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Un mundo polarizado


"EL CICR debe probar cada día que es radicalmente neutro"


Por Frédéric Burnand, Ginebra


Suburbios de Alep, 17 de noviembre 2014. El CICR es la única organización humanitaria extranjera que mantiene sus operaciones en el lugar.  (Reuters)

Suburbios de Alep, 17 de noviembre 2014. El CICR es la única organización humanitaria extranjera que mantiene sus operaciones en el lugar. 

(Reuters)

A semejanza de las multinacionales, el CICR se internacionaliza. Con un aumento de su presupuesto operativo del 25%, la organización humanitaria asegura los medios para responder en tiempo real a las crisis y conflictos armados que tienden a agravarse. Las explicaciones de Yves Daccord, director general de la institución con sede en Ginebra.  

El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) contempla descentralizar ciertos servicios de su sede ginebrina hacia Serbia y Filipinas. Para los colaboradores afectados por la reorganización planificada a cuatro años, se hará efectivo un plan social a partir del 1º. de enero de 2015. Si bien el 49% de los empleados de la sede central son suizos, el CICR integra hoy 126 nacionalidades diferentes, el doble que en la década pasada. 

Luego de desempeñarse como  director de Comunicación en el CICR, Yves Daccord fue designado director general de la organización humanitaria en 2010.

Los colaboradores del CICR

En la sede: 988 empleados, de los cuales la tercera parte son suizos.

Operaciones: 234.

Recursos financieros y logísticos: 210.

Recursos humanos: 151.

Comunicación y gestión de información: 191.

En el terreno: 12 540, de los cuales un 15% son suizos.

Delegaciones en el mundo: cerca de 100 en 84 países.

swissinfo.ch: ¿Por qué se dan esos cambios organizativos internos?

Yves Daccord: Hemos desarrollado una nueva estrategia para los cuatro próximos años. Pensamos que la institución va a actuar en un entorno más difícil, marcado por más conflictos y crisis de larga duración. Por tal motivo, las poblaciones que tratamos de ayudar van a tener más necesidades.

Baste pensar en la guerra en Siria, que entra en el cuarto invierno. Un país cuya economía está reducida a cero. O bien en Liberia, golpeada por el ébola y al mismo tiempo fuertemente desestructurada.

Tomamos entonces el riesgo de aumentar nuestro presupuesto operativo en 25% en relación con el de 2014 (1 400 millones de francos suizos). Hace dos años estábamos en unos 900 millones de francos.

Vamos a aumentar nuestras capacidades en recursos humanos para llegar en  2015 a 14 500 colaboradores (actualmente 13 500). Con esta perspectiva debemos gestionar nuestros recursos de la forma más inteligente posible: estamos implementando un programa de relocalización de recursos, no de economías.

El CICR se convierte en una organización global que debe ser capaz de trabajar 24 horas sobre 24, 7 días sobre 7. Y todo esto en un campo de acción en expansión que va desde las Islas Fiyi, en el Pacífico, hasta África, pasando por América Latina.

swissinfo.ch: ¿Qué implica este plan para el CICR en Ginebra?

Y.D.: La sede de Ginebra permanecerá, sin discusión, como la central. En la medida en que nos convertimos en una organización global, el anclaje ginebrino gana más importancia en términos de identidad y dirección estratégica.

Debo asegurar que tengamos en nuestra sede colaboradores con un perfil adecuado para conducir las operaciones, implementar nuestras actividades de diplomacia humanitaria y mantener un alto nivel de capacidad jurídica. Una parte de los servicios, en particular algunos del sector informático, serán desplazados a Belgrado. Otros a Manila donde llevamos ya desde los años 90 la gestión de una parte de nuestra contabilidad.

Hospital del CICR en Erat, agosto de 2014. (AFP)

Hospital del CICR en Erat, agosto de 2014.

(AFP)

swissinfo.ch: ¿Cuáles son los criterios para seleccionar al personal?

Y.D.: Somos una organización multidisciplinaria y buscamos gente muy especializada y competente. Por ejemplo, de los 100 delegados que realizan una primera misión, 12% cuentan con las competencias lingüísticas de base, es decir, hablan francés e inglés. Sin embargo, el otro 88% habla más de 3 idiomas, entre los cuales el tailandés, el urdu  o el árabe.

