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Veredicto sin precedentes de Estrasburgo


"Un cambio de rumbo en la política suiza y europea"




Centro de acogida en Lampedusa, cerca de Sicilia. (Reuters)

Centro de acogida en Lampedusa, cerca de Sicilia.

(Reuters)

Los solicitantes de asilo vulnerables no podrán ser devueltos de forma sistemática a Italia. Así lo ha decretado el Tribunal de Estrasburgo en una sentencia contra Suiza que abre una nueva brecha en el sistema de Dublín. Berna tendrá que replantearse esta práctica.

El Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) ha vetado la expulsión incondicional de la familia Tarakhel – padres y seis hijos de nacionalidad afgana. Los jueces consideran que, dadas las condiciones de acogida en Italia, una devolución sin garantías violaría el artículo 3 del Convenio, que prohíbe los tratos deshumanos o degradantes.

Es la primera vez que el TEDH se pronuncia contra una expulsión a Italia. Para Philippe Bovey, secretario de la ONG Ayuda Protestante Suiza (EPER, según su sigla en francés) en la Suiza francófona – que llevó el caso a Estrasburgo – la sentencia reconoce “la gravedad de las condiciones de alojamiento en Italia” y cuestiona el automatismo de Dublín, que no contempla la situación individual de los solicitantes de asilo.

swissinfo.ch: La sentencia del Tribunal de Estrasburgo en el caso Tarakhel no prohíbe de forma absoluta las devoluciones a Italia, como ocurrió en el caso de Grecia. ¿Cuál es entonces su repercusión?

Philippe Bovey: El Tribunal ha decretado requisitos claros de procedimiento. De hecho, ha fallado que Suiza debe pedir informaciones a Roma y obtener garantías precisas sobre las condiciones de alojamiento de los solicitantes, antes de devolverlos a Italia.

Es un elemento extremadamente importante, que marca un cambio de rumbo en la política de asilo suiza y europea. En la práctica, los ‘casos Dublín’ no podrán ser tratados de forma automática, indiferenciada y estereotipada, sino que tendrán que ser analizados individualmente. Estos requisitos deberán aplicarse no solo al caso Tarakhel, sino a todas las familias y todos los casos vulnerables que se decida devolver a Italia.

El caso de Grecia era diferente y no se puede comparar. En Grecia, además del problema de la penuria de centros de acogida, no se respetó el derecho a un procedimiento justo y que está garantizado en Italia.

swissinfo.ch: ¿Qué entendemos por personas vulnerables?

Ph.B.: En este momento resulta difícil definirlo. La sentencia estipula claramente que, en el caso de una familia, es necesario asegurarse que se respete el interés superior de los niños y se proteja el derecho a la unidad familiar. Me imagino que, por analogía, esta exigencia deberá cumplirse también en el caso de una persona enferma, un menor no acompañado o una persona de edad avanzada.

“Un giro”, para las autoridades

“La sentencia de la Gran Cámara marca un giro en la jurisprudencia del TEDU, que hasta ahora había rechazado todas las solicitudes, sin exigir garantías”, señala en un comunicado la Oficina Federal de Justica.

La Oficina Federal de Migración (OFM) se declara “satisfecha con el hecho de que las devoluciones a Italia seguirán, en principio, siendo posibles y analizará detenidamente las 60 páginas de la sentencia del Tribunal”, afirma Martin Reichlin.

“En el ámbito de la cooperación Dublín, la OFM contactará a Italia para asegurarse de que las exigencias del Tribunal, en este caso concreto y otros análogos, se respeten cuanto antes”.

swissinfo.ch: La obligación de obtener las garantías en casos de personas vulnerables puede obstaculizar los procedimientos que la ministra suiza de Justicia, Simonetta Sommaruga, ha prometido acelerar y que en parte respaldan las ONG?

Ph.B.: No los diría en estos términos. No se pueden acelerar los  procedimientos en detrimento de los solicitantes de asilo y sus derechos y correr el riesgo de atentar contra la dignidad de una familia o de exponer a los niños a un trato inadecuado a su edad. La Oficina Federal de Migración y la ministra Sommaruga siempre han sostenido que la reforma del asilo –que prevé agilizar las decisiones sobre casos individuales– y el fortalecimiento de los derechos de los demandantes de asilo van de la mano. Quiero creer al Gobierno cuando afirma que estos dos aspectos pueden y deben aplicarse paralelamente.

swissinfo.ch: Centros sobrepoblados, condiciones insalubres, ambientes marcados por la violencia. Los jueces han utilizado términos poco edificantes para describir las condiciones de acogida en Suiza, una de las principales potencias económicas europeas. ¿Tan problemática es la situación?

