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Combatientes separatistas yemeníes, leales a las fuerzas gubernamentales del país, el 13 de octubre de 2016 en la localidad de Adén, en el sur del país

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Las armas podrían callar el jueves en Yemen, gracias a una tregua de 72 horas renovable, anunciada por la ONU tras diez días de violencia e intensas presiones internacionales.

El cese el fuego entrará en vigor el miércoles a las 23H59 locales (20H59 GMT), indicó el lunes el mediador de la ONU Ismail Ould Cheij Ahmed, al afirmar que recibió garantías de "todas las partes yemeníes".

Unas horas antes, el presidente yemení, Abd Rabo Mansur Hadi, cuyas fuerzas de seguridad luchan contra los rebeldes chiíes hutíes con el apoyo de una coalición militar encabezada por Arabia Saudí, había aceptado una tregua de 72 horas que puede ser prolongada.

Al anunciar la noticia, su ministro de Relaciones Exteriores, Abdelmalek al Mejlafi, puso condiciones, exigiendo la instalación de un comité de verificación de la tregua, el fin del asedio en Taez -una importante ciudad del suroeste cercada por los rebeldes-, y la distribución sin trabas de ayuda humanitaria.

Arabia Saudí, a través de su jefe de la diplomacia Adel al-Jubeir, se declaró a favor de la tregua antes del anuncio de la ONU "a condición de que sea respetada por los rebeldes", según declaraciones del ministro publicadas por el diario Asharq al-Awsat.

Los insurgentes aun no han reaccionado al anuncio del alto al fuego, el sexto desde el inicio en marzo de 2015 de un conflicto que ha causado más de 6.900 muertos y desplazado a tres millones de yemeníes.

Las cinco anteriores treguas no lograron consolidarse y volaron en pedazos.

En un comunicado, el emisario de la ONU para Yemen subrayó que esta tregua "ahorrará a la población yemení nuevos derramamientos de sangre y posibilitará ampliar el suministro de ayuda humanitaria".

Cerca de tres millones de personas en Yemen requieren ayuda alimentaria inmediata y 1,5 millones de niños sufren desnutrición, según Unicef.

- "Permanente y duradera" -

Ismail Ould Cheij Ahmed indicó por su lado que la nueva tregua retoma los términos de la del 10 de abril, que no se mantuvo, y según la cual los beligerantes "tienen obligación de posibilitar el acceso humanitario libre y sin trabas" y cesar "las actividades militares de cualquier tipo".

El mediador también pidió "a todas las partes yemeníes, a los países de la región y a la comunidad internacional promover el pleno respeto de este cese de hostilidades" y hacer lo posible para que conduzca a una solución "permanente y duradera para el conflicto".

Las negociaciones de paz interyemeníes fueron suspendidas el 6 agosto pasado luego de tres meses de negociaciones infructuosas en Kuwait, bajo patrocinio de la ONU.

El conflicto opone las fuerzas progubernamentales, apoyadas desde marzo de 2015 por una alianza de nueve países árabo-suníes liderada por Arabia Saudí, a los rebeldes hutíes aliados a fuerzas leales al ex jefe de Estado Ali Abdallah Saleh.

Los rebeldes controlan la capital Saná y regiones del norte, el oeste y el centro.

Las fuerzas favorables a Hadi retomaron zonas del sur, pero tienen dificultades para avanzar pese a la campaña aérea intensiva de la coalición árabe, acusada de haber causado muchas víctimas civiles.

El 8 de octubre, ataques aéreos de la coalición árabe realizados durante una ceremonia fúnebre en Saná causaron 140 muertos y 525 heridos, según la ONU, desatando protestas en la comunidad internacional.

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