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El escenario de un atentado reivindicado por el grupo yihadista Estado Islámico el 29 de agosto de 2016 contra un centro de reclutamiento del ejército en la ciudad yemení de Adén

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Al menos 22 civiles murieron este domingo por unos bombardeos de la coalición militar árabe contra un sitio de perforación de un pozo de agua cerca de la capital yemenita Saná, indicaron este domingo varios testigos y habitantes.

Por otro lado, diez soldados murieron este domingo en un atentado suicida en el sur del país, donde los grupos yihadistas son muy activos, según un último balance de los servicios de seguridad.

La aviación de la coalición liderada por Arabia Saudí lanzó el sábado dos ataques en un corto intervalo en Beit Saadane, una aldea de la región de Arhab, en el norte de Saná, matando al menos a 22 civiles, aunque el balance podría aumentar, según los habitantes de la zona.

En el sur, el ataque contra las fuerzas de seguridad yemeníes fue llevado a cabo por un kamikaze, que lanzó su coche cargado de explosivos contra una posición del ejército del Gobierno del presidente Abd Rabbo Mansur Hadi en Al Wadie, en la provincia de Abyan, explicó un responsable de seguridad.

En Yemen, las fuerzas gubernamentales, apoyadas desde marzo de 2015 por una coalición militar árabe liderada por Arabia Saudí, luchan a la vez contra rebeldes hutíes, que controlan parte del país -como la capital, Saná-, y contra grupos yihadistas implantados en el sur.

Los yihadistas de Al Qaida y del grupo Estado Islámico (EI) han multiplicado en estos últimos meses los atentados, especialmente en Adén, la gran ciudad del sur declarada capital "provisional" de Yemen.

El último atentado reivindicado por el EI costó la vida, el 29 de agosto, a 71 personas, cuando un kamikaze al volante de un coche bomba arremetió contra jóvenes reclutas del ejército en Adén.

El conflicto en Yemen ha causado 6.600 muertos desde la intervención de la coalición árabe, según la ONU.

Este país está sumido desde 2014 en una guerra que enfrenta a los hutíes, rebeldes chiitas procedentes del norte, con el Gobierno del presidente Abd Rabo Mansur Hadi, que fue expulsado de la capital, Saná, y cuyas fuerzas se reagrupan ahora en el sur.

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