Ph.B.: Sí. Le cito una cifra que no impugnan ni la Oficina Federal de Migración ni el Gobierno italiano. Hay cerca de 60 000 personas actualmente que no están registradas en el sistema de asilo en Italia – entre solicitantes de asilo y refugiados reconocidos. Y los centros disponibles para alojarlos oscilan entre 8 000 y 9 000. ¿Qué pasa con los otros 50 000 que no encuentran un lugar en los centros de acogida? El riesgo es que esta gente tenga que buscarse la vida como pueda. Algunas tal vez lo logren, otras recurrirán a estructuras precarias o a ONG, y algunas terminarán durmiendo en la calle. Hemos tenido casos de solicitantes de asilo expulsados a Italia que luego regresaron a Suiza y afirmaron haber dormido durante semanas en los pasillos de una estación.

Tratado de Dublín

Con base en el acuerdo que Suiza firmó el 12 de diciembre de 2008, un solo Estado tramita una demanda de asilo, el primero al que llegó el solicitante. Los otros países no admiten, por tanto, una demanda de asilo y devuelven al solicitante al Estado responsable del trámite.

Suiza es el país que más se beneficia de las devoluciones, sobre todo a Italia. El sistema Dublín le permite reducir cerca de un 20% las peticiones de asilo por analizar. Más de la mitad de los casos Dublín conciernen a Italia. En los últimos meses han disminuido las expulsiones a Italia. La OFM lo atribuye a una carencia de registro de inmigrantes en Italia.

swissinfo.ch: El hecho de haber reconocido las lagunas del sistema italiano, sin condenar directamente a Roma, ¿puede considerarse una elección política de los jueces para no cuestionar los acuerdos de Dublín?

Ph.B.: Es una hipótesis. EPER prefiere que otros interpreten el sentido político de esta decisión. Es verdad que los jueces han reconocido claramente, por primera vez, la gravedad de las condiciones en Italia. Hubieran podido sacar otras conclusiones: vetar simplemente las expulsiones. En cambio, decidieron elevar las exigencias en el ámbito de las garantías individuales. Honestamente, tampoco esperábamos más y esta decisión no nos quita el sueño.

swissinfo.ch: Inmediatamente después de la sentencia, la Unión Democrática del Centro criticó la sumisión de Suiza a “jueces extranjeros”. ¿Esta decisión va a fortalecer los argumentos de la derecha conservadora, que pide en una iniciativa que el derecho suizo prime sobre el derecho internacional?

Ph.B.: La sentencia del Tribunal da una señal alentadora de la que podemos estar orgullosos: Los derechos humanos no son solo un eslogan publicitario o un argumento para evocar entre diplomáticos, sino algo concreto. Es mi opinión personal. Quienes están convencidos de la importancia de los derechos humanos, no cambiarán de idea tras esta sentencia. En cambio, quienes consideran necesario que Suiza esté a la altura de su tradición humanitaria, probablemente se alegren.

No creo que Suiza deba sonrojarse por este veredicto. Sí creo, en cambio, que es motivo de orgullo poder decir que en nuestro país los derechos humanos se respetan, incluso cuando implican decisiones difíciles.

swissinfo.ch: Sonrojarse tal vez no, pero Suiza ha recibido una regañina del Tribunal de Estrasburgo…

Ph.B.: El Tribunal ha optado por una formulación muy prudente. Ha dicho que Suiza violaría el artículo 3 del Convenio si no solicitara todas las garantías necesarias. En términos técnicos: Suiza no ha sido condenada formalmente, aunque sí ha recibido un aviso contundente.

Además, la diferencia entre un Estado que respeta los derechos humanos y uno que no los respeta reside en que el primero acepta las críticas y está dispuesto a cuestionarse. Los países que se consideran por encima de toda crítica son probablemente nos que más deben preocuparnos.

El caso Tarakhel

El matrimonio afgano y sus seis hijos vivieron 15 años en Irán antes de viajar a Turquía, desde donde llegaron clandestinamente a Italia a bordo de una embarcación en 2011.

Tras ser registrados en el sistema EURODAC, fueron trasladados a un centro de acogida en Bari. Desde la ciudad meridional italiana huyeron a Austria, donde solicitaron asilo.

La OFM rechazó la demanda en enero de 2012 y ordenó su devolución a Italia. Los demandantes apelaron al Tribunal Federal con el argumento de que las condiciones de acogida violaban el Convenio Europeo de Derechos Humanos. Tras la respuesta negativa de la más alta instancia judicial suiza, se dirigieron al Tribunal de Estrasburgo. Los jueces del TEDH aceptaron el recurso, pero el futuro de la familia Tarakhel aún es incierto. No se excluye una expulsión, si Suiza obtiene las garantías necesarias de Italia.


Traducción del italiano: Belén Couceiro, swissinfo.ch



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