente, a la mitad de aquí a 2050.

Plazo abierto

Además del olvido de Fukushima, puede ocurrir que en los meses próximos aparezcan nuevos impulsos por parte de los grupos de interés en la producción nuclear. La reforma energética es un proyecto complejo. La producción de energía solar y eólica está sujeta a fuertes fluctuaciones que, en cambio, no afectan a la producción hidroeléctrica o nuclear. Por otra parte, el cambio a gas tiene el defecto de producir también emisiones de dióxido de carbono.

La financiación de la prevista reforma fiscal ecológica, -es decir, una eventual tasa impositiva al consumo de electricidad, gasóleo de calefacción y gasolina-, es apenas un concepto en ciernes y que el sector económico no mira, en lo absoluto, con buenos ojos. El gobierno calcula con esta medida alrededor de 20% de incremento en el precio de la electricidad.

Lo esencial de todo esto es que aún queda abierta la pregunta de cuándo dejarán de funcionar las centrales nucleares en la red de producción energética helvética. La política oficial advierte que su explotación debe mantenerse todo el tiempo posible, mientras que las autoridades de vigilancia las consideren aun seguras, como se inscribe por ley. Las directivas prevén una vida activa de 50 años, lo que significaría entonces que la última central helvética sería puesta fuera de servicio en 2034.

Objetivo: Ganar tiempo

Ya ahora, la industria eléctrica argumenta que las instalaciones pueden mantenerse aún más de medio siglo, mientras sean renovadas y reequipadas adecuadamente. “No hay razón alguna para creer que las actuales centrales nucleares no puedan mantenerse más allá de los próximos 50 años”, subrayó, Heinz Karrer, director de la empresa eléctrica AXPO.

Con esto buscan “ganar tiempo” estos grupos de interés, deduce Gregor Lutz. “Buscan prolongar la el periodo de producción energética nuclear, mientras que esperan que se difuminen los miedos provocados por el incidente de Fukushima, y a esto se suma el argumento de que no han llegado nuevas tecnologías energéticas que puedan calificarse de seguras. Un modo también de poder abordar la construcción de nuevas centrales nucleares”.

Producción eléctrica en Suiza

Origen:

Hidroeléctrico: 55,8%

Nuclear: 39,3%

Otros: 2,9%

Nuevas energías renovables: 2%

Iniciativa para reducir la espera

En el otro campo de intereses, el partido ecologista de Los Verdes presentó en noviembre de 2012 una iniciativa popular que solicita el fin de actividades de las centrales, tras 45 años de uso. Si la ciudadanía acepta la proposición, esto significaría que la más joven de las centrales atómicas helvéticas, la de Leibstadt (norte helvético), debería cerrarse en 2029.

Pero Rolf Schweiger, presidente de la ‘Acción por una política energética razonable’, no cree que los suizos apoyen esta iniciativa: “Los problemas que ya se anticipan ahora, como la amenaza de penuria en el suministro eléctrico, se adelantarían aún más. Creo que el pragmatismo ciudadano jugará un papel importante en la decisión”.

Seguridad contra riesgo

Desde el punto de vista de los defensores de la energía atómica, la iniciativa resulta “interesante”, opina Lutz. “Se puede combatir con este aspecto relativamente técnico de la duración de vida de las centrales y, sobre ese punto, les apoyarán tanto Ejecutivo como Legislativo federales. Por el contrario, si la iniciativa fuera apoyada por la ciudadanía, se debería proceder a cambios exigidos más rápidamente de lo que ahora se puede avizorar”.

La iniciativa será también un medio de presión contra el gobierno, “ya que evita que el desuso de las centrales nucleares se vaya posponiendo y el tema quede en el cajón del olvido”, indica Urs Scheuss, secretario especializado para medio ambiente, energía y tránsito de Los Verdes.

Más riesgos que utilidad

Esta presión es necesaria, para que este fin del uso nuclear sea realmente efectivo, subraya Scheuss. No obstante, los círculos favorables a la energía atómica deberán invertir mucha energía para abrirse paso entre “los muchos obstáculos” con los que se toparán para hacer retroceder la decisión de principio para dar fin al empleo de la energía atómica para la producción de electricidad.

La mayoría de la población se muestra crítica a la energía atómica, recuerda Scheuss, al citar una encuesta representativa de la inspección Federal de Seguridad Nuclear: Solo 25% de los suizos considera que la utilidad nuclear justifica los riesgos de esta tecnología en la producción energética. “Con esto, la iniciativa tiene buenas posibilidades de ganar”.


Traducción del alemán: Patricia Islas, swissinfo.ch



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