Los delegados del CICR, en efecto, trabajan cada vez menos con traductores, ya que deben -en un mundo difícil- ser capaces de comunicar y de intercambiar directamente con la gente involucrada en el terreno.

Nuestro ámbito de reclutamiento es Medio Oriente, América Latina, Canadá, así como también Suiza y Europa en general, para encontrar a las personas con el perfil adecuado.

swissinfo.ch: ¿Por qué se ha definido un plan social?

Y.D.: Para ser eficaces y gestionar el crecimiento de nuestro presupuesto en la sede, debemos deslocalizar un cierto número de puestos en los próximos años. Todo colaborador afectado por la pérdida de su empleo se beneficiará de condiciones particulares. Contamos con una convención colectiva de trabajo, así como con una asociación de personal, con la que hemos negociado de antemano, porque somos un empleador responsable.

swissinfo.ch: ¿La globalización del CICR prioriza ante todo la multiplicación de lugares de intervención?

Y.D.: Realizamos, en efecto, más y más operaciones. Estamos presentes en 84 países. Pero el mundo está en proceso de polarizarse mucho más después del 11 de septiembre.

No existen ya convergencias internacionales entre los grandes países. Ya no hay uno o dos países que imponen la agenda. En este mundo bajo tensión las relaciones  de confianza son cada vez más raras. La capacidad de comprender estas situaciones complejas es más que nunca muy importante.

Las operaciones del CICR se llevan a cabo casi en un 70% en países musulmanes. En esta época de polarización, una organización que tiene por emblema una cruz roja debe ser capaz de demostrar a diario que no hace parte de esta polarización y que es radicalmente neutra e imparcial.

Si no tuviera colaboradores de orígenes muy diversos, nuestra presencia en Siria, en Irak, sería muy limitada. No podríamos intervenir en Somalia.  En Siria y en Irak tenemos capacidades para  abrir puertas, para empujar ciertos límites: en Siria tenemos un equipo internacional en Alep y no solamente en Damasco. Todo lo contrario en Libia, un país que no llegamos a comprender. Es totalmente nuevo para nosotros. Y lleva mucho tiempo comprender un país. Además, Libia vive un caos total, extremadamente fragmentada.

Refugiados sirios en el Valle de la Bekaa, Líbano, octubre de 2012. (Reuters)

Refugiados sirios en el Valle de la Bekaa, Líbano, octubre de 2012.

(Reuters)

swissinfo.ch: ¿Piensan ampliar los sectores de actividad frente a las crisis de larga duración?

Y.D.: Nuestra acción de base consiste en intervenir en situaciones de crisis grave, sea una guerra o catástrofes humanitarias mayores. Pero es cierto también que desde hace ya una década intervenimos en crisis de larga duración, como en Palestina, en Sudán etc.

Nuestros equipos deben, por lo tanto, responder a necesidades urgentes, pero también a problemas crónicos. Por supuesto que no somos capaces de hacer frente a todas las problemáticas. Pero ante problemas crónicos, debemos tener en cuenta los mecanismos de reconstrucción y de resistencia de las poblaciones afectadas.

Para darle un ejemplo, cuando comencé en el CICR, no había ningún equipo veterinario. Hoy, existen en el Sahel, en Somalia, y en otras partes, pues nos dimos cuenta que aportar alimentos o ayuda humanitaria “clásica” es inútil en el caso de ciertos pueblos nómadas que sufren los efectos combinados del cambio climático y de conflictos armados. Lo que les puede realmente ayudar es atender su ganado que para ellos significa su banco de reserva y su despensa.

Erbil, Irak, centro de readaptación física del CICR, marzo de 2013. (CICR/Pawel Krzysiek)

Erbil, Irak, centro de readaptación física del CICR, marzo de 2013.

(CICR/Pawel Krzysiek)

swissinfo.ch: ¿No sería esta una de las tareas específicas de las agencias de cooperación?

Y.D.: Las agencias de desarrollo buscan cambiar una situación. No es nuestro caso. Las agencias intervienen para hacer evolucionar el sistema educativo, financiero, cultural, etc. Lo que no es para nada el trabajo del CICR.


Traducido del francés por Sergio Ferrari

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