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Víctimas suizas del nazismo "El recuerdo no llega por sí solo"

campo de concentración Auschwitz

Unos 200 ciudadanos suizos murieron en campos de concentración. La Organización de los Suizos en el Extranjero exige un monumento conmemorativo.


(AP)

Casi 1 000 suizos que vivían en el extranjero fueron deportados a campos de concentración, donde murieron cerca de 200. Es un hecho poco conocido que ahora está a punto de cambiar. La Organización de los Suizos en el Extranjero (OSE) quiere revisar la historia de las víctimas suizas del nazismo y erigir un monumento conmemorativo.

Georg Kreis​​​​​​​

El historiador suizo es profesor emérito de Historia General Contemporánea e Historia de Suiza. Hasta 2011 fue director del Europainstitut de Basilea y presidente de la Comisión Federal contra el Racismo.

(Keystone)

SRF News: ¿Qué importancia tiene la revisión de la historia de las víctimas suizas del nazismo?

Georg Kreis: Es importante por dos razones principales: primero por recordar a las víctimas, y en segundo lugar porque el Estado tiene el deber elemental de proteger, incluso a los suizos que viven en el extranjero. El objetivo central de una nación es proteger a sus “hijos”.

SRF News: Casi todos los aspectos del papel desempeñado por Suiza en la Segunda Guerra Mundial han sido estudiados y revisados sistemáticamente. ¿Por qué precisamente este no lo ha sido?

G. K.: Es probable que tenga algo que ver con el tamaño del colectivo. De todas formas, Suiza ha revisado otros temas relativamente tarde. Y hay una tendencia a entender el Holocausto como algo externo a Suiza. Hace 20 años un consejero federal [ministro] llegó a decir que no deberíamos actuar como si Auschwitz estuviera en Suiza. Pero también en este caso la realidad muestra que Suiza no era una isla, sino que algunas partes de Suiza actuaban interrelacionadas con el resto de Europa.

SRF News: La Segunda Guerra Mundial queda ya muy atrás, hace más de 70 años. Sin embargo, es ahora cuando surgen estas reivindicaciones. ¿No será también porque las autoridades no salen bien paradas y porque en parte se abstuvieron de interceder por los suizos que habían sido detenidos en el extranjero?

G. K.: Se puede entender de esa manera. Siempre hay grietas temporales en la memoria. La memoria colectiva no llega por sí sola, sino por personas que, por regla general, han tenido una relación personal con las víctimas. Ellas plantean la reivindicación y luego dependerá de cómo reaccionen la administración o la sociedad en su sentido más amplio. La memoria tiene que ser reclamada por gente de la sociedad civil y tiene también que contar con su apoyo.

SRF News: Eso es lo que está ocurriendo ahora a través de la OSE. Los destinos individuales de aquellos suizos del extranjero en la Segunda Guerra Mundial han sido reconstruidos por los historiadores. Por ejemplo, el de la familia Rothschild, que vivía en Francia en 1942. Cuando fueron detenidos, el consulado suizo en París no intervino durante días. Como consecuencia, la madre y dos de los hijos murieron en Auschwitz. ¿Se ha encontrado, a lo largo de su trabajo, con otros casos similares?

G. K.: He hallado algunos ejemplos en distintos textos y en mi trabajo me he encontrado sobre todo con destinos de suizas casadas con alemanes y que por ello tuvieron una vida difícil fuera de Suiza.

SRF News: A raíz de sus investigaciones, ¿tiene usted la impresión de que sistemáticamente las autoridades suizas no intervinieron a favor de sus ciudadanos?

G. K.: No, no tengo esa impresión. Yo diría más bien que hay una tendencia a no intervenir a favor de personas que son calificadas por la parte contraria como peligrosas y no deseables. El ejemplo más conocido es el de Bavaud, el autor de un atentado contra Hitler, que, por así decirlo, no recibió ninguna ayuda de la diplomacia suiza. Desde luego, hay que reconocer que esa hubiera sido una labor muy incómoda.

SRF News: Ahora la Organización de los Suizos en el Extranjero reclama la revisión a fondo de ese capítulo de la historia y un monumento para las víctimas del nazismo. ¿Hay algo más que simbolismo?

G. K.: No creo que el simbolismo sea malo en muchos casos. Hay que empezar por algo y después dejar que lleguen los actos concretos. Algunas cosas ya están en camino: conozco a colegas y periodistas que llevan mucho tiempo trabajando en estos temas. Al final queda siempre la cuestión de la financiación. Por eso, la Organización de los Suizos en el Extranjero ha hablado de un monumento o de un lugar conmemorativo. Es una cuestión difícil. Ni siquiera tenemos un monumento a los refugiados rechazados en las fronteras suizas. Los monumentos tampoco llegan por sí solos, sino que requieren asociaciones y gente que los impulsen. Personalmente, me parece más importante el trabajo de investigación y las publicaciones. Al final, se puede decir que cada libro es también un monumento.

SRF News: ¿Puede un libro contribuir al desarrollo del conocimiento de esos destinos?

G. K.: Sí, pero no se trata solo de decir si hemos fallado, como mucho, en el pasado, sino también de preguntarnos cómo es nuestro presente. La memoria no solo concierne al pasado. La memoria es algo muy actual. El recuerdo y el olvido siempre dicen algo sobre el presente.

Esta entrevista se publicó originalmente en el portal SRF NewsEnlace externo.


Traducción del alemán. José M. Wolff

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