Un puente con tecnología suiza de punta en Croacia

El puente Franjo Tudjman. (Imagen: Empa)

El puente Franjo Tudjman. (Imagen: Empa)

El puente Tudjman en la ciudad croata de Dubrovnik tiene un novedoso sistema computarizado de amortiguación desarrollado en Suiza para evitar las peligrosas vibraciones durante una tormenta invernal.

Sus autores: los especialistas del Instituto de Investigación sobre Materiales y Tecnología (Empa) de la Escuela Politécnica Federal de Zúrich (EPFZ).

Los puentes tendidos son elegantes y recuerdan la ornamentación de la filigrana. No obstante, sus cuerdas son propensas a bambolearse.

El puente Franjo Tudjam fue inaugurado en la primavera 2002 en la ciudad croata de Dubrovnik; mide 570 metros de largo y casi todo su peso pende de 19 pares de cuerdas.

En los dos inviernos más recientes se han registrado daños en él a causa de las fuertes oscilaciones de sus cuerdas, producidas durante la época de tormenta.

La velocidad de los vientos alcanzó hasta 110 kilómetros por hora. La nieve sobre las lianas del puente concedió más fuerza al viento.

El Ministerio de la Construcción de Croacia tenia dos opciones: cerrar el paso al puente por algunos días o encontrar una solución técnica adecuada.

Más fuerza magnética, más amortiguación

En colaboración con una compañía de construcción de Munich, el Instituto Empa desarrolló este nuevo sistema de amortiguamiento. "Básicamente funciona como un amortiguador de automóvil", indica Masoud Motavalli en conversación con swissinfo. El ingeniero civil dirige el departamento 'Structural Engineering' de esta dependencia de la Escuela Politécnica Federal de Zúrich (EPFZ).

Estos amortiguadores de puentes son como los de los automóviles, pero mucho más grandes. "Otra diferencia es que no están repletos sólo de aceite sino que dentro del líquido también hay polvo magnetizado, y su carcasa se encuentra debajo de un campo magnético. Según la intensidad de la corriente se modifica la fuerza magnética y con ello la energía del amortiguador."

En concreto, esto significa que las cuerdas del puente vibran con mayor o menor intensidad de acuerdo a la fuerza del viento, las condiciones meteorológicas y la densidad del tráfico. "Las vibraciones del puente cambian continuamente por lo que los amortiguadores también deben adaptarse constantemente a esas condiciones."

El soporte lógico arregla y controla los cambios

Entre más fuertes sean las oscilaciones, se ajustan con mayor fuerza los amortiguadores. De esta manera el puente permanece quieto. La intensidad de la corriente y, por ende, la fuerza de los amortiguadores, se regula a través del soporte lógico (software) desarrollado por el Empa.

"Con ello podemos desde aquí vigilar, controlar y en caso de necesidad, adaptar el sistema", agrega Motavalli. "La hora de la verdad llegará el próximo invierno cuando aparezcan las tormentas en Dubrovnik."

Motavalli confía en que el sistema -colocado y adaptado a las condiciones de ese puente croata en junio pasado- pasará la prueba. "Para comprobarlo construimos una instalación similar en el puente Jssel, en Kampen, Holanda. Además de eso, controlamos frecuentemente el sistema del puente de Dubrovnik desde nuestro laboratorio aquí, en Dübendorf."

De acuerdo a los cálculos establecidos desde ese laboratorio en Zúrich, en condiciones extremas, estas cuerdas vibrarían con una amplitud de entre 15 y 20 centímetros. Sin el sistema de amortiguación la amplitud de estos movimientos es de más de dos metros.

Próxima estación: China

El punte Franjo Tudjman de Dubrovnik es el primero en el mundo con este sistema de amortiguación magnética. En el Instituto Empa ya se está preparando otro que se planea dirigir a China.

En ese país se inaugurará el más largo de los puentes colgantes del mundo con el Sutong sobre el río Yangtse. "De momento probamos los prototipos para su sistema de amortiguación", concluyó Motavalli.

swissinfo, Andreas Keiser
(Traducido del alemán por P. Islas)

Contexto

El Instituto de Investigación sobre Materiales y Tecnología (Empa) pertenece a las Escuelas Politécnicas Federales y colabora con la industria y las instituciones públicas.

El Empa trabaja en tres puntos: Dübendorf (Zúrich), St. Gall (St. Gall) y Thun (Berna) y ocupa a alrededor de 800 personas.

Dos tercios de su presupuesto, 116 millones de francos anuales, provienen de las autoridades federales.



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