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Cuestión moral


Un primer 'sí' al diagnóstico preimplantacional


Por P. Islas


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En materia de fecundación in vitro, Suiza es más restrictiva que sus vecinos.  (Keystone)

En materia de fecundación in vitro, Suiza es más restrictiva que sus vecinos. 

(Keystone)

El camino de la democracia directa puede ser arduo. Un buen ejemplo es este referéndum obligado a causa de una modificación constitucional. Se trata de un nuevo artículo sobre procreación asistida, relativo al diagnóstico genético preimplantacional (DGP). 

Era necesario que una mayoría de votantes y de cantones aprobara el nuevo artículo. Así fue: 61,9% de los ciudadanos y 19 de 26 cantones los respaldaron. Pero esto no significa ya que las parejas que se decidan por la fecundación in vitro puedan tener acceso al DPI.

Pero que tenga camino libre la ley de aplicación relativa al artículo constitucional. El Partido Evangélico Popular anunció y antes de este voto su intención de lanzar un referéndum contra la revisión de la ley de aplicación, ya aceptada por el legislativo.

Debe recolectar 50 000 firmas. Y podría contar con el apoyo de la Conferencia Episcopal Suiza, que considera que este método permite una regresión a la protección integral del ser humano tras su concepción. Y la derecha también rechaza el DPI, sin olvidar que la misma izquierda no ve con muy buenos ojos la ley de aplicación.  

Pero hoy los suizos dijeron ‘sí’ a la pregunta ¿Debe Suiza autorizar la detección precoz de enfermedades graves en los ‘bebés probeta’, como se hace en los países vecinos? 

En concreto, el Diagnóstico Genético Preimplantacional (DGP) es un análisis genético de los embriones procedentes de la fecundación in vitro que se realiza antes de la implantación en el útero. Se utiliza para detectar enfermedades graves y puede llevar a la decisión de no implantar los embriones.

El proyecto suizo es muy restrictivo con respecto a las leyes de otros países europeos. El DGP ​solamente podría aplicarse en caso de que la pareja se encontrara “en una situación intolerable, porque el niño a concebir esté afectado, con una alta probabilidad, de una enfermedad hereditaria grave”. Se excluye cualquier otro uso. Se permitiría el desarrollo de un máximo de ocho óvulos por ciclo de la mujer hasta la etapa de embrión, contra tres actualmente. Y sería posible congelar los embriones sobrantes para nuevos intentos de embarazos. En la actualidad, esta congelación está prohibida y en caso de fracaso, hay que empezar todo el proceso.


con informaciones de Marc-André Miserez, swissinfo.ch

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